viernes, 27 de agosto de 2010

CONQUISTADO POR UN SUEÑO CAPÍTULO 20



Si había algo que no soportaba en esta vida era ver llorar a una mujer.
Sus hermanas bien podían confirmarlo, ya que durante años le chantajearon vilmente abusando de esa debilidad suya, hasta que aprendió a salir corriendo en cuanto percibía en sus ojitos la más mínima señal de ponerse lacrimosos. Gracias a eso, en todo el clan no había quien le ganase en una buena carrera. La sonrisa que empezaba a formarse en su rostro se borró rápidamente al escuchar el angustiado sollozo que provenía de su señora. Debería haberse quedado donde estaba pues seguramente deseaba estar sola, mas le fue imposible no echar a andar hacia ella. Si en sus manos estaba ayudarla a recuperar la alegría perdida, vaya que lo haría.

—Siento interrumpiros, señora.
—¿Kai? –preguntó limpiándose apresuradamente los restos de su tristeza.
—Para servirla en todo lo que es menester.
—Gracias, pero no necesito que me sirvas en nada y mucho menos ahora –musitó bajando la vista.
—Tengo un hombro recio, os lo ofrezco si lo necesitéis para derramar vuestras lágrimas en él.
—No sé de qué me hablas.
—Disculpadme, pero juraría por esos hipitos que salían de vos que estabais llorando.
—Tonterías –dijo dándole la espalda—, deberías hacerte revisar los oídos, estás perdiendo audición.
—Veréis, antes no os dije que además de estos impresionantes hombros con los que fui bendecido –comentó poniéndose a su lado y mirándola de reojo para comprobar si conseguía su propósito de hacerla sonreír—, poseo unos robustos y espléndidos brazos capaces de abrazar con suavidad, un compacto pecho donde depositar vuestra cabeza si os hace falta y unos buenos oídos idóneos para escuchar, por mucho que os empeñéis en dudarlo–, recalcó alzando la barbilla.

Liana no pudo evitar soltar la carcajada, con ese hombre era imposible quedarse seria.

—Sin duda tienes muchas cualidades, pero la modestia no se encuentra entre ellas.
—¿Qué fue lo que dije para haceros pensar eso? –demandó con el entrecejo fruncido—, la modestia se encuentra entre mis más apreciados atributos no físicos—, se giró para mirarla cruzándose de brazos—. Quizá debería enumeraros todos y cada unos de ellos, ya que no quisiera que tuvieseis ninguna duda
—Por favor, Kai, calla o no podré parar de reír.

La obedeció, sólo para poder contemplarla a sus anchas y maravillarse con la transformación de su bello rostro al pasar del llanto a las risas.
Nunca había envidiado a su señor, no hasta el día en que ella apareció en el salón y se enfrentó a los druidas sin ningún temor, la admiración que sintió en ese instante por aquella hermosa criatura se hizo más profunda con el trascurrir de los días en los que la fue conociendo mejor. Era extraña en su comportamiento, pero habían aprendido a perdonar esa forma de actuar y a no sobresaltarse por sus soeces comentarios, no sólo porque conocían de donde procedía, sino porque supo como ganarse a la gente y aunque debido a la enfermedad tan inesperada del anciano Laird no habían tenido mucha oportunidad en tratarla, las alabanzas hacia ella se escuchaban por doquier, a excepción de unas pocas personas que carecían de importancia.
Observó como poco a poco Liana iba calmándose y el abatimiento volvía a apoderarse de ella.

—Mi ofrecimiento sigue en pie, señora y os juro por mi vida que lo que me contéis no saldrán de estas cuatro pare... –miró a su alrededor—, no saldrán de entre estos muros y el estrellado cielo.

El silencio se instaló entre ellos y cuando ya pensaba que no diría nada y que su cometido sólo era estar a su lado, ella habló:

—No tengo ningún amigo aquí –murmuró apesadumbrada.
—Eso no cierto, señora, me tenéis a mí.
—¿Es en serio o lo dices por quedar bien?
—Que mi hercúleo y vigorizante cuerpo se debilite con el pasar de los días si no digo la verdad –declaró posando la palma abierta sobre su corazón.
—Vale, vale, te creo -aseguró poniendo los ojos en blanco-, aun así hay personas que me odian.
—¿Quién osa tener semejante sentimiento hacia vos?
—Si prometes no cargártelos te lo digo.
—Prometido.
—Cromwell parece no soportarme y luego está esa mujer, esa Moira que me mira como si quisiera fulminarme.
—No debéis darle importancia a lo que el druida os pueda decir, a pesar de su sabiduría y del respeto que le tenemos es un hombre amargado que jamás dice nada agradable y con respecto a Moira, haceos a la idea que es su hermana gemela por lo tanto no debéis afligiros por ninguno de los dos.
—Ya, pero cuando todo va mal cualquier tontería te apena.
—Eso es cierto murmuró el joven estudiándola entre sus espesas pestañas. ¿Por qué no me contáis el motivo de vuestro quebrantar?
—Uff, no sé ni por donde empezar, verás, resulta que Niall me besó, pero que conste que no fue un beso apasionado –aclaró al ver su cara de estupefacción—, sólo lo hizo para vengarse de Aldair porque él anteriormente había besado a su mujer, entonces...
—¿Por qué todo el mundo besa menos yo?
—¿Sigo o prefieres que hablemos sobre la carencia de los besuqueos en tu vida?
—Perdonadme, continuad.
—Aldair nos descubrió, se puso hecho una furia y casi dio a entender que había sido una puta, cuando yo no hice nada y que además no me importaba la salud de su padre, cosa que por supuesto no es cierto, he cogido mucho cariño a ese hombre y me he desvivido por él todos estos días.
-Oh señora nadie pone en duda vuestro interés en la sanación de Baldulf, pero en favor de nuestro Laird he de deciros que a nosotros los  highlanders no nos gusta compartir a nuestras hembras. Decidme ¿por qué no hicisteis nada para detenerlo?
—Me pilló tan de improviso que no supe reaccionar, me quedé en blanco y paralizada ante semejante dios del olimpo.
—¿Niall un dios? A mi me parece un mortal de lo más normalito.
—Claro, como no –masculló haciendo rodar los ojos—. La cuestión es que no tenía que haberme tratado así y mucho menos haber dudado de mí, cuando estoy con un hombre lo estoy al cien por cien. No hubiese abandonado mi hogar y a mi gente para llegar aquí, un sitio desconocido para mí, con costumbres muy distintas a las mías, donde no tengo a nadie excepto a él, el hombre al que amo y por el que lo dejé todo, luego tengo que soportar a todas esas jovencitas que se le insinúan con descaro y se lo comen con los ojos, como esa pendón de Fiona, cosa que no me extraña, vamos, que si esto fuese una historia todas las golfas que la leyesen se morirían por él y para colmo de males resulta que no me ama tanto como asegura, que él siempre quiso a otra, yo...–, un gigantesco nudo en la garganta le impidió seguir hablando, de pronto se vio rodeada por los fuertes brazos de los que presumía Kai y ya no pudo retener por más tiempo el dolor, se abrazó a él y lloró.


El ir de un lado a otro en su alcoba no estaba consiguiendo tranquilizarle, ni evitaba que las paredes se le cayesen encima asfixiándole. Tenía que salir a buscarla, no podía continuar por más tiempo aguardando su llegada.
Decidido abrió la puerta y la traspasó sin cerrarla, dio dos pasos y se paró indeciso sin saber hacia donde dirigirse. Había dicho que necesitaba tomar el aire así que muy probablemente estuviese en el exterior, pero cuando puso un pie en el escalón para descender se paró de nuevo. No creía que Liana quisiese tropezarse con nadie y al bajar hubiese encontrado a mucha gente en su camino, pues la hora de la cena se acercaba. Giró sobre sus pies y prácticamente corriendo se encaminó hacia las almenas.
La risa de Liana le golpeó de llenó cuando estaba a punto de llegar arriba, ¿esa era la mujer hundida que le había abandonado en su cuarto muriéndose de deseo? Su corazón bombeó rápido al pensar que no se encontraba sola y que otro que no era él la estaba haciendo reír. Salió al exterior con los labios tan firmemente apretados como sus puños, si Niall se había atrevido a tocarla otra vez... pero cuando la escuchó decir que no tenía ningún amigo y la voz grave de Kai contestarle se relajó un tanto y se ocultó en las sombras como si fuese un ladrón. Así es como se sentía, un ladrón ávido de robar cualquier información referente a Liana. Y la tuvo. Supo el daño que -una vez más- le había causado, como se sentía y como le había echo padecer él. Comprendió que en ningún momento valoró todo lo bueno que hizo por su padre. Que con lo que le dijo de Brianna le dio a entender que guardaba sentimientos por ella. Quiso darse de cabezazos contra la pared por ser tan necio, pero al oír su llanto salió de su escondite, era él, el culpable de su desdicha quien debía consolarla no uno de sus hombres.

