jueves, 20 de agosto de 2015

Aviso

Hola a tod@s:

En primer lugar pedir disculpas por el abandono al que se ve sometido el blog,  circunstancias personales no nos permiten dedicarnos a él.
En segundo lugar agradecer, que sigan ahí a pesar de lo poco o nada que damos a cambio.

Queremos informar que Mariola ha creado su blog personal donde irá subiendo sus escritos o lo que se le pase por esa cabeza llena de pajaritos que Dios le dio. Y aunque aún está en gestación, seguro que poco a poco se irá llenando hasta rebosar.  Abajo dejamos en enlace por si a alguien le apetece pasar a visitarlo.
http://entrepapirosycalamos.blogspot.com.es/

Por ultimo añadir que SokAly no se cierra, somos conscientes que hay algo a medio y nuestra meta es acabarlo. Además, tenemos muchos proyectos que nos bullen en la mente y tan pronto nos sea posible a ambas, nuestra intención es compartirlos con todos vosotros.


Gracias mil veces por vuestro cariño y fidelidad. 

viernes, 31 de octubre de 2014

CAZADOR DE ALMAS




El placer estalló como una explosión de fuegos artificiales a través de la sangre que impregnaban las manos del nuevo inquilino.

Sentía el poder de la mente y el cuerpo fundirse en su alma para permanecer en él hasta el fin de los tiempos.

Dejé escapar un silencioso gemido que reverberó por todos sus poros.

Había sido una presa tan fácil, un sumiso miserable cegado por el brillo del poder.

Alimenté con delirios su anémico cerebro y éste me alimentó con mi plato favorito... muerte.

Aún recuerdo la cara de triunfo cuando cobró su primera víctima, una inocente muchacha inhalando el último aliento mientras su fuerza vital bañaba por completo al asesino haciéndole creer que lo haría inmortal, sin que el incrédulo supiera que esa vida que expiraba me sustentaba, que únicamente yo, su dueño, era el que dirigía la macabra orquesta engrosándola con cada cuerpo que desgarraba, hasta que la última nota restallaba en el aire y el telón bajaba.



—Mora en mí —exigí, cubriendo de terror al pobre desalmado.



Los agarrotados dedos se alzaron y con una furia que no sentía, pero le era demandada con una risa de fondo, se dirigieron a los ojos arrancándoselos con un alarido, como si con eso pudiera evitar el destino que escribí para él. Los sanguinolentos órganos cayeron sobre mis blancas páginas nutriéndolas con el carmín de su putrefacta alma. Sus palmas me sujetaron con fuerza mientras carcajeaba vanagloriándome de la fortuna que poseía y fui lanzado junto con mi despojo al vacío.

Me deslicé varios metros en el asfalto chocando contra una esquina, donde reposé brevemente pues unas pequeñas manos me izaron. Sonreí al descubrir la nueva ánima para arrastrar entre mis hojas a los infiernos. La inocencia de un niño.



domingo, 4 de mayo de 2014

FELIZ DÍA MADRE



Eres la guía de mis pasos, la del amor incondicional, espejo donde mirarme.
Portadora de besos milagrosos que curan las más terribles heridas, el hada que despliega sus alas protectoras y la fiera que muestra sus colmillos para defenderme del mundo. La de juegos agotadores y noches en vela.  La del ceño fruncido por las travesuras y el pecho henchido de orgullo por mis éxitos. La que siempre tiene una caricia y una sonrisa aunque tu corazón sangre de pena.
Mano a la que agarrarme, regazo que cobija y hombro en el que llorar.
La del sacrificio absoluto y la generosidad desmedida.

Eres maestra, doctora, bruja, maga, amiga, luchadora infatigable… Fuente inagotable de cariño, la que alimenta sueños y mitiga fracasos.  

Y sé que por rápido que corra, por alto que vuele, por bajo que caiga, con el rostro sereno mantienes los brazos abiertos para acogerme y envolverme en un abrazo tierno y honesto que solo es capaz de dar quien ama a alguien más que así mismo. Tú mujer hermosa de apariencia y sobre todo la poseedora de la más importante de las lindezas, de esa que jamás se debilita o muere; la belleza del corazón, tú madre preciosa  eres el hogar cálido al que regresar.



lunes, 30 de diciembre de 2013

Que en el 2014 la pasión serpentee por vuestros cuerpos...


y se enreden en los corazones y mentes con profundas raíces, inundando de radiantes sonrisas vuestros rostros.

