jueves, 30 de diciembre de 2010

¡¡¡ FELIZ 2011 !!!


Aunque pachuchas, no podíamos dejar de desearos lo mejor en este nuevo año que en breve hará acto de presencia.

 Queremos que, en estos 365 días que están por llegar, todas vuestras ilusiones y sueños se hagan realidad y que vuestros problemas duren lo mismo que los propósitos que todos nos hacemos el día de Nochevieja, es decir unos minutos.

El 2010 ha sido un año pleno, donde hemos conocido a mucha gente que merece la pena y con los cuales esperamos conservar su amistad por muchos años, así como también hemos sufrido chascos de otros a los que considerábamos amigos, pero la vida es así, por mucho que deseemos no todo pueden ser alegrías, aunque sin duda la balanza se inclina hacia lo positivo.

Así que os damos las gracias a todos por las emociones vividas en este año que ya nos dice adios y esperamos que en el que nacerá en unas horas continuemos compartiendo amistad, relatos, risas y por supuesto algún que otro vecinito.






miércoles, 29 de diciembre de 2010

GANAMOS UN CONCURSO HACE UNAS SEMANAS...

pero hasta ahora no lo habíamos anunciado. Se trata del concurso "Ilustra mi corazón" que la bullente mente de Karol decidió hacer un buen día y que gracias a la mano inocente de su madre (que grandes son las madres) salimos ganadoras en lo referente al mini-relato más original.



Lo que hizo que nos lleváramos (uno cada una) unos estupendos marcapáginas realizados por nuestra amiga.



Gracias por hacer esos concursos tan buenos, Karol.


En cuanto la gripe nos de tiempo muerto nos pondremos al día con todos vuestros blogs y continuaremos con Conquistado por un sueño.
Besos desde la distancia, que no queremos pegaros los virus.

sábado, 25 de diciembre de 2010

2º AMIGO INVISIBLE BLOGGERO

Como bien sabéis, este año nos hemos sumado al divertido juego del amigo invisible que por segunda vez organiza Alma con Arte. La amiga que nos tocó se nos tornó complicada, pues aunque investigamos poco pudimos averiguar de ella así que esperamos que los detalles que le hicimos, siguiendo nuestro instinto, le guste, pues está nuestro cariño reflejado en ellos.


Y estos son los obsequios para nuestra amiga invisible.



¡Feliz Navidad Nia!

viernes, 24 de diciembre de 2010

CONQUISTADO POR UN SUEÑO CAPÍTULO 36 ( Parte 4ª)



Sabía que su vida pendía de un hilo, allí rodeado por aquellos bravos que se morían de ganas por ensartarlo como a un cochinillo, pero también era consciente —y eso lo llenaba de jubilo— que el Laird McRea querría ajusticiarlo él mismo, así era el honor en las Higlands las ofensas de sangre se limpiaban con sangre. Rechinó los dientes cuando lo vio dejar a la que debía haber sido su dama y a la vez la llave a la inmortalidad, bajo la protección de aquel al que llamaba “su hermano”,  pero su gesto se transformó raudo en felicidad cuando se dirigió hacia él empuñando la espada.

—De nuevo frente a frente —con una socarrona curvatura en la boca señaló a Liana— y de nuevo una mujer entre ambos.
—No os atreváis ni…
—Demasiado tarde para advertencias ¿no creéis? —sugirió dando un paso atrás.
—Sois un cobarde y merecéis morir como tal, –escupió asqueado-, mas aunque pienso rajaros y dejar vuestras tripas para el disfrute de las alimañas, os daré la oportunidad de pelear por vuestra vida.
— ¿Luchar? —la carcajada restalló por todo el claro—, no necesito luchar contra vos, tengo todo lo que os pertenece, quizá deberíais escucharme.

Aldair hizo un gesto con la mano deteniendo a sus hombres que estaban tan impacientes como él por acabar con aquello, cualquiera de ellos lo hubiese matado con gusto, pero ese placer sería solo suyo, le arrancaría el virulento corazón con sus propias manos antes de echárselo a los canes para que se alimentaran con él.

—Nada de cuento digáis requiere la más mínima atención por mi parte —respondió exacerbado—, ahora aceptad la oportunidad que os doy y morid con honor.
—Cuanta violencia en un hombre conocido por su temple, quizá os aplacarais si habláramos de cierta reliquia que obra en mi poder —sonrió triunfante al ver la cara de asombro del Laird—, ¿os acordáis de ella? Una que un bastardo impidió hace tiempo que fuese mía.
—¡Mentís!
—¿Estáis seguro? Preguntadle a ella.

Aldair se revolvió hacia donde Liana permanecía inmóvil, parecía una niña asustada, aferrada a su plaid como si esa prenda fuese su única salvación, esa imagen lo encolerizó haciendo redoblar los potentes latidos.

