lunes, 21 de marzo de 2011
miércoles, 16 de marzo de 2011
EL PRECIO DEL AMOR - CAPÍTULO 1
Habían pasado 13 meses desde que había abierto su pequeño segundo hogar, pero hasta la fecha no lograba evitar pararse unos minutos delante del escaparate, ensimismarse con la cantidad de colores que plagaban la vitrina adornándola con sus múltiples formas y exhalar lentamente ante el rótulo que, por si algún despistado no había percibido en que consistía su tienda, le daba su acreditación “Floristería La Inspiración de R.A.E.” Esto último le había provocado en numerosas ocasiones ganas de registrarlo en una mini grabadora o escribirlo en una hoja y entregársela a quien le preguntase en que consistían esas siglas. Rachelle Adams Edison, su nombre y apellidos, R.A.E. justo como siempre la llamaba él, Charles —Charlie como le gustaba hacerse llamar— y que tan buena gala hacía de su apelativo, porque significaba un hombre y él lo era con todas las letras, uno fuerte y varonil que nunca sería suyo.
Con un suspiro meneó la cabeza, lo único que conseguía al pensar en él era una terrible desazón y se adentró en su acogedor y oloroso mundo, dando la vuelta al cartel que avisaba de su apertura.
Allí siempre se sentía segura, dueña de si misma. Ahí no había cabida para la vulnerabilidad, ni para la debilidad, ni para la falta de confianza. En ese diminuto santuario ella era Rachelle con todas sus letras, una mujer hecha y derecha que recién había cumplido los 30, con toda la vida por delante y... ¿a quién pretendía engañar? Unas míseras horas no podían reemplazar todas las que se le venían encima como una pesada losa de mármol en cuanto traspasaba la puerta corriendo el cerrojo, mostrándole un panorama desolador ante los días venideros, donde la soledad sería su única compañía y las visitas de sus viejas amigas su mayor alegría. No esperaba formar una familia o llenar su casa de niños traviesos, ¿cómo iba a hacerlo si no interesaba a nadie?
Con sólo echarle un vistazo uno se daba cuenta que no valía ni un centavo, los odiosos kilos de más se negaban a abandonarla, su piel no tenía ningún lustre, su rubio cabello jamás conoció el concepto de la palabra brillo, los ojos eran de un azul tan claro que molestaban si fijabas durante demasiado tiempo la vista en ellos, la nariz excesivamente pequeña, en definitiva no existía nada en su persona que se pudiera salvar, excepto quizá su voz, siempre le habían dicho que tenía un tono dulce y armonioso, capaz de embelesar si uno cerraba los párpados y se dejaba llevar por la imaginación. Esa era ella, una ilusión.
Aún recordaba el día que le dio por buscar el significado de los nombres de sus conocidos, le pareció interesante comprobar lo mucho que acertaban con las personas que los llevaban y cuando llegó al suyo, no supo si reír o llorar, cordero, así tal cual. Se había mirado al espejo y con apabullante tristeza verificó que eso era ella, toda carne.
Un tintineo en la puerta la obligó a dejar atrás el pasado y poner una sonrisa en su cara antes de girarse, la alegría fue plena cuando le vio. Su primer y más fiel cliente, el señor Anderson, Tom para los amigos entre los que ella se encontraba desde que inauguró la tienda.
—Buenos días, jovencita —la saludó alegre un hombre de pelo gris y con los años reflejado en su cuerpo.
—¿Te he dicho alguna vez lo mucho que me gusta que me llames así?
—Sí, por eso lo hago —le guiñó un ojo—, no por otra cosa.
—Gracias por levantarme la moral —musitó simulando sentirse ofendida.
—Sabes que es una broma, eres una muchachita y deliciosa por cierto.
—Fingiré que te creo.
—Debes aceptarlo, es la realidad —se llevó la palma al corazón—. Ay, si tuviera 40 años menos...
—Si fuese así yo no existiría.
—Cierto, nos quedaremos como estamos, yo sufriendo viendo como me desairas y tu disfrutando con ello.
—Vamos Tom, sabes que si supiera que me amas dejaría mi soltería de lado.
—¿Te estás insinuando?
—Siempre, pero me ignoras —dijo siguiéndole el juego.
—Eso nunca, aunque sabes que esto de aquí —palmoteó el tórax, justo en el lugar donde reposaba su mano—, sólo ha latido y latirá por mi Grace.
