martes, 20 de abril de 2010

AHORA Y SIEMPRE. CAPÍTULO 24

Convencida que volverían a su despacho, lo siguió por el amplio pasillo. Colt movía furioso las manos sobre las ruedas de la silla, haciéndola avanzar rápidamente. Megan abrió la boca para pedirle que disminuyera un poco la velocidad, pero por miedo a que él se enfadara o cambiara de parecer, la cerró y continuó a su lado dando saltitos para seguir su ritmo.

Tras hacer varios giros por el corredor, desembocaron en otro mucho menos elegante de paredes blancas, las lámparas que colgaban del techo cada pocos metros bañaban con su luz blanquecina el limpio suelo azulado. Los muros estaban desnudos, sólo una placa de metacrilato con un número de sala grabado en negro junto a unas puertas de color madera daban un toque de color.

Colt se detuvo tan pronto llegaron a aquella ala del edificio, por primera vez desde que había decidido mostrar la atroz realidad a su esposa, tuvo miedo. Las manos comenzaron a sudarle, un extraño frío le recorrió la espina dorsal haciéndole estremecer. Pero el tiempo de mentiras había tocado a su fin. Ella quería respuestas y él se las daría, aunque en este caso una imagen valía más que mil palabras, se las mostraría con todo detalle, con toda crudeza. Tomando impulso se puso en pie y apartó la silla hasta dejarla apoyada junto a la pared.

Megan observó a su marido incorporarse y abandonar su hasta ahora medio de locomoción. Vio como sus ojos al mirarla se opacaron con un dolor difícil de definir, como si aquello que iba a hacer a continuación implicara una extrema dificultad para él. Dio un paso vacilante hacia ella y tendió una mano.

—¿Te importa si me apoyo en ti en algún momento sobre el recorrido? —Preguntó enarcando una ceja.
—No, no me importa —alargó el brazo y enlazó los dedos con los suyos—. ¿Dónde vamos?
—Ahora lo verás.

Cogidos de la mano y mucho más despacio que anteriormente, fueron dejando atrás puerta tras puerta hasta detenerse en la que indicaba Sala 10. Cuando él abrió la soltó y la instó a que entrara.

Un nuevo mundo apareció ante ella tan pronto cruzó el umbral. La habitación era enorme y los grandes ventanales que la rodeaban dejaban pasar la luz del sol a raudales a través de los huecos de las cortinas que estaban descorridas. Paseó la vista por todo el espacio, aparte de un par de mesas bajas atestadas de revistas, el único mobiliario del que constaba era una cantidad irrisoria de sillones que se dispersaban por doquier. Su atención quedó inmediatamente atrapada por las personas que ocupaban la habitación.

Allí había casi una treintena de hombres y mujeres ocupando los asientos o paseando con ayuda de andadores, bastones o sillas, atendidos por unas pocas enfermeras. Muchos de los que estaban sentados parecían dormitar, pero desde donde estaba no podría asegurarlo. Dio un paso adelante cuando sintió la palma de su marido empujar levemente sobre su espalda. Alzó los ojos hacia él interrogante.

—¿Qué es esto? —demandó nerviosa.
—No me mires a mí Megan, míralos a ellos –dijo tomándola nuevamente de la mano tironeó de ella haciéndola caminar hacia el interior—, observa sus manos, sus pies, sus rostros, sus ojos.

Megan obedeció su orden velada examinando a aquellas personas, los más jóvenes estarían rondando la treintena, mientras que los más mayores debían tener 50 y pocos años. Fijó la vista en un hombre que la estudiaba con cautela, sus manos estaban curvadas en una forma imposible lo mismo que sus pies, sus mejillas estaban hundidas, sus párpados caídos, pero fue su boca lo que le causó mayor efecto, le sonreía o al menos trataba de hacerlo, pero la forma invertida de sus labios la dejó sin aliento, recorrió al resto de los que se encontraban allí, todos presentaban los mismos síntomas.