—Donald dice la verdad —asintió ella—, me mostró el medallón junto al río antes de…
—¿Donald? —interrumpió entrecerrando los párpados—, su nombre es Liam McInroy, él es el miserable que nos llevó a vagar durante siglos como almas errantes y vos… —se detuvo, girándose hacia el causante de todos sus males— ¿Dónde está?
—Bien ahora que tengo vuestra atención, será mejor que ordenéis a vuestros lacayos que bajen las armas y que se marchen —paseó con indulgencia la vista por los McRea—, después de todo esto es entre vos y yo.

Aldair echaba chispas cuando clavó la vista en el traidor que aún se atrevía a imponer sus condiciones, prensó los puños hasta que los nudillos se tornaron blancos deseoso de espetarlo con la ancha hoja a la que se aferraba, mas obviando esa necesidad imperiosa, suavizó la mirada al posarla en su dama que como un ratoncillo tembloroso se dejaba cuidar por su amigo, ella era lo más importante, el anhelo de saberla segura y a salvo entre los muros del castillo era su prioridad, apretando los dientes volvió a posar los ojos en el bellaco que parecía disfrutar de la situación y asintió lentamente.

—Volved a la fortaleza —mandó con firmeza—, llevaos a la señora…
—¡No! —bramó Liam—, ella se queda, le hice una promesa y deseo cumplirla, quiero que os vea morir.

Liana soltó un jadeo al escuchar las palabras de Donald/Liam o como se llamara, había tanto odio en ellas que se le congeló el corazón, mientras que el de Aldair, por lo contrario, parecía estar henchido de ira, tanta, que incluso desde la distancia que los separaban podía ver el pulsante palpitar de la vena de su cuello a punto de estallar.

—Está bien, me quedo —proclamó con una seguridad que no sentía—, quiere que te vea morir —los garfios en que se convirtieron los dedos de Niall sobre su brazo la lastimaron, pero con una enérgica sacudida se liberó de ellos y se acercó a los dos hombres apartó los ojos de Aldair incapaz de soportar la inquisitiva mirada y los fijó en el cabrón  que estaba a su lado—, pero será tu muerte lo que contemple.

Se detuvo cuando alguien la sujetó suavemente por el codo, se revolvió lo suficiente para ver para ver el desconcierto y  la callada advertencia en el fuego amatista que la estudiaba, los labios se fruncían mostrando su enfado, presionó un poco más el agarre avisándole con el gesto que esa vez no la soltaría.

—Valiente y con agallas, más que alguno de los machos que se llaman guerreros a si mismos —aseveró Liam con un deje de admiración—, toda una amazona, sí tenéis más coraje que cualquiera de estos —barrió a los presentes.
—Si estas intentado impresionarme con esos banales halagos pierdes el tiempo —afirmó levantando la barbilla—, ya has conseguido que permanezca aquí, ahora devuelve el medallón.
—No tan rápido maise, primero quiero que desaparezcan todos —escudriñó uno a uno a los presentes y se detuvo en el fiero guardián— también vos mi señor.
—Sois la deshonra de los McInroy —masculló Niall soltando un escupitajo a sus pies.
—¿Y eso lo dice el varón que no contento con  robar a la fuerza la virginidad de su esposa ordenó fustigarla? —una mortal palidez cubrió el rostro del Laird, su tez se volvió tan blanquecina que incluso la nívea cicatriz que cubría su mejilla parecía haber desaparecido, Liana lo miró perpleja— ¿no lo sabíais? Yo mismo crucé la lechosa piel de Brianna con un latigazo que la dejó marcada para el resto de sus días.
—Hijo de…
—Sabéis que no miento —continuó con soberbia— mientras vos os encamabais con Muriel, esa a la que tanto decís amar, era vilipendiada como una cualquiera, claro que encontró consuelo en el lecho de vuestro "hermano".

Envuelto por la abrasadora y carmesí vesania, desenvainó dispuesto a matar a Liam y cerrar para siempre la falaz e hiriente boca.

—¡No, es mío! —clamó Aldair—, dando un pesado paso hacia él.
—Me halaga vuestro afán posesivo—, aplaudió Liam reculando ante la verdadera amenaza que suponía su señor—, mas se os olvida una cosa, que como supondréis siendo tan valioso no llevo encima.

El silencio volvió a reinar en el sotobosque, Liana contempló a los tres hombres, un velo de emociones cubría los ojos de Niall, destacando entre ellas la tristeza ante las palabras del traidor, pues aunque el amor de Brianna y el Lobo era auténtico éstas eran verídicas y le habían afectado sobremanera, por su parte Aldair sudaba copiosamente y su mandíbula se tensaba presa del desconcierto y la cautela, estaba segura que anhelaba acabar con la vida de Liam pero antes necesitaba recuperar la legendaria gema y el bastardo los estudiaba lleno de arrogancia. No lograba entender como ese hombre, rodeado y amenazado por los fieros highlanders en vez de sentir pavor ante la suerte que le esperaba continuaba jactándose de aquella manera. Apretó los párpados para no ver el petulante rostro, de pronto la leyenda que guardaba la legendaria joya y que en su día Aldair le contara se abrió paso en su cerebro y las piezas fueron encajando, la presencia de la pobre niña en aquel lugar estaba premeditada.