FELIZ AÑO NUEVO

viernes, 29 de noviembre de 2013

REMEMBRANZAS ROTAS BAJO LA LLUVIA (por Mariola)



Hacía mucho tiempo que no visitaba esta ciudad y a pesar de las altas horas, del frío y la tormenta, los pies y la añoranza me llevan a la calle donde la vi por primera vez. Aún me acuerdo de la cara hermosa, los iris cuajados de estrellas, la sonrisa llena de quimeras. Todavía recuerdo las caricias compradas y los besos teñidos de falsa roja pasión y los juramentos vacíos que adquirí por unas pocas monedas, por que todo tenía un precio para la pequeña vendedora de humo, y aun así la amaba.

La calle oscura me contempla como si fuese un demente, realmente no sé muy bien que hago aquí, dispuesto a regresar a mi hotel comienzo a girar sobre mis talones, cuando un relámpago cruza el cielo y en su brillante camino me deja ver una silueta apoyada en la pared. Arrastro mis plantas entre los charcos hacia la mujer, lo suficientemente cerca para que ambos podamos observarnos.

Ella me mira sin verme, yo veo casi sin mirar. Ya no queda nada de lo que fue, de lo que un día yo, como tantos otros, me volví loco por comprar. No es más que una muñeca rota a la que la vida se le ha ido escapando entre los dedos dejando la huella de la amargura en su rostro castigado y aun así la sigo amando.

Habla ofreciéndose como lo que siempre fue, simple mercancía, tratando de embaucarme con huecas promesas, pero en su voz, que apenas es un susurro, ya no hay melodía y en los ojos perdidos ya no centellea ni un mísero atisbo de magia.

Maldice recostándose sobre el muro cuando niego. Asqueado me revuelvo para irme de allí pero soy incapaz de dejar el lugar sin verla una vez más. Por encima del hombro vuelvo a vislumbrarla. Cabizbaja bajo el aguacero, dejando que la lluvia le empape y le cale hasta los huesos como si el agua que le cae encima pudiera limpiar la podredumbre de su alma, como si el olor a tierra mojada que emana del asfalto lograra, aunque fuera por un segundo, mitigar el hedor a viciada soledad que la envuelve.

Retomo mi camino sin volver la vista atrás. Suspiro, me subo las solapas de la gabardina, voy andando despacio hacia un nuevo horizonte, ordenando al helor de la noche congele todos mis recuerdos y los quiebre en mil pedazos.

Hoy  por fin lo entiendo, ella, cansada, vapuleada y castigada, seguía siendo la puta que dijo ser y yo…, yo sólo fui un pobre imbécil soñador. 

miércoles, 20 de noviembre de 2013

VENTUS - 2ª Parte (por Ade)



No sólo desafió a su hermano invadiendo el espacio que le correspondía, sino que con su comportamiento mostró una falta grave de respeto por una ley tan antigua como el mundo.
Desde que el tiempo es tiempo todos en su familia habían ocupado el lugar que les pertenecía sin interferir en el de los demás, hasta ahora.

Contempló a la mujer que tenía enfrente y el labio se le curvó en una sonrisa plena de satisfacción. Por esa hembra merecía que se transgrediera cualquier norma, aunque fuese momentáneamente.

Curioso que nunca la percibiese y precisamente esa noche algo... o alguien le incitó a abandonar su morada, como si las Parcas le hubiesen atrapado con el dorado cordel, impulsándole directamente hacia ella.

Soltó precipitadamente la ornamentada ánfora derramando un poco del transparente líquido que se hallaba dentro y al incorporarse sopló suavemente secándole la satinada piel y el cabello, complaciéndose con el bajo gemido que afloró de la arqueada garganta. Se sorprendió cerrando los ojos e inhalando el olor que procedía de ella, niebla y tempestad, cualidades inherentes en él y que le deleitaron los sentidos, mas éstos se expandieron cuando el aroma de la lujuria sobresalió golpeándole en el centro de su ser. Atrapó el candente aliento con su boca besándola con una pasión como jamás había gozado, mientras su lengua arrasaba la suya y con las grandes manos le enlazaba la nuca, atrapando el sedoso pelo entre los dedos, y la cadera acercándola a la suya que osciló lentamente provocando que el duro miembro se embraveciese aún más.

Los hinchados senos se aplastaron contra su torso y los tensos pezones le marcaron a fuego la descubierta dermis, grabándole en el interior un único e indestructible vocablo. Suya.
Levantó de golpe la cabeza y la miró fijamente, le oteó el rostro embelesándose con las rosadas mejillas y los húmedos labios ahora inflamados por su toque, y cuando se vio reflejado en las llameantes pupilas tembló, al darse cuenta de la realidad. Si, la mortal era suya.

