viernes, 23 de abril de 2010

AHORA Y SIEMPRE (CAPÍTULO 25)



Como cada tarde desde hacía tres días, salió cabizbaja de la que ahora sabía que era una Residencia. Comenzó a caminar hacia la salida tragándose las lágrimas del nuevo rechazo. Cada día había ido con la esperanza de verle, de poder hablar con él y convencerlo para que regresara con ella a finales de semana. Pero tan sólo logró palabras amables de quien supuso era una secretaria.

La joven toda sonrisa le indicó esa tarde que su marido estaba en una reunión muy importante, ayer fue que tenía mucho trabajo y antes de ayer que no pudieron localizarlo. No era tonta y era consciente que tras aquellos discursos se escondía la realidad de que Colt no quería verla. Y ella no podía más que seguir insistiendo en los pocos días que le restaban en Nueva York.

Ya estaba casi en la puerta cuando la familiar voz de Sarah gritando su nombre la hizo girarse, la joven se acercaba jadeante con su bata blanca ondeando a su espalda.

—Menos mal que te encuentro —dijo casi sin resuello.
—Por poco —trató de sonreír—, ya me iba, he perdido otra tarde en vano.
—Ya veo —le tomó las manos en un gesto cariñoso—, y de verdad lo siento mucho, hay veces que creo que me equivoqué en mi decisión de que supieras la verdad.
—No —añadió rápidamente—, te agradezco mucho que me abrieras los ojos. Era muy duro vivir imaginándome que Colt estaba con otras mujeres, me dolía cada vez que cerraba los ojos y lo veía arropado por unos brazos que no eran los míos. Aunque, hubiese preferido encontrarlo en la cama con otra que…
—No desesperes Megan —murmuró Sarah—, quizá entre en razón y acceda a verte antes de que te marches.
—No creo —soltó sus manos y las cruzó sobre su pecho—, pero si pudiera hacer que me escuchara durante unos minutos, si pudiera hacerlo entender…—, meneó la cabeza negando—, a veces creo que todo esto es una pesadilla, que me despertaré y nada de esto será cierto.
—Te entiendo.
— ¿Sabes? —La miró un instante antes de bajar la vista al suelo—, incluso he llegado a pensar que le han hecho un diagnóstico erróneo, que sus informes se confundieron con los de otro, no sé…, es cruel desear que otra persona esté enferma, es egoísta pero…
—No te mortifiques —la disculpó la fisioterapeuta—, no es egoísta es humano.
— ¿Habría alguna posibilidad de que hubiese ocurrido algo así?
—No —negó fehacientemente—, ojalá pudiera decirte que sí, pero todas las pruebas que se le han realizado dicen lo mismo, está enfermo.
—Maldita sea –apretó los puños a los costados—, si al menos pudiera hacer algo para ayudarle.
—Bueno, es imposible si él no quiere tenerte cerca —suspiró cansada.
—Ahora tengo que irme —dijo Megan—, he decidido ir a la biblioteca a ver si consigo saber más sobre lo que aqueja a Colt.

Sarah estudió un instante a la chica que tenía delante, ya no tenía aquella furia del primer día brillando en sus iris, ni aquel gesto batallador en su rostro. Ahora un destello de impotencia mezclado con un gran amor refulgía en ellos, unas grandes ojeras causadas por la falta de sueño se extendían bajo las largas pestañas y el tono rosado y sano de su piel había sido sustituido por uno malicento debido al cansancio y al pesar. Una parte de ella le decía que había hecho lo correcto al hacerla partícipe de la enfermedad de Colt, pero otra muy pequeña se arrepentía de haberlo hecho, tal vez él tenía razón, quizá debería haber cerrado la boca y permitir que Megan acabara odiando a su marido pensando que era un cabrón sin sentimientos.

Pero ella adoraba a Colt Elliot, el hombre que la ayudó, que la sujetó y la animó en sus malos momentos, el que le ofreció su hombro y su apoyo para que llorara sus fracasos, el que la acompañó noche tras noche obligándola a estudiar y a luchar cuando bajaba los brazos. Era un buen hombre que no se merecía la desgracia que le tocaba vivir, pero la vida rara vez era justa.