—Miente, lo lleva consigo por que pretende liberar a la bruja —se plantó la palma en el estomago sintiendo una fuerte angustia—, por eso mataste a Katia —ahogó un sollozó al recordar los agónicos orbes pidiéndole auxilio—, por eso estoy yo aquí. ¿Qué necesitabas exactamente de mí?
—Lo que obtendré, vuestra vida.

El grito de Aldair retumbó haciendo eco, el aletear de algunas aves se mezclaron con el imponente alarido y Liana se encogió por dentro al verlo abalanzarse hacia Liam, que cayó sobre sus posaderas desconcertado por el ataque.

—No lo encontrareis, jamás —afirmó desde el suelo esperando el mandoble.
—Levantaos y luchad, sed un hombre al menos una vez en la vida —ciego de rabia lo agarró por el tartan y lo alzó.
—Estoy desarmado —dijo trastabillando por la fuerza con la que el Laird lo soltó.
—Dadle vuestra espada —ordenó a uno de los suyos que se mostró receloso ante tan peculiar demanda, un guerrero jamás se despojaba de su arma—, ¡Dádsela!

El joven, con el asco reflejado en el rostro, lanzó el estoque que con un ruido sordo quedó tendido a sus pies lo miró con estupor al ver que su treta no estaba dando el resultado esperado. El tenso silencio le traspasaba los oídos, los ojos de todos le quemaban como antorchas recorriéndole la piel y el odio hacia Niall, Aldair y Liana le consumían cegándole el raciocinio. Con agilidad tomó la empuñadura y con un grito de guerra se abalanzó a sesgar al menos una de las vidas antes de que La Morrigu tomara posesión de la suya.

El movimiento fue tan imprevisto que sorprendió a los presentes, Liana abrió la boca para chillar pero sólo un jadeó lastimero escapó de su ser cuando todos sus huesos chocaron contra el suelo.
 Aldair embistió con todas sus fuerzas a Liam, no esperaba la traicionera acción, estaba preparado para contener el choque del acero contra el suyo, pero jamás hubiese imaginado, a pesar de la mente que lo caracterizaba, que él dirigiría la afilada hoja hacia su compañera. Agradeció los excelentes reflejos de Niall que la empujó en el momento justo de la envenenada trayectoria, evitando que ahora yaciera partida en dos.
Los gritos de los hombres jaleando a su Laird mezclado con los silbidos de las hojas cortando el aire le hacían vibrar los tímpanos y le erizaba el vello de la nuca. Tras ayudarla a incorporarse, Niall la mantenía sujeta contra él evitando que presenciara la lid que discurría a su espalda, ella se aferraba a los pliegues del tartan con firmeza. Con cautela apartó el rostro y miró hacia la contienda justo en el momento en que Liam atacaba y Aldair trastabillaba. Ahogó un gemido y volvió a enterrar la cara en el amplio y musculoso pecho clavándole las uñas en la dermis y provocando con el instintivo gesto que diera un pequeño respingo. ¿Por qué no hacían nada?, ¿Por qué en vez tanto vitorear no hacían algo para terminar con esa absurdez?

Aldair repelió un nuevo avance y bailoteó alrededor de su atacante antes de lanzar una estocada que el maldito gracilmente esquivó. No cabía duda que era una alimaña de la peor clase, pero una que tenía gran experiencia en el arte de la guerra.

—Si peleáis por el medallón perdéis el tiempo —dijo sin resuello—, si muero no lo encontrareis y si morís vos no os hará falta.

Aldair no hizo caso se limitó a lanzar un nuevo golpe que rozó el antebrazo de Liam haciéndolo sangrar.

—Un arañazo —terció el herido restándole importancia—, y si lucháis por la dama —un nuevo mandoble repelido— debo alabaros el buen gusto, una verdadera fiera Liana de Edimburgo.

Obvió la provocación y se concentró aún más en su cometido, el nuevo derechazo tocó esta vez uno de los hombros, aunque no lo suficiente.

—Sí, esa mujer tiene una verdadera hoguera entre las piernas —confirmó con voz dolorida—, y aunque tuve que someterla y hacerle daño os aseguro que me quedé seco con su calor, una buena puta la que os lleváis al lecho.

La cólera lo guió al escuchar las repulsivas palabras, cegado y sin mostrar el menor temple cargó contra Liam, que aprovechando el descontrol de sus emociones le atacó a su vez.

Liana se volteó en el instante en que se producía la violenta acometida, el terror la abatió al ver a Liam aterrizar sobre Aldair y como alzaba su estoque dispuesto acabar con su highlander, levantó la vista hacia Niall que la había soltado de su abrazo y parecía anonadado, ¿no iba a ayudar a su amigo? sin esperar respuesta a su propia pregunta agarró la daga que reposaba en la cintura del Lobo que no hizo nada por detenerla.