Ella deslizó las yemas por su frente, trazó el arco de una de las cejas y le acarició el pómulo hasta la fuerte mandíbula, desencadenando con ese simple gesto un ardiente seísmo dentro de él. Capturó la palma cuando las falanges le bordeaban la boca y los mordió, regocijándose con su jadeo y deleitándose con el sabor a ambrosía al lamerlos. Su lengua jugó con ellos tal y como haría con el rociado sexo.

Una helada ventisca los rodeó vapuleándolos y supo que su tiempo por hoy había terminado. Debía regresar, era la época de su gruñón hermano.

La abrazó intentando calmarle la tiritera a la par que se grababa su cuerpo en el suyo. Regresaría una y mil veces, se saciaría de ella y alejaría la soledad que sin darse cuenta le gobernaba. La besó con ansias dejándoles con ganas de más a ambos, se obligó a alejarla, cogió la urna del suelo y salió.

—Regresaré —prometió girándose y mirándola con intensidad.
—¿Cómo te llamas? —pregunté con un hálito de voz.
—Soy Austro —contestó apoyándole la mano sobre el galopante corazón—. No me olvides.

Alzó el vuelo tras el ruego tapizando el cielo con sus plomizas alas y de pronto desapareció dejando una estela de densas nubes tras de si.

—¿Olvidarte? Imposible —afirmé cubriendo el sitio que él había tocado antes en mi pecho—. Aquí estaré.

viernes, 15 de noviembre de 2013

VENTUS - 1ª Parte (por Ade)




Desperté asustada y con los tímpanos sacudidos por el ruido de la persiana manipulada por el enloquecedor viento. El bombeo de mi corazón rivalizaba con la desaforada labor que ejercían los pulmones y apenas si lograba que una porción de aire entrase en ellos.
Encendí la luz de la mesilla y tras una detenida exploración visual, me obligué a tranquilizarme. Exhalé e inspiré cada vez más lentamente, hasta que por fin noté como mis órganos se calmaron.

Me tumbé y alargué la mano para dejar de nuevo la habitación en penumbras, pero ésta se quedó suspendida a mitad de camino. Algo no iba bien. Volví a incorporarme y, como arrastrada por un hilo invisible, me dirigí hacia la ventana. Levanté con premura la celosía y abrí de par en par las amplias cristaleras. El gélido aire me castigó el rostro revolviéndome el cabello, pero el anhelo lo desechó a un lado mientras oteaba con avidez y terror el exterior y la corriente invernal se mudaba en una tibia impregnada de humedad.

La calle estaba desértica y sin embargo tenía el pálpito de que alguien o... algo —tragué temerosa ante esta última idea tan absurda— estaba ahí, observándome.

No pude reprimir un escalofrío cuando una fresca gota cayó en mi frente, seguida de otra y de otra, hasta que la parte de mi cuerpo que sobresalía del ventanal quedó empapado. Quise resguardarme, cerrar los cristales y ocultarme en la calidez del dormitorio, mas no pude, me encontraba clavada en el sitio.

Mis ojos quedaron incrustados en el hombre que, como arte de magia, había aparecido en medio de la carretera.
Me quedé sin aliento contemplando como se acercaba con zancadas largas y seguras y con la amplia capa que le cruzaba el ancho torso ondeando tras él. Con cada paso que daba, mi corazón palpitaba frenéticamente y la piel se electrificaba calentándome por dentro.
¿Se podía una morir ahogada por el magnetismo de una persona? Parecía que si, porque notaba como conforme se aproximaba todo mi ser agonizaba presa de la fascinación.

Plegué los párpados por un instante para intentar mitigar la cegadora fuerza y al separarlos le encontré tan cerca de mi que nuestras respiraciones se ligaban, tal y como mis labios querían hacerlo con los suyos.

—Te encontré —proclamó él con una voz tan abrasadora como los grisáceos orbes.


martes, 5 de noviembre de 2013

PELIGROSA PASIÓN (Por Mariola)



Siento la punta del puñal ahí donde mi pulso palpita, un segundo eterno y comienza su lento descenso.

Una voz apagada, temor, jadeos, deseo.

Serpentinas de acero van dibujando mi cuerpo, tatuando a fuego mi piel que arde con cada una de las frías caricias, haciendo que el calor que me consume vaya empapándome de lava ardiente, derritiendo el mundo tras mis párpados cerrados.

Confianza, anhelo, placer.  


Y cuando el universo estalla haciéndome pedazos, abro los ojos y observo tu boca curvada de satisfacción, clavo mi mirada en tus iris incandescentes de pasión y aun sintiendo el filo del estilete recorrer mi pecho, elevo el cuerpo y con el susurro silencioso de quien se abrasa en la hoguera del éxtasis suplico. Más.

martes, 22 de octubre de 2013

ALMA DE OTOÑO (por Mariola)



Cuenta la leyenda que hace mucho mucho tiempo vivió en la vieja casona una joven, nadie recuerda su aspecto, ni su nombre siquiera, pero todos saben su historia.