Ella bien lo sabía, pues en todos esos meses sólo había dejado de ir por allí si se encontraba enfermo, en caso contrario aparecía todas las mañanas en busca de la flor entre las flores porque era la preferida de su mujer, el pensamiento. Aún recordaba el día que le explicó que simbolizaba y como él se echó a llorar afirmando mientras la abrazaba desconsolado la verdad de ello, porque la añoraba con mucha nostalgia y no había un solo instante que no pensase en ella, en el amor de su vida.
—Que no daría yo por sentir algo así y ser correspondida en igual medida.
—Mi querida Rachelle, te mereces descubrirlo y por eso sé que pronto tu deseo se hará realidad —aseguró deslizando un dedo por su mejilla.
—¿También eres vidente además de un adulador? —preguntó intentando restarle importancia a lo que todo su ser anhelaba.
—Y de los mejores, así que estate preparada que en cualquier momento llama a tu puerta.
—Entonces seguro que será alguna de Avón.
Los dos rompieron a reír diluyendo así el pesar que empezaba a apoderarse de ella. Sabía que siempre sería una solterona, su implacable timidez cuando no conocía a la gente —aunque extrañamente desaparecía una vez entraba en su precioso Edén— y la nula seguridad en si misma harían que jamás encontrase el amor, sobre todo cuando éste ya tenía nombre y miraba a todas las mujeres menos a ella.
—¿Quieres que te prepare el pedido?
—Por favor —le señaló el reloj que llevaba en la frágil muñeca—, porque mira la hora que es y mi Grace se enfadará si llego tarde a la cita.
—Si es tan buena gente como tú, lo dudo —expresó introduciéndose en el diminuto invernadero que había mandado hacer y donde ella misma cultivaba alguna de las plantas que vendía.
—Es mejor, mucho mejor.
—Entonces te estará esperando con su especial sonrisa.
—Espero que eso sea en breve —susurró rememorando la faz de su adorada esposa.
—¿Cómo has dicho? —preguntó apareciendo con el colorido pensamiento envuelto en un transparente papel.
—Que me apena que mañana sea domingo y no pueda verte —cogió el delicado paquete mientras depositaba un billete en el mostrador.
—A mi también, pero pasará rápido y enseguida será lunes.
—Y sigue el consejo de este viejo, sal, diviértete y mira a tu alrededor.
—¿Mirar para qué?
—Para encontrar a tu futuro marido.
—Pero ¿no iba a llamar a mi puerta? —inquirió elevando una ceja.
—Niña, no me vaciles como vosotros decís —se dirigió hacia la salida con una sonrisa—, quiero buenas nuevas el próximo día que te vea—, exigió cerrando tras de si.
—A la orden —se cuadró haciendo el gesto de un soldado.
Que bien le venía siempre la visita de Tom, era como una jarra de agua fría en un terrible y sofocante verano. Más de una vez había sentido la tentación de abrir los festivos sólo para verle y charlar unos minutos con él, pero sabía que si lo hacía Amy se le echaría encima como si de una jauría de hambrientas leonas se tratase. Sonrió ante la comparación porque físicamente no tenía nada que ver con esos salvajes felinos, era dulce, extrovertida, hermosa, con una melena larga y oscura, con un cuerpecito que ya quisiera ella para sí y todos los hombres que pasaban por su lado y con un corazón que no le cabía en el pecho, aunque cuando había que sacar genio lo tenía y en abundancia, pero rara vez lo mostraba. Era amada, como su nombre reflejaba, por todos los que la conocían. Le había tocado la lotería el día que se conocieron en el instituto y le hizo el gran honor de hablarle pidiéndole los apuntes de física en vez de a cualquiera de los otros alumnos, convirtiéndose así en su mejor amiga. No quería pensar que hubiese sido de su persona sin el mullido hombro donde había llorado centenares de veces y sin las severas charlas que le daba de vez en cuando, consiguiendo así que siguiese adelante.
El sonido del teléfono le hizo dar un brinco y tuvo que coger aire para tranquilizarse antes de asirlo.
—Floristería la inspiración de R.A.E.
—Buenos días señorita —al otro lado de la línea sonó una voz fingiendo un tono austero.