Levantó los ojos hacia su esposo que clavaba su vista en ella como si quisiera traspasarla.

—Es hora de continuar —murmuró girándose para salir.
—Colt —tiró de él en un vano intento para que se detuviera—, ¿qué significa esto? ¿Por qué me has traído aquí?
—Después —contestó sin volverse—, ahora limítate a observarlo todo con detenimiento, más tarde hablaremos.

La guió sin soltarla hasta otra de las salas y repitió la operación, abrió y la instó a entrar. Esta era mucho más pequeña y aséptica, se parecía mucho a la de cualquier hospital, incluso había un par de camas en ella. Una estaba vacía y perfectamente lista para ser ocupada, la otra…, Megan vio al hombre tumbado sobre el lecho cuando Colt descorrió la cortina lentamente.

Debía rondar los 40 o quizá más no estaba segura. El señor no se inmutó cuando se pusieron a su lado, a pesar de que tenía abiertos sus cansados ojos azules y apenas parpadeaba, no pareció notar su presencia. Las manos inválidas descansaban sobre su estómago por encima de la colcha azul que lo cubría. Megan dio un saltito asustada cuando una de las máquinas que había al lado derecho de la cama emitió un leve pitido.

—Es el respirador —le aclaró Colt a su espalda antes de llevar la mano hacia la oreja del enfermo y tocar algo detrás de esta—. Hola Max ¿cómo estás hoy?
—Sigo vivo —respondió con dificultad girando por fin la cabeza hacia ellos—, algo es algo.
—Bueno, ahora debo irme —añadió haciéndole un gesto a su esposa para que saliera—, volveré mañana.
—Gracias chico.

Megan estaba completamente desconcertada, ella sólo quería saber el motivo por el que la trató como lo hizo, a que se debía su rechazo, sus mentiras. ¿Por qué insistía en mostrarle a toda aquella pobre gente enferma? ¿Por qué le enseñaba todo aquel sufrimiento ajeno? ¿Acaso él…? No, era imposible, completamente imposible.

Cuando Colt dejó la habitación se encontró a Megan en el pasillo apoyada contra la pared, ella volteó la cabeza hacia él con los ojos llenos de dudas, de preguntas y de temor.

—Ven —volvió a tomarla de la mano—, una visita más y después te contaré todo.

Megan salió del último cuarto casi a la carrera, sentía el corazón oprimido, sintiendo la falta de aire en sus pulmones. Entraron en aquella sala con pasos lentos, su marido la guió hasta una de las camas y se posicionó tras ella sujetándola por los hombros. “Mira Megan” le dijo con un deje de aflicción en su voz. Y ella había mirado. Abrió los ojos todo lo que le fueron posible para contemplar a la pequeña criatura que yacía en aquella cama. Vio sus piernecitas abiertas y dobladas junto a sus caderas, vio su pecho moverse levemente, vio sus bracitos deformes y su carita mostrando claros signos de deficiencia. Sintió sus piernas doblarse y soltándose del agarre de su esposo abandonó el lugar llena de dolor.

Colt la encontró apostada a la puerta, ausente. Sin decir nada la atrajo hacia su cuerpo y la abrazó fuertemente, dedicando tranquilizadoras y lentas caricias a lo largo de su espalda. Era consciente que aquella última visita la iba a destrozar, pero era necesario que viera por si misma lo que él le contaría en cuanto estuviera más tranquila.

Casi a rastras y con mucho esfuerzo debido a su debilidad, la condujo hacia un despacho desierto. Tras conseguir que se sentara y tomara un poco de agua, ocupó una silla frente a ella. Cogió sus manos temblorosas entre la suyas y la obligó a mirarlo.