Una noche fría de otoño durante la celebración de una enorme fiesta, la muchacha entró en el salón. Serpientes y escorpiones disfrazados de elegantes damas y caballeros con ricas máscaras cubriendo sus asquerosos rostros, danzaban al son de una melodiosa música, las risas se mezclaban con las notas, el oro del champán competía con el dorado de las lámparas, interés e hipocresía cubiertos de seda y encaje paseaban fastuosos sobre las ricas alfombras persas.
Haciendo caso omiso de su raído traje de lana gris, se dirigió hacia el centro de la estancia con la vista clavada en el dueño de la casa. Unos iris suplicantes avanzaron hacia otros que destilaban tristeza, pero cuando casi estaba a su lado, él se dio la vuelta mostrándole la ancha espalda.

Un extraño crujido resonó entre los alegres compases, mas nadie lo oyó. Bajando la mirada abandonó el festín, subió a su cuarto y tomó la ajada capa envolviendo con ella las viejas cicatrices junto con las nuevas heridas y partió.

Dicen que la vieron cruzar el puente y adentrarse en el bosque hasta que la niebla la engulló, otros que la devoraron las fieras, algunos que murió de melancolía escondida en un rincón, pero todos afirman que en las noches de otoño una extraña dama de sombrío ropaje, regresa a la casona en busca de los pedazos del corazón que dejó esparcido entre sus muros.

Cerró el libro, acarició la exquisita cubierta de piel repasando con cuidado el título grabado en áureas letras y lo dejó en el sofá. A pesar del fuego que crepitaba en la chimenea el frío seguía en él. Con paso cansado se dirigió a la ventana, apoyó la mano sobre el cristal y oteó el horizonte. Allá a lo lejos con el cabello agitado por el viento, unos ojos tristes se clavaron en los suyos preñados de soledad.


domingo, 13 de octubre de 2013

EL HIGHLANDER (por Mariola)



Tumbado sobre la fría y húmeda piedra de la celda de la Torre de Londres,  agitó las encadenadas manos tratando de espantar a las ratas que campaban a sus anchas y que se acercaban descaradas al mendrugo de mohoso pan que le habían llevado hacía un rato, el ruido de las cadenas las hizo soltar chillidos espantados y huir, pero las pequeñas bastardas volverían al ataque más pronto que tarde.

Cerró los ojos en un vano intento por dormir, o al menos entrar en un sopor que aliviara el dolor de sus huesos. Sin saber por qué su mente voló al encuentro que, más de dos décadas antes, tuvo en el claro del bosque junto al río con una extraña muchacha de ojos como ónices y de largo cabello negro como la noche más oscura, que ondeaba a su alrededor mecido por un inexistente viento. Ella estaba ahí al lado de la ribera observando la corriente, con cientos de tartanes de todos los colores de los clanes descansando cuidadosamente bajo sus pies.

Al sentir su presencia, ella sonrió y se acercó con un caminar lento y  tan etéreo que parecía flotar sobre la verde hierba. Al llegar frente a él sus iris se clavaron en los suyos y después de lo que pareció una eternidad se giró y desapareció entre los árboles, antes de que siquiera pudiera preguntar su nombre. Ni una palabra surgió de los pálidos labios sin embargo, su cabeza estaba llenas de palabras no pronunciadas que quedaron grabadas a fuego en su interior.


Eres el elegido, estaré contigo el resto de tus días. Te acompañaré en la guerra y te guiaré en la victoria y en la derrota. Serás perseguido, por justos e injustos.  Conocerás el amor y también el odio, la amistad y esos mismos amigos que te acompañaran en la lucha serán los que te traicionen. Olfatearás el olor de la sangre y tus ojos contemplaran los cadáveres de seres queridos, de hombres y mujeres que te seguirán en la causa. Verás la tierra que amas oprimida por el invasor, sus campos regados por el fluido vital de sus vástagos y el tuyo propio, las esmeraldas colinas clamar venganza con los gritos de viudas, de madres desconsoladas y lagrimas de pena y sufrimiento llenaran ríos y lagos. Y yo estaré ahí, cuando aquellos en los que confiarás te vendan al enemigo. Pero no desfallezcas, aún cuando el destierro te separe de tus raíces. Y no sientas temor el día que me vuelva a mostrar ante ti, aun a sabiendas  que mi presencia será el fin de tu existencia. Sin sacrificio no hay libertad.

