martes, 23 de marzo de 2010

AHORA Y SIEMPRE (CAPÍTULO 16)


A pesar de las tensiones y los nervios el embarazo seguía su curso normal, en pocas semanas tendría que pensar en comprar ropa nueva, la suya comenzaba a no servirle. Por encima de su jersey de lana acarició con calma la suave curva que ya se formaba en su vientre y sonrió con ilusión. Colt ya no pertenecía a su vida, pero le agradecía cada noche mientras se sentaba frente al fuego a tejer unas pequeñas botitas, que le hubiese dejado aquel regalo. Apagó el ordenador y dejó una nota sobre su escritorio con algunas indicaciones para la chica que iba a sustituirla esa tarde mientras visitaba al ginecólogo. Tomó su bolso y su abrigo, se despidió de un par de compañeros y salió a la calle.

El aire frío del invierno le golpeó el rostro, se arremangó las solapas del abrigo y comenzó a caminar acera abajo, aún era un poco pronto, pero la consulta estaba cerca y le apetecía dar un paseo. No pudo dejar de detenerse frente a la tienda “Baby’s Dreams” y mirar los productos expuestos en la vitrina. Los jerseys de tonos pastel, los abriguitos, los patucos… y la maravillosa cuna de madera de cerezo con las pequeñas figuritas talladas en el cabecero. Había pensado mil veces en entrar y reservarla, convencida que era la ideal para su bebé. Sí, la semana siguiente se encargaría de hacerlo y también de comenzar a preparar el cuarto, destinaría su tiempo libre a pintar y decorar la habitación junto a la suya, ya tenía ideas sobre el color de las paredes, el mobiliario y las cortinas. Lo almacenaba todo en su cabeza, cada pequeño detalle que convertiría en un lugar agradable aquella habitación de invitados, cerró los ojos soñadora. Estaba deseando que pasaran los meses para poder ver el rostro de su hijito.

Se imaginó millones de veces como sería, tan guapo como su padre, con el cabello negro y lacio, con sus ojos oscuros y profundos, con unos labios preciosos. Como su padre, sería igual que Colt por que a pesar del olvido, del abandono, continuaba amándolo con todas sus fuerzas. Alzó la mano y saludó a Betsy la dueña del local que desde dentro golpeaba con los nudillos el cristal, la mujer de cara afable y rasgos dulces le mostró una humeante taza y la instó a entrar. Megan ojeó su reloj y negó con la cabeza. Los minutos que pasó soñando frente al escaparate le dejaban el tiempo justo para llegar a la clínica. Le mostró el reloj indicándole que llevaba prisa y agitó los dedos en señal de despedida.

Se giró para continuar su caminó cuando un pinchazo le atravesó el vientre nublándole la vista y dejándola momentáneamente si aire en los pulmones; temblando y tambaleándose se apoyó sobre el cristal del escaparte, una patina de sudor frío le cubrió el cuerpo e instintivamente llevó la mano a la barriga en gesto protector. ¿Qué le estaba pasando? La pregunta murió en su cerebro cuando una nueva oleada de dolor la dobló por la mitad. Volvió la cabeza hacia la tienda, Betsy le daba la espalda, palmeó con las pocas fuerzas el cristal antes de caer de rodillas. Santo cielo que alguien la socorriera.

El golpe seco la hizo girarse, la joven Megan encargada de la biblioteca y que cada día pasaba unos pocos minutos frente a los productos infantiles que exponía en su coqueto local, la miraba con los ojos desorbitados y la palidez de la muerte reflejada en su rostro. Soltó la taza de té que se preparó unos minutos antes y corrió hacia la puerta al verla caer. Cuando llegó a su lado, Megan se abrazaba a si misma entre jadeos y murmullos incoherentes. Se arrodilló a su lado y apartó el cabello que caía por su sudoroso rostro, casi se cae de espaldas al ver la cara desencajada por el dolor.

-Querida ¿Qué pasa?
-Me duele –consiguió decir con voz entrecortada.
-Tranquila –la tomó por los hombros para ayudarla a incorporarse–, respira.
-Mi bebé –gritó al notar una viscosa humedad en su entrepierna–, por favor, mi bebé.
-Megan querida, trata de respirar –exclamó nerviosa Betsy al ver como la joven se quedaba sin color–, aguanta.
-Mi hijo.

La señora miró a ambos lados, angustiada e impotente ante el sufrimiento de aquella joven, eran pocos los que transitaban por la calle, al percatarse que unos chicos se acercaban, apoyó la cabeza de Megan sobre su regazo y comenzó a llamar su atención.

-¡Socorro! –chilló–, que alguien nos ayude.