— ¿Por qué no me das unos minutos? —inquirió Sarah quitándose la bata—, ya casi acabó mi turno y puedo llevarte a que veas a alguien que te dará todos los datos que necesitas.
—De acuerdo —asintió Megan—, te esperaré por aquí.

Una vez sola deambuló por los hermosos jardines, se detuvo ante un parterre de pensamientos antes de dirigirse, guiada por el sonido del agua, hasta una pequeña fuente redonda y se sentó en el borde. Suspiró y alzó la vista hacia la fachada fijándola en una de las cortinas que estaba ligeramente ladeada, no podía ver quien había detrás, de ella aunque no le hacia falta, lo sabía perfectamente. Colt estaba allí, la estaba mirando. Sonrió.


Desde la ventana de su despacho la vio abandonar el edificio con los hombros hundidos y la cabeza gacha camino de la salida y sintió como su corazón sangraba. Luego habló con Sarah y ahora permanecía sentada al borde de la fuente sonriéndole, haciendo que todo su cuerpo se estremeciera. Era tan fácil dejarse convencer por lo que tenía que decirle, envolverse en sus brazos y aceptar lo que le ofrecía, mas no era justo que su preciosa Megan tuviera que vivir un calvario, no podría soportar que el tufo de la enfermedad ocupara su olor a flores, que el llanto arrebatara el sitio a su risa, que la compasión opacara el brillo de sus ojos. No iba a amarrarla a un inútil que no le permitiría conseguir sus sueños. Y si la veía, si la oía caería a sus pies, se aferraría a ella como un parásito. Por eso ordenó que no la dejaran pasar, que no la permitieran acercarse a él, por temor a no ser capaz de rechazar una vez más lo que tanto amaba y debido a ese miedo, a pesar de necesitarla, de desearla y de amarla, lo mejor era dejarla en libertad. Cuando junto a su amiga la vio dejar el edificio se apartó y dejó que la cortina cayera a su lugar.

La casa donde Sarah la llevó parecía sacada de una revista de estilo, completamente de cristal, se erguía sobre una suave colina desde la que se podía contemplar una maravillosa vista de la ciudad a lo lejos. Los jardines que la rodeaban formaban un misterioso laberinto hasta la entrada franqueada por tres columnas de mármol rojo.

—Esto es… —cerró la boca al no encontrar la palabra y los párpados se abrieron maravillados ante los animales de seto que iban apareciendo ante ella.
— ¿Excéntrico?
—Fabuloso –contestó sin apartar la vista de un magnífico unicornio que se alzaba sobre sus patas traseras.
—A Jimmy le encantará saber que piensas así de sus criaturas.

Tras ser recibidas por un serio mayordomo, conducidas hacia una salita adyacente al majestuoso vestíbulo del mismo mármol que las columnas y agasajadas con café y té, el anfitrión hizo acto de presencia.

Sarah corrió hacia él y ambos se fundieron en un afectuoso abrazo. Megan aprovechó para estudiar al recién llegado, era un hombre alto, delgado y que se conservaba en un perfecto estado de forma a pesar de que debía rondar los 65 años, o al menos eso creía por las arrugas que se formaban alrededor de sus ojos y que surcaban su sonriente rostro. Iba vestido con pantalón corto blanco, un polo rojo y deportivas.

—Sólo por verte ha merecido la pena dejar a medias mi partido de golf -dijo dándole un beso—, ¿y esta preciosa señorita?
—Es Megan Elliot.
— ¿Elliot? —la miró de arriba abajo haciéndola sonrojar—. ¿Esa Megan Elliot?
—La misma —respondió Sarah.
—Dios mío —se acercó y la abrazó efusivamente, dejándola más sorprendida que antes—, no sabes lo mucho que he oído hablar de ti. Soy Jimmy Talbot.
—Encantada señor Talbot —manifestó dubitativa y acalorada, al parecer todo el mundo sabía de ella.
—Jimmy, querida —le indicó antes de volverse a Sarah—, ¿y a qué debo esta bonita visita?
—Megan quiere saber más sobre la enfermedad de Colt y nadie como tú para explicarle —contestó y luego se dirigió a Megan—, es el médico de tu marido y mi suegro.