—Megan —pronunció su nombre con suavidad, atrayendo su atención—, ¿te encuentras bien?
—Yo… —asintió—, yo tengo…
—No cariño —le dio un leve apretón—, ahora quiero que me escuches.
—De acuerdo —se removió inquieta en la silla.
—Antes que nada hay algo importante que quiero que sepas —dibujó el perfil de su nariz con un dedo—, te amo opih, más que a nada en el mundo. Nunca ha habido otra mujer desde que llegaste a mi vida, sólo tú.
—Pero si me…
—No importa lo que dijera antes —musitó rozando su labio inferior—, nadie ha ocupado tu lugar, ni en mi cama, ni en mi corazón. No te imaginas lo que te eché de menos todos estos meses. No sabes las veces que estuve tentado de llamarte, de coger un vuelo y regresar a casa.
—Pero no lo hiciste —cerró los ojos y se tragó un jadeó cuando los nudillos masculinos acariciaron la columna de su cuello—, ¿por qué?
—Estoy enfermo –declaró cortando la caricia y levantándose tan bruscamente que volcó la silla—, tengo síndrome de Steinert.

La vio abrir los ojos desmesuradamente como si hubiese oído un grave insulto, aunque ante su mirada interrogante supo sin duda alguna que no sabía de que le hablaba, pero él le iba a explicar con todo detalle lo que con tanto afán se había propuesto mantenerle oculto.

—Distrofia muscular miotónica —pronunció las palabras casi a golpes—, mis músculos se van debilitando y atrofiando lentamente. Si tengo suerte me convertiré en un inválido.

Dejó que sus palabras se instalaran en su cerebro antes de repetírselas mentalmente una y otra vez tratando de comprender. No, había entendido mal, era eso, su cuerpo aún seguía ardiendo por el deseo y sus sentidos continuaban abotargados. Levantó la cabeza para mirarlo, pero él le daba la espalda.

—Ya viste a toda esa gente —sus hombros se tensaron—, esto es una residencia para personas que sufrimos esta enfermedad.
—Estás mintiéndome —se incorporó y se acercó hasta él—, ¡dime que es mentira!
—No Megan —se estremeció al sentir sus palmas recorriendo su espalda, pero no se giró—, estoy diciéndote la verdad.
—Mírame maldita sea —agarró su antebrazo y lo sacudió.
—Cariño —volteó hacia ella esperando ver lágrimas, pero nunca la furia que encontró en su rostro.
—No puedes ¿entiendes? —le gritó—, no puedes decirme algo así, te juro que me iré y que te dejaré en paz, pero por favor no sigas mintiéndome, no sigas haciéndome daño.
—Opih —quiso abrazarla al ver el dolor que la recorría, pero se apartó de él—, por eso no volví, porque no quería hacerte sufrir, porque no deseaba que vieras en lo que me voy a convertir.

Megan estudió con detenimiento la cara de Colt, esperando, anhelando que él soltara una carcajada y la llamara estúpida, boba o cualquier otra cosa por el estilo por creerle. Que le dijera entre risas que todo era una macabra broma, que la detestaba y que tenía una amante esperándolo en su cama cuando regresara a casa. Por el contrario, lo que vio la dejó helada, supo que no le mentía al ver lo que reflejaban sus negros ojos. Derrota y entrega. Colt había aceptado su destino y se había rendido sin luchar. ¿Por qué?

—Está bien, supón que te creo —su voz sonaba temblorosa—, estás terriblemente enfermo, así que decidiste que lo mejor era separarte de mi y encerrarte en esta casa.
—Dios Megan –exclamó desesperado—, me fui de tu lado por tu bien, pensando en ti.
—No —lo apuntó con un dedo acusador—, te fuiste porque no confiaste en mí y no pensaste en la persona que te amaba ni un segundo, o no me hubieses dejado con la incertidumbre, con la terrible soledad que me embargó y me hirió salvajemente. Te marchaste porque fuiste un cobarde–, tragó saliva—, y para tu desgracia sigues siéndolo, ya que has bajado los brazos sin siquiera intentar luchar.
—¿Luchar? –la asió por los hombros y la sacudió—, ¿crees que si existiera una sola posibilidad de salir de esto no lo habría intentado? No, Megan—, escupió alzando la voz—, no hay cura.