Con el cuerpo perlado por un frío sudor, se dio cuenta que la profecía se había cumplido con increíble exactitud. Sólo faltaba una única cosa por suceder.  Abrió los parpados de golpe al escuchar el graznido de un cuervo en la lejanía. Se sentó apoyando la espalda en la piedra y esperó pacientemente la visita anunciada.
 No pasó mucho tiempo cuando la puerta chirrió al girar sobre los goznes y una figura femenina envuelta en una capa hizo acto de presencia. Durante unos segundos permaneció en el umbral estudiándolo, luego al igual que aquel lejano día ella pareció levitar hasta el centro de la estancia. Con parsimonia llevó las manos hasta el borde de la capucha que le cubría la cabeza y la retiró mostrando el rostro, que no había cambiado ni un ápice desde la primera vez.
Cuando se acercó quiso alzarse pero los grilletes le impidieron poco más que hincarse de rodillas. Ahí estaba la Morrigan y está vez no se iría con las manos vacías.

    Ha llegado la hora ¿verdad? —demandó con queda voz y tragó saliva al verla asentir. — Hazlo ya, que sea rápido te lo suplico. 
    No me corresponde a mi arrebatarte la vida —replicó alzando las palmas—, aquellos que te mantienen cautivo serán quienes me entreguen tu alma.

Apartando la vista de él, se giró dándole la espalda y continuó su diatriba.

—Aún deberás padecer un terrible suplicio,  la crueldad de tus enemigos se cebará en ti, serás despojado de tu honor, desnudo y atado a dos caballos te arrastrarán por las calles, para después ahorcarte. No te dejarán morir, antes de que esto suceda serás castrado, destripado y verás tus entrañas arder en la hoguera, entonces tu aliento se extinguirá  —Se volvió para enfrentar la palidez del hombre que la contemplaba con ojos perdidos—Tu nombre será emblema de orgullo y será pronunciado con fervor por la libertad, los tuyos te venerarán a través de los siglos y tu valor será símbolo de patriotismo y ufanía para el pueblo escocés. La muerte te hará inmortal.

Apretó los párpados con fuerza cuando ella desapareció como un fantasma dejándolo solo. Sintió miedo, dolor y frustración,  pero alzó la cabeza con dignidad cuando dos soldados ingleses entraron en la celda y de malos modos lo empujaron hacia el exterior.

—¿Has perdido tu valentía Wallace?  —preguntó uno de ellos arrancándole parte de las vestiduras.
—Habla asqueroso traidor —inquirió el otro golpeándole en las costillas con tanta ira que quedó tumbado boca arriba en el suelo.

Un solitario cuervo sobrevoló el patio antes de posarse en una rama cercana y graznar. Incorporándose  y manteniéndose erguido con dificultad debido a los empujones e impactos de los sassenachs que lo conducían al patíbulo murmuró.


ALBA ¡GU BRATH!

domingo, 6 de octubre de 2013

DESTINO FINAL (por Mariola)



Sentada al borde del abismo balanceo mis esqueléticas piernas. Observo con detenimiento a esas criaturas llamadas humanos. Ah, pobres diablos tan prepotentes, tan pagados de si mismos, esos que se creen dueños y señores, amos del mundo subidos en pedestales de barro, amasando fortunas,  codiciando los bienes ajenos, envidiando a sus semejantes… Insulsos pecadores, llenos de taras, asesinándose entre si por riquezas que jamás poseerán, matando en nombre de dioses que nunca vieron, justicieros de la nada...

Esos que se pasan una vida sin vivir, ocupados no en ser mejores sino en ser más que los demás, esos que por que a veces ganen una mano creen que vencerán una partida ya amañada desde su comienzo. Yo reparto las cartas y siempre guardo los ases entre las mangas de mi raída túnica, esperando con paciencia el momento de mostrarlos. No hago distinciones entre razas, clases, género o edad, todos me gustan, ni tengo prisa después de todo, mi existencia es eterna desde que el mundo es mundo y quien sabe si más allá de su final, seguiré aquí.

Me alzo sobre mis pies y comienzo mi implacable caminar, es hora de cortar algunos  hilos del destino, de  recoger parte de la cosecha. Sonrío de anticipación  imaginándoles perdiendo su vanidad, el orgullo y la dignidad, con  las caras desencajadas, los ojos desorbitados y lastimeros, las bocas abiertas emitiendo silenciosos gritos de terror, por que todos tiemblan de miedo ante mi presencia. Y ahí desnudos, solos y con las manos vacías, alzan la vista hacia mis cadavéricas cuencas e imploran llorosos lo que les fue concedido y no supieron valorar, tiempo para amar, crear, lograr, para existir más allá de respirar.


