lunes, 13 de mayo de 2013
EL BESO (Mariola)
El vivir se basa en momentos y ahora se acerca el mío, pienso mientras me encamino hacía donde él está. Retoco el vestido blanco que me puse en su honor y meto la mano en los amplios bolsillos palpando en su interior, asiento satisfecha.
Abro las puertas francesas y ahí le encuentro, en penumbra, repantigado en el sillón con un vaso en la mano y perdido en sus pensamientos.
Alza la vista al sentir mi presencia, me recorre con la mirada y sonríe condescendiente, complacido con la imagen que tiene ante él. Sé lo que ve, una mujer serena que consiente sus caprichos sin reproches. Que lástima que su vanidad nunca le dejará ver más allá de la muñeca de trapo a la que usa en momentos de tormenta.
Alarga el brazo para que me acerque mientras se levanta, un escalofrío de placer me recorre la columna al ver su cara confiada cuando me ofrece la mejilla recién rasurada.
Fijo mis ojos en sus iris de mar. Sacando lentamente el puñal del bolsillo, me pongo de puntillas y poso mi boca en la piel cálida, al tiempo que hundo el estilete en su bajo vientre retorciendo la muñeca, arrasando vida.
Da un paso atrás taponando la herida, desconcertado e incrédulo por lo que acabo de hacer, dándome la espalda y tambaleándose se dirige hacia la salida, pero ambos sabemos que no llegará muy lejos, apenas unos metros cae sobre la rica alfombra.
Suelto la daga, que emite un extraño ruido al chocar contra el suelo. Me acerco, le doy la vuelta y me siento a su lado. Río al ver sus ojos desorbitados. Es consciente que va a morir lenta, dolorosamente y que yo disfrutaré de su agonía. Contemplo mis dedos manchados de sangre y los acerco a mi lengua lamiéndolos despacio, gimo de placer cuando un potente sabor ferroso me llena el paladar.
-Pudimos ser tantas cosas -musito inclinándome depositando un último beso en su rostro macilento-, pero ahora solo muere para mi.
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sábado, 4 de mayo de 2013
EN LOS BRAZOS DEL OLVIDO (Mariola)
Invoco tu imagen en mi mente, cada rasgo, cada gesto y ante
ella me doy cuenta que las lágrimas vertidas no han sido por ausencia.
Por fin entiendo, que cada gota fue por la tristeza de no
estar triste sin ti.
Miro mis puños cerrados y abriendo lentamente los dedos voy
rompiendo los invisibles lazos que me unieron a ti, así mientras tú figura como
insípido, humo se va desvaneciendo, percibo que ya no me dueles.
Una sonrisa se dibuja en mi cara al posar los ojos en mis
palmas vacías. Hoy sé con certeza, que en los brazos del olvido te daré muerte.
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sábado, 20 de abril de 2013
DELIRIO NOCTURNO (por Ade)
Como
cada noche, al apoyar la cabeza en la almohada, me rodeas con tus fuertes
brazos mientras me susurras intensas y conmovedoras palabras.
Me
haces reír, a veces sufrir, me obligas a pensar cuando sólo quiero dormir.
Cuando
caldeas el ambiente con tu aliento, mi cuerpo le sigue ardiendo al son de tu
suave tacto. A la vez que me desnudas bajo la embriaguez de tu cháchara, mis
cansados párpados se pliegan para percibir más intensamente las caricias sobre
mi piel, para acto seguido alzarlos y devorar con deleite tus diligentes
trazados.
Una
lenta sonrisa surca mi rostro por la dicha de tenerte a mi lado. Trajiste
intriga a mi vida, mataste la monotonía con un suspense constante y despertaste
las ansias por saber y anhelar apasionadamente.
Poso
la mano sobre tu endurecida figura y te coloco despacio en la mesilla, apago la
luz y feliz cierro los ojos porque en el próximo anochecer continuaré con la
lectura de tu historia.
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miércoles, 6 de febrero de 2013
ONIRIA (por Mariola)
Guiada por la suave
luz de la luna que se filtra por la ventana, me meto en la cama dispuesta a
enfrentar mis miedos. Apenas cierro los ojos oigo los pasos de mis demonios
acercándose, sus voces crueles retumban en mi cerebro sin que pueda hacer nada
por evitarlo. Sólo él, mi dulce y silencioso visitante nocturno,
aplaca el tormento que me acecha, ¿Vendrá?
El ruido de los infiernos me va torturando casi hasta la
muerte, me retuerzo en el lecho deseando huir de tanto dolor que me hiere y cuando
creo no poder más un suave aroma a flores silvestres comienza a inundar mis
fosas nasales, los reclamos se van
disipando convirtiéndose en un lejano eco hasta desaparecer, un calmo silencio y una paz sobrecogedora se
apodera de mi.