El hombre no pudo dejar escapar una carcajada ante la cara de estupefacción de la jovencita de enormes ojos castaños que tenía a su lado. Disimuladamente la observó haciendo un análisis de lo que veía, era guapa sin ser bella, pero tenía algo especial que no sabía definir y que resultaba muy atrayente. Quizá no era el tipo de mujer que habría asociado a Elliot, pero aun sin conocerla con más profundidad entendía que aquel patán estuviese tan enamorado de ella.

— ¿Y qué es exactamente lo que quieres saber? —preguntó yendo hacia uno de los sillones de piel negra y dejándose caer.
—Todo.

Casi dos horas después Megan subió al pequeño automóvil de Sarah para regresar a la ciudad. Durante todo el trayecto se mantuvo callada, digiriendo la información que el doctor Talbot le había proporcionado, debatiéndose contra la angustia y la esperanza. Al llegar al hotel se despidió de su amiga, en recepción pidió la llave y tras indicarle al joven encargado que no iba a cenar fue a su cuarto. Dejó el bolso en el armario, se quitó los zapatos y vestida se tumbó en la cama. Necesitaba pensar, entender y sobretodo asimilar lo que sabía.

El médico no había escatimado palabras para presentarle los daños que esa enfermedad podía llegar a causar, la posible pérdida de movilidad casi resultó irrisoria cuando le presentó otras posibles afecciones, como problemas coronarios, respiratorios, gastrointestinales, diabetes…, Dios, la lista era interminable. Pero Jimmy Talbot también había abierto una puerta a la esperanza, al indicarle que Colt llevaba una progresión muy lenta, que con tratamientos adecuados conseguiría una buena calidad de vida durante muchísimos años.

El sonido del teléfono la sobresaltó y al alargar el brazo para tomar el auricular se dio cuenta que estaba llorando, se secó la humedad con el dorso de la mano y cogió el aparato.

— ¿Sí?
—Tiene una llamada en espera, del señor Elliot, Colt Elliot —le indicó la voz del recepcionista—, ¿la acepta?
—Sí –se incorporó hasta quedar sentada—, sí por favor.

El corazón le palpitó con fuerza cuando se oyó un clic y luego un par de tonos. Luego se hizo el silencio.

— ¿Colt? –Preguntó ansiosa- ¿estas ahí?
—Hola Megan —contestó tras unos segundos—, me han pasado recado que has venido a visitarme.
—Yo sí, bueno quería hablar contigo —dijo nerviosa.
—Si es por lo del divorcio no te preocupes —aclaró sin temblarle la voz—, ya hablé con mi abogado, en unos días lo tendrá todo listo.
—No, eso no importa —tragó saliva ante el hecho que estuviera agilizando los trámites—, he visto a tu médico, Colt me gustaría…
—Lo siento, me están llamando —corto rápidamente—, debo dejarte.
—Espera por favor —un último intento se dijo— Colt, mañana por la tarde regreso a Rothstone, me gustaría poder verte antes, discutir todo esto, hay muchas cosas que quisiera decirte.
—Lo lamento de veras —por un momento Megan pudo notar la duda en su voz— espero que tengas un buen viaje, hasta la vista.
—Espera, espera un minuto… —el clic al otro lado le indicó que había colgado.

Furiosa por la impotencia que la consumía, se tendió boca abajo y frustró su ira golpeando con saña la almohada, imaginando que era el cuerpo de su todavía esposo. Un rato más tarde, sin fuerzas por la pelea y el agotador día, el sueño la venció.

El aeropuerto estaba atestado de gente que iba y venía. Sarah se ofreció a llevarla y acompañarla hasta que su avión despegara. Tras facturar las maletas tomaron un café a la espera que de llamaran a los pasajeros de su vuelo para embarcar.