Y tú que ahora me lees, recuerda que la vida no es infinita. Aprovecha cada instante, por que quien sabe, tal vez seas el siguiente en recibir de mi visita.

domingo, 8 de septiembre de 2013

DOS SUEÑOS, DOS HISTORIAS.



TRAS UNA ILUSIÓN (Ade)

Nada podía haberme preparado para lo que vi al abrir la puerta que llevaba al gimnasio, dos espléndidos y sudorosos cuerpos masculinos se contorsionaban al ritmo de complicados y contundentes golpes, que sin duda habría aniquilado a un humano. Mis retinas siguieron el movimiento de los grandes músculos esculpidos en sus desnudos torsos y brazos haciendo que la respiración se me atascase en la garganta al imaginarme pegada y rodeada por ellos. Los dedos me hormiguearon cuando deslicé la vista por las caderas posándola en las firmes nalgas. Soltando el aire despacio eché a andar empapándome del calor que desprendían hasta situarme entre ambos aprovechando uno de sus giros.

Alcé una temblorosa palma dejándola descansar contra el estómago del vampiro que tenía frente a mí.

—¿Estás segura hembra?

El sonido grave del rey vibró a lo largo de mi piel impidiéndome gesticular palabra. Como respuesta lo acaricié subiendo por los hombros para terminar enredando las falanges en el largo pelo tras su nuca, a la vez que llevaba la mano libre hacia atrás llamando al rubio guerrero.

—Si que lo está —afirmó Throe extendiendo húmedos besos por mi cuello.

Buscando el ansiado contacto tiré del oscuro cabello y cuando mis labios fueron aprisionados aspiré su lengua con codicia.

—Oh, si —gemí fuerte cuando sus dientes me mordisquearon y la pelvis rotó sobre mi trasero.

Una queda risa me hizo abrir los ojos provocando que una vergüenza terrible me abrumase.
 —¿Otra vez pensando en las musarañas? —requirió una burlona voz.








QUIMERA (Mariola)

Tumbada en la cama aprieto los muslos para mitigar el deseo que empieza a nacer al recordar. Solo fue un sueño, uno tan vívido que aún percibo el calor del poderoso macho a mí alrededor, el tacto acerado y sedoso de su enorme verga en mis dedos, el sabor de su esencia llenándome el paladar. Ahogo un jadeo al rememorar como su daga rasgó mi ropa y el frío filo del metal acarició peligrosamente mi piel antes que su lengua serpenteara por mis pezones descendiendo por mi vientre, arañando, lastimando, mordiendo, para devorar el palpitante centro de mí ser. Mis manos se zambullen bajo las sábanas buscando aplacar la lujuria creciente al evocar al guerrero entre mis piernas, el empuje salvaje de sus caderas contra mi pelvis, los envites rudos, las caricias hirientes al tiempo que mis uñas se hincaban en sus omóplatos rasgando su espalda. Gimo contra la almohada con el primer temblor, un rostro con la muerte escrita en él y una sonrisa sardónica aparece nítidamente entre el velo del orgasmo, unos iris crueles me observan satisfechos desde más allá de la realidad, antes de comenzar a desvanecerse.

—Sanguinario —murmuro en vano tratando de retenerle.

Me levanto confusa mas apenas doy unos pasos cuando mis retinas quedan presas en el reflejo de mi cuerpo desnudo en el espejo, obviando el resto de marcas mis ojos se prenden de las dos punzadas gemelas que destacan en mi ingle izquierda.


—Mía —reverbera una voz grave en la soledad del cuarto.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Gracias por ser como eres. FELIZ CUMPLEAÑOS, MARIOLA


viernes, 7 de junio de 2013

VIDYA


lunes, 20 de mayo de 2013

AMIGA MÍA (Mariola)



AMIGA  MÍA

Esto es para ti,  que saliste de un recodo del trayecto de mi vida y despacio, sin hacer ruido comenzaste a andar a mi lado, convirtiéndote en alguien muy especial.