Con los ojos opacados por el llanto y el miedo atenazándole las entrañas, corrió a socorrer al amor de su vida, cuando estuvo a su lado, sujetó el estilete con ambas manos y lo hundió entre los omoplatos de Liam sintiendo como la hoja se abría paso entre la carne y el hueso, un calor viscoso fue impregnándole los dedos tiñéndolos con el rojo intenso de la fuerza vital que manaba de la herida inflingida. Horrorizada ante lo que acababa de hacer se llevó las manos ensangrentadas al pecho antes de caer de rodillas al suelo.

Meciéndose sobre si misma observó como varios hombres se acercaban prestos a los dos cuerpos para liberar a su Laird y como si de un saco se tratase dejaron caer a Liam. Sollozó de alivio al ver como Aldair, apoyándose sobre sus palmas se incorporaba despacio, iba cubierto de sangre y se temió lo peor, rompió en un llanto descontrolado cuando su singular sonrisa le iluminó la hermosa tez

Casi le estalla el corazón al ver a su compañera derrotada y compungida mientras se balanceaba postrada sobre la fría tierra. Tumbado y por encima del hombro de su adversario la había visto correr y clavar el puñal en la espalda del agresor, su tigresa no vaciló en socorrerlo al creerlo en peligro. El orgullo que sentía por su Liana no tenía parangón. Sin apartar la vista de la desconsolada imagen de la mujer por la que rebosaba amor, gateó hasta ella y asiéndola con delicadeza la acunó entre sus fornidos brazos.

—Ya acabó mo gràdh —siseó besando tiernamente el cabello femenino—, miradme.
—Oh Dios mío —exclamó palpando inquieta el sanguinolento tórax en busca de alguna laceración—, oh Aldair.
—Calmaos, no es mía —sonrió para tranquilizarla—, estoy bien.

Llorando y riendo histérica se aferró a él con desesperación, había temido enormemente por aquel hombre, lo amaba tanto que había asesinado por él. Se tensó llena de pavor ante este hecho.

Aldair se percató del envaramiento de Liana, las falanges, antes trémulas, descansaban rígidas sobre su columna y las uñas se le hundían implacables en la piel. Preocupado por el cambio de actitud la apartó levemente para vislumbrar la lividez que bañaba la bonita cara ahora salpicada por el fluido carmesí del que era portador.

—Liana ¿Qué os sucede? — demandó preocupado por el extraño rictus de angustia.
—Lo he matado. —susurró bajando la mirada a las palmas.
—No —la zarandeó suavemente— ya estaba muerto.
—Lo he matado —repitió con la vista perdida.
—Escuchadme —esta vez la sacudida fue más violenta, hasta que ella afianzó sus orbes en él—, yo acabé con su vida no vos, mirad.

Le giró la cabeza para que examinara a la moribunda figura, que unos metros más allá emitía extraños ruidos parecidos a gorgoteos al respirar. La espada de Aldair se erguía clavada en su vientre.

—Reaccioné con el tiempo justo de protegerme —explicó deslizando los  nudillos por la pálida mejilla—, el mismo se ensartó en la hoja.
—Pero yo… —parpadeó cuando todo empezó a girar a su alrededor.

Aldair la observó vacilar y la atrajo hacia él justo en el momento en que perdió el conocimiento.

Con los últimos estertores, Liam confesó la muerte de la pequeña y sin arrepentirse de ninguno de sus pecados expiró maldiciendo y sin confesar donde había ocultado la joya. Varios de los muchachos peinaron la zona y dieron con el cadáver de la desafortunada, más de uno tuvo que correr hacia los helechos para aligerar el estomago, ellos, guerreros fraguados en el fragor de la batalla, acostumbrados a ver cuerpos descuartizados y desentrañados no pudieron soportar la carnicería que aquella pobre inocente había sufrido.

La pequeña —amordazada y con las extremidades amarradas—, había sido golpeada violentamente y sus tiernas carnes abiertas en canal desde la garganta hasta el pubis. Niall alargó la mano para cerrar los opacos ojos, que repletos de terror resaltaban en el sucio rostro, cuando estos se deslizaron bajo sus yemas un gran pesar lo recorrió ante tamaña barbarie y la imagen de su bebé se dibujó en su cerebro, el dolor que lo atravesaba se intensificó al pensar como se sentirían los padres de la muchacha cuando le entregaran el cuerpo profanado de su hija. Movió la cabeza para despejarla de tan ingratos pensamientos y se despojó de su plaid para terminar con la dantesca visión. Iba a dejarlo caer cuando algo llamó su atención, un trozo de cadena resaltaba en la enrojecida dermis con el alma en la garganta tomó los eslabones y tiró de ellos, del hueco donde horas antes palpitaba un joven corazón surgió chorreante el medallón de los McRea aguantando una arcada lo depositó en el suelo y musitando una oración desplegó sobre la niña el tartan de los McInroy,  clavó la vista en aquel trozo de tela que con tanto orgullo portaba y defendía  y se avergonzó al darse cuenta que eran los mismos colores que lucia el bastardo que le arrebató la vida.

Continuará...