—Ojalá nos hubiéramos conocido en otras circunstancias —comentó Sarah llevando la taza a los labios.
—Es cierto –concedió Megan—, pero a pesar de todo me alegro mucho de haberte conocido.
—Yo también —alargó la mano por encima de la mesa y estrechó la de Megan al verla tan hundida—, no te preocupes, te mantendré al tanto de todo.
—Te lo agradezco —levantó la cabeza al oír la llamada por megafonía indicando que debía ir hacia las puertas de embarque—. Creo que es el mío, debo irme.
—Cuídate y llámame —le pidió Sarah poniéndose en pie.
—Lo mismo te digo —se abrazó a su nueva adquirida amiga—. Adiós y gracias por todo.

Oculto tras una de las columnas, Colt la vio mezclarse entre la gente camino a las pistas. No debería estar allí, no debía haber ido pero necesitaba verla una vez más. Se sobresaltó cuando una mano cayó sobre su hombro. Se giró para encontrarse con los ojos interrogantes de Tom y la furiosa mirada de Sarah.

— ¿La vas a dejar marchar? –le preguntó su amigo.
—Es lo mejor —asintió.
—Piénsalo, tengo contactos —aseguró Tom—, puedo encontrar el modo que la regresen, que pierda ese avión.
—No —sabía que decía la verdad, ya que había trabajado para el gobierno y tenía contactos en muchos sitios, incluido el aeropuerto—, debe irse.
—Maldito terco —gruñó Sarah—, jodido idiota.

No contestó al insulto y dejó de escuchar lo que le decían sus amigos cuando vio que la azafata le tomaba los documentos de la mano y los estudiaba, luego la joven le devolvió los papeles, le sonrió y se apartó. Dio un paso atrás, el paso que lo separaba para siempre de la única mujer que había amado nunca, de la única que amaría por encima de su propia vida.

Arrastrando los pies fue avanzando en la fila, la auxiliar tomó su billete y lo comprobó antes de darle acceso al túnel que la llevaría hasta el avión que la alejaría para siempre del amor de su vida.
Un leve cosquilleó le recorrió la espina dorsal, se giró de pronto al sentirse observada, escudriñó entre la gente esperanzada en encontrarse con él. Nada, personas anónimas que corrían con carritos llenos de equipaje, familias que se reencontraban o se despedían. Con un suspiró se giró y continuó adelante.


Continuará...

11 comentarios:

Perséfoneluz dijo...

Siempre pensé que me iba a quedar algo resentida con Colt cuando terminará la historia. Pero ya no siento ningún sentimiento negativo, me da pena y ojalá que se de cuenta y la deje estar a su lado.

¡¡Muy buena historia!!

Ansiando el próximo, besitos.

Iris dijo...

Ayyyy, menudo cabezota, de veras la va a dejar ir?,
Tenias razón Ade, este capítulo me enamoraría mas de Colt, pero tengo ganas de darle una colleja, arrrr, pobre Megan y al final hasta adoro a Sarah.

Estoy deseando el siguiente.

BESOS

Sandra dijo...

Definitivamente Colt es idiota. Ha dejado escapar a su mujer para siempre. Me pregunto que lo hará cambiar de opinión y recuperar a Megan.

Chicas con esta historia estais consiguiendo destrozar mis nervios. Me teneis en vilo. Cada vez lo haceis mejor. Ahora solo toca esperar hasta el viernes y descubrir que nuevas sorpresas nos teneis reservadas.

ana dijo...

solo voy a decir una palabra y lo define categoricamente CAPULLO BESOS

Ade dijo...

¿Cómo no voy a adorar a MÍ Colti? Es materialmente imposible no hacerlo y más ahora que dejó bien claro el motivo por el que la abandonó.

Lo que siente este hombre por Megan es amor 100% ¿o acaso alguna de vosotras si tuviese esa enfermedad le gustaría atar a su pareja para siempre a un mundo sin esperanza? Pues no.
Claro que lo que ella siente por él también es AMOR y en mayúsculas.

La escena del aeropuerto me conmovió mucho, escondido tras una columna con el corazón encogido viéndola marchar.