La soltó al ver su gesto de dolor, sin duda la apretaba con demasiada fuerza.

—Sólo me queda esperar —dijo con determinación sin dejar de mirarla—, y puede que sea muchas cosas, pero no soy cobarde Megan, tuve que hacer acopio de toda mi valentía para no regresar a tu lado, para no condenarte a vivir la jodida pesadilla en la que se va a convertir mi vida.
—Colt…
—¿Acaso has olvidado todo lo que has visto hace un momento? —le espetó más dolido que furioso—, ¿no recuerdas esos hombres y mujeres deformes, a Max tendido en su cama ayudándose de una máquina para respirar, ciego y sordo? ¿Has olvidado al bebé?

Negó secándose las lágrimas que rodaron quemándole las mejillas. ¿Cómo iba a olvidarse de aquel niñito? Jamás podría apartar aquella terrible imagen de su cabeza mientras viviera. Pero ahora eran otras las que le venían como puñetazos en la cara. La de aquellos que estaban en la primera sala que visitaron, la del hombre que la miró sin verla…, Virgen Santa y si Colt le decía la verdad él acabaría igual. El dolor la desgarró por dentro, cortándola por la mitad. Sollozó al oír la voz de su marido.

—Siento mucho que hayas visto a ese niño —su disculpa era sincera—, pero era necesario.
—No quiero saber —masculló temiendo su explicación.
—Te dije que me alegraba de que hubieses perdido a nuestro hijo, también te mentí en eso —tragó saliva sonoramente—, en otras circunstancias nada me hubiera hecho más feliz que abrazar a mi pequeño, verlo crecer.
—No es necesario que sigas torturándote –le acunó entre sus brazos desgarrada al ver como rompía en llanto.
—Debes saberlo —susurró apartándola un poco para ver sus resplandecientes iris—, nuestro bebé tenía casi todas las probabilidades de nacer con esta mierda que me está destruyendo. Yo lo habría abocado a un destino peor que la muerte, teniendo que soportar la repulsión de la gente, la incapacidad de ser normal.
—Lo habríamos cuidado, lo habríamos amado igualmente —aseguró entre sollozos.
—Sí, lo habría querido con todo mi alma —la apretó contra si—, pero no hubiese podido con mi cargo de conciencia al saber que yo era el culpable de su desgracia.

Permanecieron abrazados sin decir nada durante largos minutos. Megan empapaba la camisa de Colt con su llanto, mientras él le dedicaba largas caricias a su cabello y su cintura. Él también lloraba en silencio, podía sentir su temblor desde que la pegara tanto a su cuerpo que casi eran uno sólo.
Megan alzó la cabeza hacia él y besó su barbilla con suavidad, lo vio apretar los párpados y se percató de las gotas que brillaban en sus largas y oscuras pestañas, continuó su recorrido de besos por el cuello.

Colt estaba roto, pero al mismo tiempo se sentía muy aliviado, contarle la verdad a su esposa había sido como si lo liberaran de una pesada losa sobre sus hombros. Apretó los ojos cuando sintió su suave boca en el mentón, una oleada de excitación lo recorrió de arriba abajo, haciendo que la sangre abandonara su cerebro a toda velocidad para descender a su entrepierna. Tomó aire y la apartó de él.

—No Megan, que sepas la verdad no cambia nada.
—Lo cambia todo –protestó ella ante el rechazo.
—Voy a seguir adelante con el proceso de divorcio —sentenció sin pestañear—, en pocas semanas serás libre de nuevo.
—No quiero que…
—No importa lo que quieras opih —la interrumpió elevando la voz—, esto se acabó.
—Escúchame tú ahora –suplicó al verlo negar.
—Vete Megan –la apartó empujándola suavemente y se encaminó arrastrando los pies hacia la puerta, antes de salir se giró— olvídame y vive.

