sábado, 15 de agosto de 2009

EL SUEÑO



Segundo capítulo

Respiró aún más fuerte para poder captar un poco más de su exquisito olor y fue entonces cuando lo notó, estaba asustada y había alguien más con ella, con no muy buenas intenciones.
Notando como afloraba con una fuerza sobrecogedora su instinto de protección, se lanzó hacia donde estaban y rápidamente cogió al hombre, justo cuando se abalanzaba sobre ella, y desapareció con él.
Mariola no supo que había pasado, parpadeó varias veces mirando a su alrededor dando vueltas sobre sí misma.
-¿Pero qué...? -dijo con apenas un susurro.
Ese hombre estaba ahí hacía un segundo y ya no estaba, ¿se estaría volviendo loca?, sea como sea, no pensaba quedarse ahí, obligó a sus pies a ponerse en marcha, y sin apenas darse cuenta, se había puesto a correr, llegando al metro sofocada y en la mitad del tiempo habitual.
Subió al vagón y al haber poco gente, pudo elegir donde sentarse.
Cerró los ojos tapándoselos con una mano, no quería pensar en lo ocurrido, se negaba a ello, porque no había explicación ninguna.
El vagón dio una sacudida y se paró.
"Genial, lo que faltaba ahora" pensó retirando la mano y abriendo los ojos para encontrarse con otros de un verde intenso.
Dejó de respirar.
Era el hombre más atractivo que había visto en su vida, y la estaba mirando a ella, sí, a ella, y de una manera tan intensa que su piel se incendió, notando como su cara enrojecía sin poderlo evitar.
Logró salir del trance cuando el tren volvió a ponerse en marcha con otra fuerte sacudida.
Movió la cabeza varias veces para quitarse de encima ese estupor y como la siguiente estación era la suya, se levantó, pero sus piernas estaban débiles y cuando fue a dar el primer paso, se doblaron, pero él fue rápido y la sujetó acercándola a su cuerpo.
Sus miradas volvieron a quedar atrapadas y su corazón por unos segundos dejó de latir, para volver a recuperarlos con fuertes y rápidos rebobles.
No supo como, pero de repente estaban fuera y el frío de la calle logró despejarla un poco la mente.
-Gracias - dijo con un susurro.
-Fue un placer -dijo él con una voz ronca y cargada de sensualidad, haciendo que su corazón, de nuevo, dejase de latir.
"Dios, este hombre me va a provocar un infarto" pensó mientras tragaba ruidosamente.
No pudo evitar sonreir cuando le oyó pensar eso. Ella era perfecta, era mucho mejor que en sus sueños, su olor era sublime y cuando le miraba de esa manera, como si sólo existiese él, le volvía loco. No sabía si podría dejarla marchar sin marcarla como suya.
-Me llamo Alexander
-Alexander -repitió ella saboreando su nombre en la boca.- Yo me llamo Mariola.
-Encantado de conocerte Mariola -dijo con el pulso acelerado por el modo en que ella había dicho su nombre, como si lo estuviese paladeando y no pudo evitar imaginar sondear la boca de ella con su lengua para saborearla de igual manera.
-Lo mismo digo -dijo suspirando, haciendo que él volviese a sonreir y que ella volviese a quedar ensimismada.
-Déjame acompañarte a casa.
Ella sólo pudo asentir con la cabeza, porque su boca se había quedado seca y no podía hablar.
No entendía que le estaba pasando, era algo surrealista y más viniendo de ella, que nunca se dejaba subyugar por ningún hombre y menos hasta esos extremos.
Le miró de reojo mientras iban caminando, era un hombre realmente grande, pura fuerza masculina arropada por un largo abrigo de cuero, sus verdes ojos estaban realzados por unas espesas y negras pestañas, sus labios eran gruesos, perfectos para ser besados y mordisqueados. Un aura de peligrosidad emanaba de ese enorme cuerpo, pero curiosamente no se sentía en peligro al caminar a su lado, al contrario, se sentía protegida, segura, quizás por que había algo en él que le era familiar, pero no lograba recordar de qué le conocía.
-¡Cuidado! -dijo él mientras la sujetaba con fuerza por un brazo e impedía que un coche se la llevase por delante.
-Vaya, gracias otra vez -dijo con voz avergonzada, se sentía tonta por estar tan despistada, y todo, por estar caminando al lado de un dios.
"Seguro que si hubiese sido Johnny Deep no me hubiese afectado tanto" pensó con una sonrisa ladeada mientras se ponía de nuevo en marcha, asegurándose esta vez, que el semáforo estaba en verde.



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3 comentarios:

Sabry Sandal dijo...

Guauuhh! Me puso muy feliz que subieras tan pronto la segunda parte hoy, Ade :D Me encantan las predestinadas, de buscame-encuentrame, y la tuya es genial, linda!... Para cuando la continuación??

Mariola dijo...

Ade, está quedando genial me muero de ganas por saber como acaba esto, espero que bien con ese pedazo de chico MORENO Y OJOS VERDES, ´falta un pequeño detalle para que sea perfecto ¿que será?

Estoy deseando seguir leyendo.

Por cierto aviso a la población, que nadie se acerque a Alexander ni de lejos, Alexei es mio sólo mio.

Ade dijo...

Sabry, a mi también me gustan las predestinadas, de buscame-encuentrame.
Me alegro que te esté gustando.

Mariola, de verdad que no sé que pequeño detalle es el que le falta para que sea perfecto, jeje.
Por supuesto que Alexei es sólo tuyo, se confirma en el 3er y último capítulo.

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