Colti, no puedes dejarla escapar. Ve-a-por-ella.

Primi de mis entrañas, cada día mejor, pero eso así, el anuncio que ponga en el blog me costará 0€.

pepis dijo...

Ohhhhhhhhh! Mariola como juegas con mis pobres sentimientos jiji .casi me pongo como una magdalena a llorar pues este indiecito hermoso tiene la cabezota dura y dejo ir a la chamaca , y de verdad que lo entiendo pues no la quiere ver atada a el si se pone realmente mal con la cosa esa que tiene OMG !pobrecitos los dos ya hasta me cae bien Sarah (que antes la queria dejar vizca de un manotazo) que suplicio jiji bueno gracias sigue asi seguire aqui para el proximo cap.

Citu dijo...

Opino como la mayoría colt es un menso remenso, debe hacer algo para no perderla. Sigue Mariola

Sabry Sandal (Colt, me rompiste el corazón por última vez, mal hombre...) dijo...

Se me acabaron los insultos, este tipo me supera soberanamente.

Lo cierto es que ya ni siquiera estoy enojada con él, este hombre me quita las emociones... Supongo que estoy desilusionada, porque en el fondo de mi corazón yo tenía la esperanza de que la detuviera, la tomara en sus brazos y aceptara lo mucho que la ama y la necesita.

Ay, que patética estoy este fin de semana, por dios!!

Les voy a decir algo. Tregua. Solo un capitulo más para que se reivindique, pero solo porque me encuentro muy tontita estos días, eh? Aprovechate de mi estupidez emocional, Mariola, por favoooor!!

Besitos, nenas!

Mariola (presidenta del club Colt forever, arriba este machote) dijo...

Hola chicas aquí estoy para agradecerles como siempre sus divertidos comentarios, quise hacerlo antes pero eso de pasar de juerga a juerga me pasó factura jajajaja.

Ya veo que algunas vais comprendiendo la actitud de Colt y me alegra que ya no le tengais tanta mala fe al pobre.



Ay Iris jajajaja, al final te enamoraste de él, pues es tarde es para mí, vamos hombre déspues de las maldades que soltaste por tu boca jajajaja.

Perséfoneluz, es que es imposible no perdonar a ese hombre es normal que no te quede resentimiento.

Sandra encantada que te guste la historia, y Colt no es idiota es un amor que hizo lo que creyó más adecuado (me gusta Colt se nota?). Y tranquila pronto sabrás que pasa. Un beso.

Jajajaja Ana directa a la yugular jajajaja.

Ade muy bien defendiendo a Colt asi me gusta, pero no me hagas la pelota. Colt es mio, pero como me siento generosa este sábado te lo dejaré que tengo planes jajajaja. Que buena persona que soy. Toda corazón verdad?

Gracias pepis, la maldad es una de mis virtudes, dije bien virtudes jajajaja y la practico con vosotras. La verdad es que si os hubiese hecho caso esta historia hubiese tenido 1 capi o como mucho dos, y Sarita fuisteis vosotras quien la hicisteis mala no yo.

Hola Citu, seguro que se espabila dale tiempo.

Sabry mi enemiga jajajaja, reconoce que al final te está gustando este hombre, vamos no seas terca diloooooooo.
Ah y la excusa de tener un día tonto no cuela, jajaja. Un besazo guapa.

Muchas gracias a todas por estar ahí. Mañana más. Besos.

Itzel Nicté-Há dijo...

Hola!

Soy nueva por aquí, ya me descargué dos de sus novelas y me las leeré en cuanto pueda. Espero ponerme al día con esta, que veo que ya van muy avanzadas, pero lo poquito que leí me ha gustado.

Tienen un blog muy lindo. Las invito a darse una vuelta por el mío, es nuevecito así que no hay mucho por ahí todavía.

Saludos

Itzel

Yelania Sammet dijo...

Dios! pero que hombre tan bruto!! cómo la deja irse? que ni se ponga de mártir que no se lo creo. Definitivamente no me caes bien Colt, aún no te has ganado mi perdón eh?

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