FELIZ NAVIDAD


jueves, 23 de diciembre de 2010

SANTA CLAUS LLEGÓ A SOKALY



Nos hubiese gustado mandar una felicitación a cada uno de los que pasáis por nuestro hogar, pero entre la falta de tiempo y que a la gran mayoría no os conocemos, pues esa vergüenza puede con vosotras, no pudo ser. Aquí van unas regalos personalizados, que esperamos de corazón os guste pues los hicimos con ese palpitante órgano.

Las primeras irán para nuestras chicas sin blog que nos acompañan y nos alegran con sus comentarios.


Pepis, no sabes lo que nos haces reír siempre con tus comentarios y la risa es muy importante para nosotras, además lo de diosas de la escritura y lo de tus musas fue lo más. Aquí tienes al Lobo, al indio y al highlander (que un día nos pediste con tanta sutilidad, jajaja) para que te alegren las navidades.




Veronik, tu "pasando lista" permanecerá indeleble para la posteridad, así como que un día superases la timided y te atrevieses a hablarnos, no sabes lo que eso supuso para nosotras e imaginamos que tu novio también agradecería todos esos capítulos "light" nuestros que les pasaste para que aprendiese, jajaja.




Silvia, otra timidilla que demostró ser una gran amiga, que ahí estuvo junto a nosotras cuando la necesitamos y sin pedírselo. Por eso y por más, ahí tienes a tu escocés (Aldair no pudo ser, se siente).


Sonia y Jacqui, que de vez en cuando nos saludan en el chat demostrando que nos mantienen en sus pensamientos.














Y llega el turno de nuestras blogeras



Citu, te conocemos desde hace unos años y nunca nos has fallado, siempre estás ahí como la buena amiga que eres, encima, para más inri, tus fantásticas historias están llenas de unos personajes de órdago. 




Karol , con su mente efervescente, sus maravillosas historias y su bonita amistad. Estuvimos tentadas de darte al "huevos de oro" (¿te acuerdas de las risas esa noche en el chat?), pero decidimos que este era mucho más apropiado.





Akasha, porque nos descubriste con tus escritos a una Jane Austen española y desde que apareciste por primera vez nunca nos has abandonado. Que grato placer conocerte.




Irene y el cordero que le acompaña últimamente en sus comentarios, jajaja. Una chiquilla dulce, con unas energías increíbles y con una sonrisa permanente.


Macu e Iban, dos administradores genuinos que desde su blog, único y maravilloso, nos conducen por el mundo de los zombies y nos hacen carcajearnos con su Casimiro.


Marcos, un talentoso escritor que nos sorprende con historias fantásticas repletas de misterio y magia.


Florcita, una escritora en ciernes que logra desprenderse del ajetreado día a través de sus palabras.


Rossana, una mujer que nos transporta al dulce mundo de las hadas, contándonos sus secretos.


Ethel, al final las brujitas lograron sus propósitos y te sacaron del anonimato, claro que con tu blog no tiene mérito ninguno.


Ángels, la primera que nos hizo el honor de subir nuestras historias a su blog sacándonos los colores con ese detalle.


Laqua, como ves no se nos olvida de quien eres fan y mira que monísimo sale con su traje.


Alisdei, sigue con tus sueños, plagando tu bonito blog con ellos.


Maga,  no pierdas el don que tienes y continua con esos relatos tan buenos.


Dulce cautiva, nos sorprendiste un buen día con tus vampiros y sabemos que seguirás haciéndolo.


Lara, nunca deberías dejar de escribir. Los vampiros y los hombres lobos son lo tuyo.


Dácil y Bea, nos mantienen al día con su completo blog sobre el mundo editorial y nos deleitan con sus licuados personales.


Sandra, tu blog es fenomenal y es bueno que sigas adelante.


Kassi, esa adolescente con la cabeza llena de fanfic y que tan bien sabe plasmarlo para el disfrute del personal.


Maysu y su equipo, que tan buenos fondos crea rebosantes de colorido y de cariño.



Erzengel, quizá no te diste cuenta, pero tus palabras no se las lleva el viento, la verdad es que las plasmas con enorme maestría sobre el papel creando ilusionantes relatos.


Aria, una nueva escritora que sorprende por su buen hacer.


Maribel, esa buena amiga (y escritora) que hace poco pasó por un mal momento, pero que con su fuerza supo salir adelante.


Anna, otra brillante escritora que estamos seguras logrará llegar muy alto.


Luz, puedes reciclarte todo lo que quieras (estamos deseando ver el nuevo look), pero no te tires a la papelera.


Lana y Plexi, unas estupendas administradoras y unas feroces lectoras, cuyas reseñas nos hacen desear leer lo mismo que ellas.


Mig, como ves este regalo no tiene nada que envidiar a tus candys, saboréalo.


Zeta, ojalá pronto se resuelvan tus problemas de internet y volvamos a disfrutar de tu presencia.


Carol y Kirlita ¿acertamos con los objetos de vuestros deseos?


Nenina, una mujer que es puro dulzor y vitalidad aunque este invierno lo está pasando mal, así que nada, a comer caramelos (que mira que cerquita lo tienes, mmmm).