—Buenos días tenga usted, ¿en qué puedo servirle? —requirió mordiéndose los labios para no soltar la carcajada.
—Quisiera hacer un pedido.
—Para eso estamos, dígame en qué consistiría.
—Discoteca Brujas Locas, 23.30
—De esa flor ya no me queda.
—La planta la ponemos nosotras con nuestros cuerpos. Ve pensando en que te pondrás porque esta noche saldremos a matar.
—No digas tonterías, Amy —rió—, tú eres la que matas, yo sólo causo desmayos con mi singular belleza.
—Que tonta eres. Te recogeré a y cuarto, no se te olvide que te quiero bella, así que saca el maquillaje y ponte algún trapito sexy, ah y cena alguna fruslería porque el plato fuerte será alguno de los macizorros que frecuentan el lugar.
—Yo...
Miró el auricular cuando la loca de su amiga colgó dejándola con la palabra en la boca. ¿Cómo era posible que alguien, después de haber sido traicionada por su novio, pudiese ser la alegría de la huerta? Menudo rana resultó ser, bueno, más bien abeja, porque se había dedicado a ir de flor en flor hasta que se encontró una noche de frente con el insecticida de Amy y lo dejó muerto —por desgracia no literalmente— en medio de la pista con su sorprendido ligue mirándoles a ambos. Como había disfrutado ese momento y que orgullosa se sintió de ella, porque con el corazón destrozado supo salir adelante.
Con un suspiro dejó las manos sobre el mostrador y comenzó a tamborilear con los dedos. No quería salir, pero no había forma de decirle lo contrarío. Una especie de quejido salió de su garganta al pensar en la larga noche que le esperaba contemplando como todos se acercaban a Amy pasando por encima de ella sin dedicarle una simple ojeada, como si fuese invisible. De repente irguió los hombros y levantó la barbilla.
—Vamos Rachelle no hay que perder la esperanza, quizá con un poco de suerte tengas algo que contarle a Tom el lunes.
Continuará...
Publicado por Adela/Mariola (SokAly) 25 comentarios
Etiquetas: El precio del amor
domingo, 13 de marzo de 2011
LA NUEVA HISTORIA DE SOKALY
A partir del próximo miércoles podréis disfrutar de una nueva novela recién creada por nuestras locas cabecitas.
Esperamos que os guste y disfrutéis con las aventuras y desventuras de los personajes.
Sinopsis:
La vida de Rae Edison gira tranquila alrededor de sus plantas, mientras su corazón late desbocado desde hace años por Charlie O´Sullivan. Sabe que él nunca se fijará en una mujer como ella, pues nada en su persona es digno de mención además sus inseguridades no son de gran ayuda a la hora de relacionarse con la gente y mucho menos con el hombre que ama, hasta que un día un encuentro fortuito la lleva a hacer realidad su sueño, sentirse deseada por el guapo agente.
Charlie O’Sullivan pasa la vida entre su trabajo y los placeres que le proporciona el sexo femenino. Para él no existe Rae más allá de una amistad, pero las circunstancias le llevan a meterse en su cama, algo que jamás hubiese hecho de no ser por una acuciante necesidad de dinero que lo llevan a participar en un ingrato juego.
¿Podrá Rae superar sus complejos y hacerse valer, aunque el cambio le haga sufrir?
¿Será capaz Charlie de dejar atrás su vida y entregarse sin restricciones a su amiga?
¿Lograran sortear los obstáculos que encuentren en el camino y pagar el precio que el amor les exige?
Publicado por Adela/Mariola (SokAly) 15 comentarios
Etiquetas: El precio del amor
jueves, 10 de marzo de 2011
"EL ROSTRO DE LA INOCENCIA" LOGRA EL 2º LUGAR
Hace unas semanas subimos una entrada compartiendo con todos vosotros el relato que, junto con otros 31, enviamos al concurso que Irene organizaba en su estupendo blog. Muchos de vosotros nos hicisteis el honor de leerla y comentar y lo cierto es que tanto en nuestro espacio como en el del certamen la historia ha obtenido muy buenas críticas, lo que nos satisface enormemente.
Hoy, después de que todos los relatos fueran publicados y tras una semana de votaciones, tenemos el inmenso placer de anunciar que El rostro de la inocencia ha obtenido el segundo lugar. Tenemos el corazón agitado y pleno de alegría.