La voz de Bestsy berreando y unos pasos acercándose a toda velocidad fue lo último que consiguió escuchar Megan, antes de que el pánico, el dolor y la angustia la sumieran en la inconciencia.

Los focos blancos pasaban a toda velocidad ante sus ojos, oía voces a su lado, gritos y susurros, una ligera bruma la envolvía y el dolor que antes creyó que la mataría comenzaba lentamente a disiparse, tenía sueño mucho sueño, alguien la agitaba levemente pronunciando su nombre.

-Megan, –la voz del hombre le llegaba desde la lontananza–, tranquila muchacha.
-Doctor –una voz femenina se unió a la conversación–, ¿deberíamos avisar a alguien?
-Que en recepción se ocupen de eso, usted lávese para asistirme en el quirófano –añadió. –Dese prisa.

Abrió los ojos muy despacio, una extraña sensación le aletargaba todos los músculos. Cuando consiguió enfocar la vista en la habitación en penumbra, observó las paredes blancas, rotas por una puerta también blanca y por una ventana con las cortinas corridas, justo a su lado una mesita de metal con un teléfono encima. Era una habitación aséptica e impersonal, el cuarto de un hospital. Estiró el brazo pero la tirantez la detuvo. Se percató en el gotero que vertía lentamente el líquido amarillento al tubo transparente y este lo conducía hacia la aguja clavada en su vena para que llegara a su interior. Se angustió. Trató de incorporarse, aunque se tumbó de nuevo al sentirse mareada.

La puerta de la habitación se abrió de repente, el doctor Taylor, su ginecólogo, aún con un batín verde se acercó hacia ella, tomó la silla apoyada contra la pared, la acercó a la cama y se sentó. No necesitó palabras, el rostro contrito del hombre se lo decía todo.

-¿Lo perdí? –preguntó sabiendo de antemano la respuesta, sentía su cuerpo vacío.
-Sufriste un aborto espontáneo –asintió el doctor–, tuvimos que hacerte un legrado, puede que te sientas un poco molesta, pero pronto pasará.
-¿Por qué? –apartó la vista del médico y la fijó en los pliegues de la cortina–, me dijo que todo iba bien.
-No es algo que se pueda predecir –palmeó la mano–, estás sana, no hay infecciones, ni fumas, bebes o te drogas, que son los factores de riesgo principales, pero has estado soportando mucha tensión y stress.

Taylor observó a la mujer un instante, no era plato de buen gusto dar noticias de ese tipo y menos aún a una chica que acudía a su consulta llena de ilusión ante su próxima maternidad. Conocía su historia hasta donde ella estuvo dispuesta a contarle, sabía por sus propias palabras que su marido se había ido semana atrás, sin saber siquiera de su futura paternidad. Era una historia común y corriente, como muchas otras de las que había oído en su dilatada carrera, jóvenes menores agobiadas por un embarazo no deseado, parejas en busca de soluciones por no poder tener hijos, mujeres abandonadas por sus compañeros, eran el pan nuestro de cada día y la de Megan no era diferente, mas la ilusión y las ganas de tener a su hijo en brazos si lo impactó. Recordaba perfectamente la primera vez que la vio, cuando le dijo que estaba embarazada sus ojos se iluminaron, días después a su regreso le había contado que su esposo ya no estaba a su lado, él la incitó pensando que era su decisión a abortar, aún estaba a tiempo, jamás olvidaría la indignación en su rostro ni sus palabras. “Él regresará…y si no lo hace mi niño tendrá a su madre siempre a su lado”.

-Trata de descansar –le sugirió el doctor–, mañana te haré unas cuantas pruebas más, pero por lo que he visto, te puedo asegurar que más adelante podrás quedarte embarazada de nuevo.

Megan siguió dándole la espalda, cuando él le soltó la mano, ni cuando oyó la silla arrastrarse. Sencillamente continuó con la mirada sobre la cortina, con los ojos cuajados de lágrimas.

-Hemos intentado ponernos en contacto con algún familiar utilizando la agenda que llevas en el bolso –informó el hombre antes de salir–, hemos localizado al señor Robert Spencer, nos dijo que se ponía en camino inmediatamente, supongo que no tardará en llegar.
-No quiero ver a nadie –musitó.
-Lo sé, pero es bueno estar acompañada en estos momentos –acabó antes de cerrar la puerta.