Iris,  por los buenos momentos compartidos y charlas inolvidables.

Feliz Navidad y recordad que os llevamos en el alma, bien guardados y calentitos.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

¡¡¡ EL INVIERNO YA ESTÁ AQUÍ !!!



Hoy hace la entrada la estación que durante algunos meses nos acompañara, es tiempo de nieve, escarcha y frío, de días cortos y largas noches, es la hora del abrigo y la bufanda, de la lectura cobijada bajo la mullida manta, de calefacción a toda potencia y de arrumacos para templarnos. La estación de la ilusión y desilusión con la lotería, de la magia y los sueños para los más pequeños de la casa, de la mascarada y el desenfreno con el carnaval.



Hoy, en medio mundo,  toma el mando la estación que más  gusta a  las SokAly así que desde este blog sólo podemos decir:

¡BIENVENIDO SEÑOR INVIERNO!





domingo, 19 de diciembre de 2010

PREMIOS SOKALY

Como la época en la que estamos lo pide y porque nos gusta regalar, aquí está el segundo premio (del mes de diciembre) "Made in SokAly".



Reglas:

1º-Agradecer a quien te lo dio.

2º- Entregar a 5 blogs que por su contenido os atraigan como un imán.

He aquí a nuestras hipnotizadoras:

http://irenecomendador.blogspot.com/

http://deseoyoscuridad.blogspot.com/

http://enamoradadelasletras.blogspot.com/

http://unfrioeterno.blogspot.com/

http://lcmiel.blogspot.com/

viernes, 17 de diciembre de 2010

CONQUISTADO POR UN SUEÑO - CAPÍTULO 36 (3ª PARTE)




Toda su valentía desapareció cuando la enorme palma se ciñó alrededor de su cuello cortándole el aire y con la furia de un loco comenzó a pasear la daga por su tez, bajando con una escalofriante lentitud hasta el centro de su ser, con cada movimiento esperaba sentir la hoja hundirse en ella y sabía que no acabaría con su vida rápidamente, la demencia que mostraba el desencajado rostro le hacía prever que disfrutaría torturándola. Cuando percibió los repugnantes dedos rozarle las braguitas sollozó y rezó con fuerza para que el tormento pasase veloz. Se olvidó por un instante de todo al notar los tobillos libres de la prieta atadura, pero el pesar volvió a ella aceleradamente cuando Donald, como un salvaje, tiró de sus vaqueros. <<Nooooo>> gritó su martirizada mente al tiempo que pataleaba como una fiera. El enorme corpachón del highlander sobre ella la clavó de nuevo en el suelo paralizándole las piernas. Apartó el rostro cuando él trató de besarla otra vez, cerró con fuerza los párpados al sentir la humedad de la lengua sobre el lóbulo de la oreja y quiso estar muerta cuando con manos avariciosas empezó a toquetearla al tiempo que le dedicaba obscenas palabras a sus oídos. Iba a violarla

Dos lágrimas surgieron en el rabillo del ojo mientras dibujaba en su cerebro la imagen de Aldair, su amado guerrero, el gran Laird de los McRea que la había elegido como su compañera para el resto de sus días, un hombre valiente y de honor que no se dejaría amedrentar por grande que fuese su enemigo. Un hombre que se merecía tener a su lado una mujer con agallas, una igual y no una pobre muchacha que se dejara vencer a las primeras de cambio y sin oponer resistencia. Sacando fuerzas de donde no las tenía y obviando el estilete, mordió a aquel canalla que trataba de forzarla, <<soy Liana McRea>>  pensó cerrando los dientes con todas sus ganas, y quizá no viera un nuevo día, mas su pueblo la recordaría como una mujer digna, luchadora y envanecida de portar ese apellido. La agresión hizo que el desalmado lanzara un grito y se apartara de ella, pero no era suficiente para quitárselo de encima así que sin pensarlo le golpeó con las energías que la adrenalina le generaba y le partió el pútrido labio con su cabeza, logrando que Donald cayese de lado llevándose ambas palmas a la cara. Rauda se giró y como pudo se puso de rodillas y logró incorporarse, pero el hormigueo que sentía en las piernas por tantas horas paralizadas no la dejó avanzar y trastabilló cayendo de nuevo. Chilló cuando una zarpa la agarró incorporándola y volteándola de mala manera, vio como Donald cerraba el puño dejándolo caer hacia ella, sin pensarlo alzó la rodilla y la incrustó con furia en la entrepierna masculina, casi llora de placer al escuchar el horrible bramido que emitió. Que se jodiera, pensó revolviéndose para continuar su huida, aunque no pudo dar ni un solo paso pues se dio de bruces contra el suelo.