Continuará...

16 comentarios:

Ade dijo...

Vaya nudo más malo se me puso en en la garganta leyendo este capítulo.

¿De verdad hay alguien ahora que no entienda el comportamiento de Colt? ¿Es o no es amor lo que siente él por Megan? Lo es y del bueno.
Es una enfermedad muy cruel la que tiene MÍ colti y es comprensible que hiciese todo lo posible por evitarla ese sufrimiento, porque siempre intentas evitar el dolor a la persona que quieres.
Pero sé que Megan va a luchar por él, sólo hay que verla la bronca que le dio.

Capítulo emotivo donde los haya Mariola. Eres buena jodia, eres muy buena.

Besos primi.

Iris dijo...

Oh dios, ahora se entiende todo, pobre Colt, si que es un valiente, que penita me dio,(lloró), esto no puede ser, una medicina milagrosa por favor Mariola, una cura para ese mal, no puede ser que esta pareja termine así.

Uf ya espero el siguiente, como voy a aguantar hasta el viernes?
Lo del bebe me partió el alma, esto si que es realidad pura y dura.

BESITOS GUAPA

Perséfoneluz dijo...

¡Que triste! Probecito Colt, ahora entiendo todo. Ufff casi me largo a llorar.

Espero que deje de ser tan cabeza dura y que deje que Megan lo acompañe en todo eso.

Besitos muacks muacks

Kyra Dark dijo...

Aisss, a ver si cuando lo terminéis lo colgáis en digital, que me he leído ya el de "El guerrero de mis sueños" y me han quedado ganas de mas!!!
Menos mal que todavía me quedan por leer!!!
Besitos

Mariola (presidenta del club Colt forever, arriba este machote) dijo...

Hola chicas pasando a agradecerles sus comentarios.

Ade primi, gracias por el favor mira que horas son jajajaja. Bueno cierto una enfermedad muy cruel la que tiene Colt, deja de llamarlo Colti no le gusta jajaja. Veremos que hace Megan y como reacciona él. Y gracias por no escribir lo que pensaste jajaja, no hay que hacer publicidad a las impresoras jajaja.

Iris cierto realidad pura y dura, pero así es la vida. Ya veremos como se soluciona todo.

Perséfoneluz, si que es triste pero tambien comprensible lo que ha hecho ese pedazo de hombre. Eso es amor, amor.

Kyra Dark, gracias por leer a Khons, espero que lo hayas disfrutado y bueno quizá muy pronto sepamos algo más de Eleazar, quizá.

Gracias a todas de nuevo por vuestros comentarios y apoyo. Besos.

Ade dijo...

Te voy a sacar del error Mariola, a MÍ COLTI le encanta que le llame así, tú no sabes lo meloso que se pone cuando se lo susurro al oído y lo que viene después de eso no apto para menores, jeje.

Va de retro la propaganda a las impresoras, jajaja.

Y sí, ¡Arriba ese machote!

Sabry Sandal (Presidenta del Club de Fans Colt, hace falta más que eso para que te perdone, me has oído, obstinado señor sabelotodo?!) dijo...

Mmmmhhh, sí, sí... ha sido un capitulo lacrimógeno, pero no puedo hacer mucho porque estoy en el trabajo... (Tragio saliva repetidas veces y contínuo)

Entiendo la enfermedad y lo comprendo, pero el tipo sigue comportandose como un retrasado... tiene la cabeza cuadrada, por Dios!!!

Solo pediré perdón cuando este señor deje de ser un idiota obstinado, así que, Megan, más vale que te plantes firme frente a él y le dejes claro quien lleva la razón ahí. Faltaba más.

María, necesito un poco de apoyo aquí!!!

Genial capítulo, como siempre!