 Que me ves sonreír entre la multitud, te acercas y me preguntas ¿por qué has llorado?
La que  se ha doblado conmigo en la tempestad evitando que me quebrara.
Que te sientas a mi lado y guardas silencio porque sabes que es eso justo lo que necesito.
Que me aconsejas sin imponer y me muestras los obstáculos del camino, mas me dejas aprender cometiendo mis propios errores.
Tu, que cuando las vicisitudes me hincaron de rodillas tendiste una mano y con una sonrisa dijiste “vamos tu puedes”.
Que aplaudes mis éxitos y mitigas mis fracasos.
A ti, a quien daría la espalda sin miedo de que puedas llevar en las manos.
Mi colega de risas y llantos, confidente y hombro sobre el que apoyarme.
 La que no importa los cientos de kilómetros que nos separan siempre está ahí.
Quien me regala, jornada a jornada,  un  precioso tesoro que jamás volverá a recuperar, su tiempo.
Que me ofreces una rosa perfecta, de suaves pétalos de alegría y espinas punzantes de certeza y sinceridad que a veces duelen.
El destino, al cual jamás me cansaré de dar gracias,  un día nos hizo amigas, pero el corazón nos convirtió en hermanas.
A ti que le das nombre y apellidos a la amistad verdadera. Hoy quiero desearte.


MUCHAS FELICIDADES.

lunes, 13 de mayo de 2013

EL BESO (Mariola)



El vivir se basa en momentos y ahora se acerca el mío, pienso mientras me encamino hacía donde él está. Retoco el vestido blanco que me puse en su honor y meto la mano en los amplios bolsillos palpando en su interior, asiento satisfecha.

Abro las puertas francesas y ahí le encuentro, en penumbra, repantigado en el sillón con un vaso en la mano y perdido en sus pensamientos.

Alza la vista al sentir mi presencia, me recorre con la mirada y sonríe condescendiente, complacido con la imagen que tiene ante él. Sé lo que ve, una mujer serena que consiente sus caprichos sin reproches. Que lástima que su vanidad nunca le dejará ver más allá de la muñeca de trapo a la que usa en momentos de tormenta. 

Alarga el brazo para que me acerque mientras se levanta, un escalofrío de placer me recorre la columna al ver su cara confiada cuando me ofrece la mejilla recién rasurada. 

Fijo mis ojos en sus iris de mar. Sacando lentamente el puñal del bolsillo, me pongo de puntillas y poso mi boca en la piel cálida, al tiempo que hundo el estilete en su bajo vientre retorciendo la muñeca, arrasando vida. 

Da un paso atrás taponando la herida, desconcertado e incrédulo por lo que acabo de hacer, dándome la espalda y tambaleándose se dirige hacia la salida, pero ambos sabemos que no llegará muy lejos, apenas unos metros cae sobre la rica alfombra. 

Suelto la daga, que emite un extraño ruido al chocar contra el suelo. Me acerco, le doy la vuelta y me siento a su lado. Río al ver sus ojos desorbitados. Es consciente que va a morir lenta, dolorosamente y que yo disfrutaré de su agonía. Contemplo mis dedos manchados de sangre y los acerco a mi lengua lamiéndolos despacio, gimo de placer cuando un potente sabor ferroso me llena el paladar.

-Pudimos ser tantas cosas -musito inclinándome depositando un último beso en su rostro macilento-, pero ahora solo muere para mi. 

sábado, 4 de mayo de 2013

EN LOS BRAZOS DEL OLVIDO (Mariola)




Invoco tu imagen en mi mente, cada rasgo, cada gesto y ante ella me doy cuenta que las lágrimas vertidas no han sido por ausencia.

Por fin entiendo, que cada gota fue por la tristeza de no estar triste sin ti.
Miro mis puños cerrados y abriendo lentamente los dedos voy rompiendo los invisibles lazos que me unieron a ti, así mientras tú figura como insípido, humo se va desvaneciendo, percibo que ya no me dueles.

Una sonrisa se dibuja en mi cara al posar los ojos en mis palmas vacías. Hoy sé con certeza, que en los brazos del olvido te daré muerte. 

sábado, 20 de abril de 2013

DELIRIO NOCTURNO (por Ade)







Como cada noche, al apoyar la cabeza en la almohada, me rodeas con tus fuertes brazos mientras me susurras intensas y conmovedoras palabras.
Me haces reír, a veces sufrir, me obligas a pensar cuando sólo quiero dormir.

Cuando caldeas el ambiente con tu aliento, mi cuerpo le sigue ardiendo al son de tu suave tacto. A la vez que me desnudas bajo la embriaguez de tu cháchara, mis cansados párpados se pliegan para percibir más intensamente las caricias sobre mi piel, para acto seguido alzarlos y devorar con deleite tus diligentes trazados.

Una lenta sonrisa surca mi rostro por la dicha de tenerte a mi lado. Trajiste intriga a mi vida, mataste la monotonía con un suspense constante y despertaste las ansias por saber y anhelar apasionadamente.