Fueron muchos los puntos que recibimos, a pesar de no publicitar las votaciones, sobre todo de gente desconocida y por ello os damos las gracias profundamente.
Queremos dar nuestra más sincera enhorabuena a los dos autores que han obtenido el primer y el tercer puesto. Compartir el podium con nuestra Karol y con Marcos, respectivamente, es un privilegio.
Aprovechamos para felicitar desde aquí a todos los compañeros de aventura que nos han deleitado con su talento y sus buenas historias.
Este es el precioso diploma que acredita nuestra argenta posición.
Irene, vemos que el fotochoped y tu ya sois grandes amigos.
Publicado por Adela/Mariola (SokAly) 23 comentarios
domingo, 6 de marzo de 2011
COINCIDENCIAS ASOMBROSAS VII
ABRAHAM LINCOLN Y J. F. KENNEDY
Abraham Lincoln y J. F. Kennedy. Grandes hombres y grandes presidentes, pero sorprendentemente tuvieron más cosas en común:
Abraham Lincoln fue elegido al congreso en 1846.
John F. Kennedy fue elegido al congreso en 1946.
Abraham Lincoln fue elegido Presidente en 1860.
John F. Kennedy fue elegido Presidente en 1960.
Ambos estuvieron muy interesados en mejorar los derechos civiles.
Sus esposas perdieron hijos cuando todavía estaban en la Casa Blanca.
A ambos Presidentes los mataron un viernes, de un disparo en la cabeza.
¿Continuamos?
La secretaria de Lincoln se apellidaba Kennedy
y la de Kennedy, Lincoln.
Ambos fueron asesinados por sureños,
y reemplazados por sureños con el mismo apellido: Johnson.
Andrew Johnson, quien reemplazó a Lincoln, nació en 1808.
Lyndon Johnson, quien reemplazó a Kennedy, nació en 1908.
A los dos asesinos (John Wilkes Booth y Lee Harvey Oswald)
se les conocía por sus tres nombres, algo no muy practicado en la cultura
norteamericana y fueron asesinados antes de ir a juicio.
La suma de las letras de ambos nombres dan el mismo número: 15.
¿Queréis más?
A Lincoln le dispararon en el interior de un teatro llamado “Ford”,
a Kennedy le dispararon dentro de un coche “Lincoln”, hecho por la compañía “Ford”.
Lincoln se encontraba sentado en el teatro en el balcón 7; Kennedy se encontraba en
el vehículo 7 de la caravana presidencial.
Y por último, pero no menos misterioso.
Una semana antes que lo mataran, Lincoln estuvo en Monroe, Maryland
y una semana antes que lo mataran, Kennedy estuvo con Marilyn Monroe.
Tantas similitudes me dejaron anonadada ¿y a vosotr@s?
EL NÚMERO 33 Y LOS MINEROS CHILENOS
33 fueron los trabajadores chilenos que quedaron atrapados.
33 días tardó la perforadora del plan B, la Schram T-130, en terminar el tunel hacia la superficie.
El rescate de los mineros empezó el 13-10-10, y si se suman los tres se obtiene 33.
El mensaje que los mineros pudieron enviar el 22 de agosto, decía “Estamos bien en el refugio los 33″; La suma de los caracteres da exactamente 33 si se cuentan los espacios.
El día en que encontraron dicha nota, fue el domingo con el que terminaba la semana 33 del año.
Esa misma fecha también encierra otro misterio: 22 + 8 + 2 + 0 + 1 + 0 = 33.
El traslado desde la mina hasta el hospital demora 33 minutos
Entre otras curiosidades que relacionan dicho número con esta historia chilena, podemos citar también que la clásica canción “chi chi chi le le le…” es del año 33.
Menos mal que esta coincidencia terminó bien, aún así, es un número a tener en cuenta ¿o no?
Publicado por Adela/Mariola (SokAly) 15 comentarios
Etiquetas: Coincidencias asombrosas
jueves, 3 de marzo de 2011
QUINTO BOOK TRAILER DE SOKALY: EL SUEÑO
Hacía tiempo que no subíamos ningún vídeo de nuestras historias y como eso no podía ser, aquí venimos a remediarlo.
Esperamos que disfrutéis de él.
Publicado por Adela/Mariola (SokAly) 13 comentarios
Etiquetas: Book trailer de SokAly
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