Por encima de las sábanas posó sus manos sobre su vientre ahora vacío. Embargada por el dolor, ladeó la cabeza y dejó que las lágrimas corrieran libres por sus mejillas y sienes. Ya no tenía a Colt, ya no tenía a su bebé. ¿Qué malo había hecho para que la vida la castigara de esa manera? Agotada por el duro día y por los medicamentos que corrían por sus venas, fue incapaz de encontrar una respuesta. Los ojos se le fueron cerrando a pesar de sus esfuerzos por mantenerse despierta, por regodearse en su pena y antes de que se diera cuenta, un reparador sueño se apoderó de ella.
Continuará...

12 comentarios:

Mariola dijo...

Hola chicas, aquí tienen su capi de hoy. Siento no haber podido subirlo antes, pero acabo de llegar del trabajo, que duro es esto de tener que trabajar XD. Bueno espero que lo disfruten. Gracias por pasarse y dejar vuestros coments. Besazos.

Maria dijo...

Odio a Colt,odio a Colt,odio a Colt,odio a Colt...........esta suficiente claro cuanto es mi odio?

Pobre Megan,lo que debe estar pasando,joder,y ¡¡¡sola!!!Mariola,¿pq?¿pq?el cabrito de Colt,no esta,y ella ahora pierde a su bebe.joder,joder

Ah se me olvidabe,he dicho que odio a Colt?

Como si aparece arrastrandose,lo odio.

Chicas comentaristas,no me importan lo que quieran con él,ademas si se cansan,aqui estoy yo de suplente.

Un beso amigas.

Iris dijo...

Ayyy, que dolor, maldito Colt, se merece........aaaaaaaaaa. Mientras el se revuelca con la morena, la pobre Megan pierde a su bebe. Que sufrimiento, para cuando el siguiente, no nos dejes así, mucho tiempo.

Besos

Ade dijo...

Con lo feliz que parecía estar de nuevo y ocurro esto...
Tengo que decirlo con todas las letras: es una PUTADA.

¡Qué asco!

La parte que más pena me dio fue al leer:
"Por encima de las sábanas posó sus manos sobre su vientre ahora vacío."

Y Colt por ahí y a saber con quien.

Tengo la moral por los suelos, muchas gracias prima, esta me las pagas, ya lo verás.

Maribel dijo...

¿¿¿Que pasó??? Si n tenía a Colt, al menos tenía a su bebe... y llega esto...

¿Donde está el cenutrio???

Mariola, eres mala....

Que venga la caballeria...

Besos gamberras y quiero saber que pasará.

Sabry Sandal dijo...

Ay, que penita!!

Menos mal que no lo lei en el trabajo, si no en la intimidad de casita, porque se me corrió una lagrimita, snif... Propongo formar un Club q se llame "Odio a Colt!"... quién me apoya??

Besitos, nenas!

Maria dijo...

yoooo,yooo la primera.Ese Colt debe desaparecer....ahora eso si,sin dejar huella..por si acaso....ufff es q estoy leyendo el de Karen Rose y me estoy contagiando,asi q no me hagan muxo caso jajaja....o si?


Un bs

kathy dijo...

NNNooooo!!!
megan no se merecia que perdiera al bebe era como un consuelo y ahora solo....... ;C
secundo lo del club de odio a colt

mmmm entoy triste por megan...espero saber que pasara con el prox cap

gracias

Mariola dijo...

Hola guapas, XD que os pasó? Estais revolucionadas. Vayamos por partes, que os veo sacando un instinto asesino algo peligroso.

No es culpa de Colt que Megan haya perdido a su bebé y mía tampoco. Así que no entiendo ese odio hacia ese hombre, no lo comprendo; pero bueno puesto que estais todas de acuerdo en formar un club contra él, me veo como siempre defendiendo al prota, así que acepto gustosa esa cruz.

Maribel mala yo? mala yo?... ¿y has necesitado todo este tiempo para darte cuenta? jajaja

Ade no me amenaces jejeje, que puedo ser peor y lo sabes jajajaja.

Besos para todas y muchisimas gracias por comentar. Mañana más.

Sandra dijo...

yo me uno al club "odio a colt" ese hombre es un cerdo pero de los grandes.

Y si que es culpa de Colt porque si el no se hubiera ido, o al menos le hubiera dado una explicacion, megan no hubiera estado tan estresada y triste y todavía tendría a su bebe.

Espero que al menos cuando colt se entere tenga muchisimos remordimientos de conciencia.

Aghh como odio en este momento a Colt.

Maribel dijo...

No cariño... ya lo sabía, solo estaba reafirmandome... Buahhhhhh.... Qué has hehco con Colt!!!

Yelania Sammet dijo...

Cómo es posible???????????????????????????????????????

Es que no te conformabas con quitarle al idiota de Colt y ahora al bebé también?

Ay no Marioly, de verdad que me has dejado en jaque...

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