Poso la mano sobre tu endurecida figura y te coloco despacio en la mesilla, apago la luz y feliz cierro los ojos porque en el próximo anochecer continuaré con la lectura de tu historia.

miércoles, 6 de febrero de 2013

ONIRIA (por Mariola)



Guiada por la  suave luz de la luna que se filtra por la ventana, me meto en la cama dispuesta a enfrentar mis miedos. Apenas cierro los ojos oigo los pasos de mis demonios acercándose, sus voces crueles retumban en mi cerebro sin que pueda hacer nada por evitarlo.  Sólo él,  mi dulce y silencioso visitante nocturno, aplaca el tormento que me acecha, ¿Vendrá?
El ruido de los infiernos me va torturando casi hasta la muerte, me retuerzo en el lecho deseando huir de tanto dolor que me hiere y cuando creo no poder más un suave aroma a flores silvestres comienza a inundar mis fosas nasales,  los reclamos se van disipando convirtiéndose en un lejano eco hasta desaparecer,  un calmo silencio y una paz sobrecogedora se apodera de mi.
Noto hundirse el colchón cuando sube a los pies del tálamo. Sonrío, él está aquí. Quiero alzar los parpados y mirarlo, conocer su cara, el color de sus iris, de su cabello…, pero tengo terror de hacerlo y que desaparezca, que sólo sea una fantasía de mis sueños. Un tenue calor me embarga y mis latidos se aceleran cuando unos etéreos dedos me rozan el rostro, el cuello y el hombro, deseo girarme para poder sentir la trémula caricia en todo el cuerpo pero una vez más soy incapaz de mover un músculo. Abro la boca cuando percibo el toque en los labios y los repaso con la lengua degustando el sabor de la ambrosía en ellos. ¿Sabrá así todo él? Gimo al sentir las falanges descender por el brazo, el costado, la cintura y detenerse en mis caderas.  Húmeda, expectante y deseosa de más oprimo las sábanas en mis puños y aprieto los muslos. Aúllo de desesperación al ser abandonada por tan sensual tacto. Y aunque espero aterrada a que regrese el frío, sé que hoy no volverá, el vigía de mis noches cuidará de mí. Me abandono al sueño bajo la caricia de su mirada.

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                                **********

Una noche más el paseo por mi mundo onírico me guía hasta la mujer lastimada por sus temores, lacerada por los alaridos de su pasado que la visitan cada madrugada. Ahí acurrucada entre las sábanas parece tan vulnerable como el primer día que la vi. No sé que me trajo hasta esta hembra, pero sí sé que jamás podré dejarla ya. Sin pensar demasiado comienzo mi ritual,  me encaramo a los pies del colchón y la observo fruncir el ceño. Estiro la mano y mis yemas repasan las arrugas de pesar que se forman entre las perfectas cejas, la veo curvar los labios y algo en  mi sabe que no podrá parar. Resigo con los dedos los parpados coronados por las oscuras pestañas, los pómulos sonrosados la columna del cuello y el terso hombro, su cálida dermis calienta mi alma muerta, el inexistente corazón parece latir de nuevo al escucharla jadear y mi verga erecta, llorosa,  choca contra los pantalones en angustiosa demanda de liberación cuando el aroma de la  pasión emana de la humana.
Como anhelo arrancar la seda de su camisón y besar cada centímetro de ella, aprender de memoria su cuerpo, cada marca de su piel. Como ansío llenar mis manos con sus pechos plenos, separar las torneadas piernas para degustar su néctar, llevarla al cielo y luego saciarme en su interior y cuando el éxtasis nos asole cubrirla con las alas y borrar su aflicción para siempre. Ojala pudiera transportarla a Oniria para comprar cada uno de sus sueños con mis doradas plumas. Cierro los puños y sacudo la cabeza sabiendo que eso jamás podrá ser.
 Tomo uno de los mechones del alborotado cabello y tras deleitarme unos segundos con el aterciopelado tacto lo dejo caer antes de volver a mi lugar. Ahí al fondo de la cama, reclinado hacia delante la veo dormir, tranquila por fin.
 Es mi destino y mi castigo, contemplar lo que amo sin poderlo nunca  poseer. 



viernes, 25 de enero de 2013

ORGASMO (por Ade)




Mi mirada se clavó en ti una tarde invernal y bajo un templado techado decidí que serías mío, que absorbería tu alma y deleitaría mi paladar con tu acuoso vigor.

Floté al primer contacto de mi lengua con tu esencia y mis cuerdas vocales explotaron delirantes con un prodigioso gemido ante tu intenso sabor.

El placer me recorrió las entrañas con celeridad y se instaló en mi vientre, provocándome un voraz cosquilleo. Quise más y más de ti, aspiré sin descanso hasta que quedaste vacío y yo saciada.

Me marcaste para siempre, mi batido de cerezas con pepitas de chocolate negro.


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