Noto hundirse el colchón cuando sube a los pies del tálamo. Sonrío, él está aquí. Quiero alzar los parpados y mirarlo, conocer su cara, el color de sus iris, de su cabello…, pero tengo terror de hacerlo y que desaparezca, que sólo sea una fantasía de mis sueños. Un tenue calor me embarga y mis latidos se aceleran cuando unos etéreos dedos me rozan el rostro, el cuello y el hombro, deseo girarme para poder sentir la trémula caricia en todo el cuerpo pero una vez más soy incapaz de mover un músculo. Abro la boca cuando percibo el toque en los labios y los repaso con la lengua degustando el sabor de la ambrosía en ellos. ¿Sabrá así todo él? Gimo al sentir las falanges descender por el brazo, el costado, la cintura y detenerse en mis caderas. Húmeda, expectante y deseosa de más oprimo las sábanas en mis puños y aprieto los muslos. Aúllo de desesperación al ser abandonada por tan sensual tacto. Y aunque espero aterrada a que regrese el frío, sé que hoy no volverá, el vigía de mis noches cuidará de mí. Me abandono al sueño bajo la caricia de su mirada.
Noto hundirse el colchón cuando sube a los pies del tálamo. Sonrío, él está aquí. Quiero alzar los parpados y mirarlo, conocer su cara, el color de sus iris, de su cabello…, pero tengo terror de hacerlo y que desaparezca, que sólo sea una fantasía de mis sueños. Un tenue calor me embarga y mis latidos se aceleran cuando unos etéreos dedos me rozan el rostro, el cuello y el hombro, deseo girarme para poder sentir la trémula caricia en todo el cuerpo pero una vez más soy incapaz de mover un músculo. Abro la boca cuando percibo el toque en los labios y los repaso con la lengua degustando el sabor de la ambrosía en ellos. ¿Sabrá así todo él? Gimo al sentir las falanges descender por el brazo, el costado, la cintura y detenerse en mis caderas. Húmeda, expectante y deseosa de más oprimo las sábanas en mis puños y aprieto los muslos. Aúllo de desesperación al ser abandonada por tan sensual tacto. Y aunque espero aterrada a que regrese el frío, sé que hoy no volverá, el vigía de mis noches cuidará de mí. Me abandono al sueño bajo la caricia de su mirada.
**********
Una noche más el paseo por mi mundo onírico me guía hasta la
mujer lastimada por sus temores, lacerada por los alaridos de su pasado que la
visitan cada madrugada. Ahí acurrucada entre las sábanas parece tan vulnerable
como el primer día que la vi. No sé que me trajo hasta esta hembra, pero sí sé que
jamás podré dejarla ya. Sin pensar demasiado comienzo mi ritual, me encaramo a los pies del colchón y la
observo fruncir el ceño. Estiro la mano y mis yemas repasan las arrugas de pesar
que se forman entre las perfectas cejas, la veo curvar los labios y algo
en mi sabe que no podrá parar. Resigo
con los dedos los parpados coronados por las oscuras pestañas, los pómulos
sonrosados la columna del cuello y el terso hombro, su cálida dermis calienta
mi alma muerta, el inexistente corazón parece latir de nuevo al escucharla
jadear y mi verga erecta, llorosa, choca
contra los pantalones en angustiosa demanda de liberación cuando el aroma de
la pasión emana de la humana.
Como anhelo arrancar la seda de su camisón y besar cada centímetro
de ella, aprender de memoria su cuerpo, cada marca de su piel. Como ansío
llenar mis manos con sus pechos plenos, separar las torneadas piernas para
degustar su néctar, llevarla al cielo y luego saciarme en su interior y cuando
el éxtasis nos asole cubrirla con las alas y borrar su aflicción para siempre.
Ojala pudiera transportarla a Oniria para comprar cada uno de sus sueños con
mis doradas plumas. Cierro los puños y sacudo la cabeza sabiendo que eso jamás
podrá ser.
Tomo uno de los
mechones del alborotado cabello y tras deleitarme unos segundos con el
aterciopelado tacto lo dejo caer antes de volver a mi lugar. Ahí al fondo de la
cama, reclinado hacia delante la veo dormir, tranquila por fin.
Es mi destino y mi
castigo, contemplar lo que amo sin poderlo nunca poseer.
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viernes, 25 de enero de 2013
ORGASMO (por Ade)
Mi
mirada se clavó en ti una tarde invernal y bajo un templado techado decidí que
serías mío, que absorbería tu alma y deleitaría mi paladar con tu acuoso vigor.
Floté
al primer contacto de mi lengua con tu esencia y mis cuerdas vocales explotaron
delirantes con un prodigioso gemido ante tu intenso sabor.
El
placer me recorrió las entrañas con celeridad y se instaló en mi vientre, provocándome
un voraz cosquilleo. Quise más y más de ti, aspiré sin descanso hasta que
quedaste vacío y yo saciada.
Me
marcaste para siempre, mi batido de cerezas con pepitas de chocolate negro.
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jueves, 17 de enero de 2013
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