Le costaba respirar y el dolor que sentía en sus partes nobles era indescriptible, pero no iba a permitir que escapara, discurrió medio incorporándose y empujándola. Con la mano libre masajeó los testículos en un vano intento de aliviar el escozor que la muy puta —con su agilidad y puntería— había implantado en él. La zorra era más inteligente y vigorosa de lo que había pensado, sin duda hubiese sido una consorte adecuada para gobernar junto a él. Era una pena que tuviera que matarla, una hembra con tanto valor y coraje merecía vivir, pero no había llegado tan lejos ni había esperado tanto para echarlo todo a perder por un somero capricho, después de todo sólo era una mujer hermosa y había cientos de ellas repartidas por el mundo. No, admitió a regañadientes, sabía que jamás sentiría nada parecido a lo que ella le despertó en un corazón que creía seco, pero las cosas eran así, no se podía tener todo y su elección era muy fácil o la dama que sollozaba debatiéndose fieramente o el poder que le otorgaría Carman cuando la liberara de su prisión.

Se pasó la lengua por el abierto labio saboreando el ferroso líquido, aún faltaban unas horas para llevar a cabo el sortilegio, pero la profecía nada decía que para cerrar el círculo la fuerza vital de Liana tuviese que estar caliente. La agarró por el pelo y estiró hasta que la cabeza estuvo alzada.

—Os echaré de menos –susurró junto a su oído.
—Noooo –rogó con un hilo de voz.

Sonrió eufórico ante el agónico sonido, iba a estamparla contra el rocoso piso, iba a hacer que su cráneo se rompiera como un huevo, iba a destrozar ese bello rostro que lo había consumido hasta el delirio y degustar por fin la supremacía que siempre debió tener.

Se tragó la frustración que le suponía verse atrapada de nuevo, no era capaz de entender como después del testarazo y el rodillazo, Donald podía haber recuperado tan pronto la capacidad para apresarla, pero así había sido. Jadeó impotente cuando él se posicionó sobre ella y asiéndola de la corta melena tensó su cuero cabelludo hasta creer que lo arrancaría del cráneo. Las palabras que él musitaba junto a su oreja anunciaban su final, pero no tenía energías para más, apretó los párpados abandonándose a su suerte, ya esperaba el golpe de gracia cuando repentinamente la presión desapareció.


Un alarido de mujer resonando entre los árboles alertó al grupo que continuaba buscando cualquier indicio que los condujera a Liana. Los músculos de Aldair se tensaron al escuchar su nombre entre las ramas, como el resto se giró sobre si mismo tratando de averiguar de donde provenía. El abundante follaje distorsionaba el sonido que parecía salir de todas partes. Un nuevo y lastimero chillido le puso el vello como escarpia. Era Liana, estaba en peligro y lo llamaba clamando su ayuda.

—Deberíamos separarnos —musitó escudriñando en todas direcciones desesperado.
—No, el grito vino de allí — señaló Niall posicionándose a su lado—, desenvainad y estad prestos para la lucha—, indicó por encima del hombro a los que permanecían en su retaguardia—, no sabemos cuantos son, ni que pretenden.

Siguiendo las órdenes del Laird McInroy los hombres empuñaron sus armas y se encaminaron hacia el centro del bosque, atentos a cualquier rumor, a cualquier movimiento que se produjese a su alrededor.

Sentía el amargo regusto del miedo en el paladar, el corazón le tamborileaba en el pecho como queriendo escapar y la mano con la que sostenía su estoque, apartando ramas y arbustos de su camino, le temblaba desmedidamente. No había vuelto a escuchar nada, a pesar que mantenía todos los sentidos alertas. Un horrible presentimiento le atenazó las entrañas, quizá Liana no pedía socorro porque su voz había sido acallada para siempre. Giró el cuello hacia Niall que iba tras él cubriéndole las espaldas, este bajó los cárdenos orbes evitando su mirada. <<¡Por todos los demonios!>> golpeó con ira un grueso leño mientras continuaba la andadura, ella seguía viva, tenía que estarlo. De repente todo se volvió rojo, ese era sin duda el color de la cólera en estado puro, un encarnado tan intenso que le nublaba la visión al ver a su mujer siendo atacada de la forma más vil. Un gruñido animal escapó de su garganta, liberando toda la maldad que siempre procuraba tener a buen recaudo, reverberando en el bosque y helando la sangre de los que lo acompañaban, cegado por el dolor y la rabia se lanzó, espada en alto, hacia el desgraciado que sujetaba a su Liana por el pelo. No importaba si había otros malhechores al acecho, su meta era acabar con la vida de esa inmundicia y lo haría aun costándole la suya.


El instinto le hizo ponerse en tensión y dejar de lado su cometido, miró con cautela alrededor, no se veía ni escuchaba nada extraño, quizá fuera el poco cargo de conciencia que todavía debía quedarle lo que le estaba molestando. Encogiéndose de hombros volvió a su quehacer.

—Slan leat, mo Chroí(*) –murmuró tristemente hundiendo con más firmeza los dedos entre el sedoso cabello.