Muchos cariños, nenas!!

ana dijo...

estoy de acuerdo sabry es un jodido gili asi que a lo dicho nada mejor que la familia para apoyarte besos

Sandra dijo...

Por dios, menudo capítulo. Que bonito, casi me pongo a llorar cuando le he leido (estoy en el trabajo y quedaría un poco mal, no?).

Ahora entiendo todo. Teneis razón eso es amor pero amor del bueno. Que bonito cuando colt le dijo que todavía la amaba.

Ahora solo queda que mariola y adela descubran una cura milagrosa para colt pronto prontito. Y que megan se plante delante de colt y le diga que no le va a dejar por nada del mundo.

Dios la espera hasta el viernes se me hará eterna. Seguid así chicas, cada vez os superais mas

mariana dijo...

hay que pena y yo esperaba que iban a ser feliz ahora no pueden tener hijo y el no se va a poder curar por que vez como me haces sufrir era mejor pensar que el era un malvado sin corazon ahora no dejo de llorar ya que esa emfermedad lo va a consumir tanto a el como a ella..... espero el proximo capitulo ya no puedo con tanto sufrimiento .....

pepis dijo...

ohhhhh que sufrimiento he pasado en este cap. pobrecito mi indiecito hermoso , porfavor Mariola que se cure un MILAGRO please! que pase algo que se yooooooooo que los resutados fueron equivocados , no se algoooooo please . , pobrecita Megan tiene que hacer algo para que el entre en razon .Mariola Eres tremenda primero me dan ganas de asesinar al pobre Colt y ahora donde lo pongo jiji wao escribes cheverisimo , gracias.espero el nuevo cap. cuidate.

laqua dijo...

A ver qué pasa ahora...
Yo no creía que esto pasara, pero había sido que sí, que es muy común que una persona deje a otra que ama por una enfermedad. Y bué, a veces la vida imita la ficción ;)

Citu dijo...

Colt es un tarrugo, sigue mariola un beso

Maria dijo...

Sabry,siiii,siii yo te ayudo...pero dejame primero que se me bajen los ovarios de la garganta......joperrrrrrr,diossssss!!!

—No —lo apuntó con un dedo acusador—, te fuiste porque no confiaste en mí y no pensaste en la persona que te amaba ni un segundo, o no me hubieses dejado con la incertidumbre, con la terrible soledad que me embargó y me hirió salvajemente. Te marchaste porque fuiste un cobarde–, tragó saliva—, y para tu desgracia sigues siéndolo, ya que has bajado los brazos sin siquiera intentar luchar.

Toita la razon le doy,todita....pero me puse en lugar de Colt(un poco eh,pq esa cabezoneriaaaaaa ayyyy)y lo entendi q lo hizo por el amor que le tiene...

Que lo estoy perdonando??? uffff q Sabry no me oiga,pero un poco si...pero perdono,pero no olvido eh!!!

Ay Diosss,dime q los medicos se equivocaron,dime q los medicos se equivocaron Mariola,dimelo!!!!

Te voy a sacar del error Mariola, a MÍ COLTI le encanta que le llame así, tú no sabes lo meloso que se pone cuando se lo susurro al oído y lo que viene después de eso no apto para menores, jeje. Va de retro la propaganda a las impresoras, jajaja. Y sí, ¡Arriba ese machote! 20 de abril de 2010 15:26 Anónimo Sabry Sandal (Presidenta del Club de Fans Colt, hace falta más que eso para que te perdone, me has oído, obstinado señor sabelotodo?!) dijo...

María, no seas blandita, amiga!!

Oigan y por cierto, dónde esta mi capituklo?!

Yelania Sammet dijo...

Vaya! Ni así me convence este hombre, lo siento Marioly pero no lo perdono aún, es que es tan bruto!!! ay no, me da ganas de darle unos cantos golpes, y amarrarlo a una silla para que Megan pueda decirle toooodo lo que siente, por que de otro modo ese hombre jamás va a entender.

Aún no te perdono eh Colt?

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