El rugido le pilló de improviso, se revolvió para encontrarse a su peor enemigo surgiendo entre la maleza, un frío extraño le recorrió la espina dorsal, soltando a su presa examinó sus manos vacías de cualquier arma, vacilante reculó hacia donde se amontonaban sus pertenencias, mas se detuvo al percatarse que no podría llegar hasta ellas al ver a varios hombres surgir tras su líder. Ante la oscuridad de la zozobra que le poseyó, una pequeña luz surgió haciendo que una sonrisa curvara el rajado labio, ellos lo superaban en número pero todavía no lo habían vencido, aún conservaba en su poder algo con lo que el arrogante Laird no contaba y que cuando tuviera conocimiento de ello no podría obviar. De un modo u otro saldría victorioso de aquella situación.

Aldair corría con el rostro transformado por el furor y con la vista prendida en su presa, cuando su nombre pronunciado por una suave voz se introdujo entre la niebla de su vesania, deteniendo su avance contempló como Liana se ovillaba sobre si misma.

—Mo gràdh —biseó yendo hacia ella.

Con sumo cuidado la levantó y buscó sus ojos, una mezcla de emociones pululaban en ellos, miedo, dolor, asco…, un bajo rugido brotó de su pecho cuando la vio maniatada y magullada, se ahogó al ver sus vestiduras desgarradas, presto se despojó del plaid que le cruzaba sobre el tórax y la cubrió tapando su desnudez, si ese desgraciado había osado…, no queriendo pensar en algo tan horrendo, la acercó a él y de una tajada la desembarazó de las ataduras, la apretujó contra su firme cuerpo cuando la cálida exhalación le acarició la piel, queriendo fundirse con ella, queriendo borrar la vergüenza que había vislumbrado en las oscuras retinas. Las lágrimas de su mujer le quemaron la dermis del torso filtrándose hasta lo más profundo de su acelerado corazón, marcándolo con la culpa por no haber sabido protegerla. Apretó el abrazo tan fuerte que la oyó quejarse, pero no hizo nada para remediarlo, necesitaba tenerla pegada a él, asegurarse que estaba sana y salva entre la protección de sus brazos.
Alzó la vista hacia aquel que, ahora rodeado y amenazado por las espadas de los suyos, se había atrevido a poner sus sucias manos sobre Liana, al reconocer el familiar semblante un ligero temblor lo recorrió provocando que sus músculos se agarrotasen.

Por un instante creyó estar muerta cuando ante sí se le apareció Aldair con todo su poderío y belleza, incrédula ante su suerte pronunció su nombre y toda su alma se regocijó al sentir la calidez de sus palmas sobre ella cuando la incorporó. Que bueno era estar en casa, porque él era su hogar. Se quejó levemente cuando la aprisionó con vigor y volvió a hacerlo cuando los acogedores brazos se estremecieron y un frío la llenó, levantó la cabeza y observó el cambio en el perfecto y cincelado rostro de su amante, buscaba consuelo en sus ónices mas jamás pensó ver aquel adusto semblante. Las verdosas lagunas apenas eran visibles ocultas por las dilatadas pupilas, un tic palpitaba en su pómulo izquierdo y rechinaba los dientes de manera audible, era la cara de un animal salvaje, de una bestia herida. Con cautela alzó las yemas y acarició el rígido mentón.

—Aldair —musitó con voz temblorosa—, mírame.

Obedeciendo la suave orden bajó la vista hacia Liana, que lo contemplaba entre sus largas y húmedas pestañas, repasó la bonita cara, con los nudillos acarició la mejilla algo enrojecida y continuó el agasajo hasta detenerse en la columna de su cuello, por primera vez se percató de las señales de unos dedos en la delicada piel. Un sonido gutural escapó de lo más profundo de su ser. No pudo protegerla, pero vengaría toda la afrenta sufrida, mataría a aquel que en su día debió perecer como el cerdo que era.

—Sólo por esto merece la muerte —susurró rozando con delicadeza las marcas.
—No, por favor —suplicó aferrándose de nuevo a él—, no me sueltes.

Haciendo caso omiso de su demanda indicó a Niall que se acercara, cuando éste llegó junto a ellos, se deshizo del amarre de Liana y se la entregó a su amigo.

—Haceos cargo de ella.
—Aldair —exclamó al verse de repente asida por el enorme Lobo.
—Si algo me ocurre ya sabéis lo que debéis hacer —le dijo incorporándose y sin dedicarle ni una sola mirada a Liana—, confío en vos.
—No os preocupéis —aseguró Niall sujetándola por la cintura—, pero saldréis bien de esta y vos mismo os encargareis de vuestra hembra.
—Así lo espero —afirmó quedamente—, pero si la diosa Badb no me concede la gracia de su compañía, recordad que tenéis en vuestras manos mi bien más preciado.

Aldair estudió a Liana de arriba abajo, con determinación agarró el plaid que se había abierto con el intercambio dejando parte de sus pechos expuestos y lo ajustó, se le desgarró el alma al ver como ella observaba la acción y los ónices se le colmaban de agua y turbación. Sin poder soportar ni un segundo más el pecado que lo consumía por no haber sabido custodiar lo que más amaba, se giró hacia donde sus hombres mantenían inmóvil al traidor.

(*)Slan leat, mo Chroí: Adiós, amada mía en gaélico.

Continuará...




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