—Kai, dejadnos solos.

Este notó como ella se tensó. Aflojó los brazos cuando le empujó para separarse de él y la dejó marchar. Observó como irguiéndose todo lo alta que era y aprovechando que les daba la espalda, intentaba limpiarse con disimulo los restos de su desconsuelo.
Le había asegurado que eran amigos y aunque causara la furia de su Laird, maldita si pensaba echarse atrás en ello.

—¿Necesitáis que me quede con vos, señora?
—No, muchas gracias... por todo.

Hizo un leve gesto con la cabeza y se giró para marcharse, avanzó esperando alguna represalia por parte de su señor, pero este sólo tenía ojos para ella.
Los dejó solos y pensando una vez más lo penoso que era que su señora no tuviese alguna hermana, porque si así fuera nadie se interpondría en su camino.

Aldair se acercó despacio hasta quedar justo detrás de ella. Sería tan fácil abrazarla y presionarla contra su pecho, mas sabía que si hacia eso lo único que recibiría sería su rechazo.

—Siento haberme comportado como un burro.
—No insultes a los burros, son más inteligentes que tú.
—Cierto, así pues no me negareis que fui un majadero.

Sólo recibió silencio por su parte.
Aspiró lentamente, llenándose los pulmones del característico olor a lilas que siempre impregnaba su piel y que tanto le hacía desear probarla.

—Perdonad mi torpeza por no haber sabido retribuiros correctamente lo mucho que habéis hecho por mi padre.
—¿Nos has espiado? –demandó dándose la vuelta con los ojos agrandados por la sorpresa.
—Confieso mi culpa –admitió avergonzado.
—Otra más para el bote.
—Os juro que en ese recipiente no entrará ya nada más.
—No jures en vano, Aldair.
—Siempre llevo a buen término mis promesas ¿recordáis?
—Para mi desgracia –masculló para si misma, acalorándose con los recuerdos.
—¿Cómo decís?
—No he dicho nada –aseguró encogiéndose de hombros.
—Seguid así ya que necesito que me escuchéis –observó como apretó los labios hasta convertirlos en una fina línea para no replicarle, aguardó unos instantes más hasta asegurarse de ser obedecido para continuar hablando—. Os agradezco enormemente la dulzura y la bondad que habéis mostrado hacia mi padre, cuidándole día tras día sin pedir nada a cambio, viendo reflejado en vuestra limpia mirada el cariño que le profesáis, un amor hacia una persona a la que apenas conocéis y por la que tanto habéis luchado—, con el nudillo de su dedo índice le levantó la barbilla para poder ver las atezadas pupilas que ella acababa de ocultarle. Brianna me atrajo desde el mismo momento en que la vi—, cuando Liana intentó retirarse, le cogió la cara entre sus grandes manos—, pero dejé de hacerlo en cuanto me enteré que era la esposa de mi amigo y si quedaba algún rescoldo de ello, desapareció en cuanto comprendí lo mucho que el necio de Niall la amaba y se negaba a admitir.

Se detuvo en su diatriba y la observó, ella prestaba atención a sus palabras, la vio abrir la boca y cerrarla acto seguido, ante su silencio continuó.

—Su llegada al clan McInroy no fue lo que se dice bien recibida. Sufrió mucho, no sólo por la gente de ese pueblo si no porque estaba enamorada de un hombre que la trataba con desprecio. Nos hicimos grandes amigos, Liana. Es una mujer dulce, generosa, fuerte, capaz de hacer frente a tempestades sin perder en ningún momento el orgullo que le caracteriza. Mas el gran afecto que nos une es el generado por esa amistad, mientras que con vos es tal la magnitud de los sentimientos que se agolpan en mi interior que duele, pero doy la bienvenida a ese dolor cuando cada mañana al despertar os descubro a mi lado.
—Aldair... –murmuró con la voz temblando presa de las emociones-, tus palabras han calmado bastante mi angustia, pero ¿qué pasa con la confianza? No caíste en la cuenta que yo había dejado todo lo que tenía para seguirte, buscó sus iris y clavó su iracunda mirada en ellos. Tenías razón cuando me recriminaste que me gustaba lo que veía, mas también había hombres guapos allá de donde vengo, así que si mi intención hubiese sido revolcarme con todo varón atractivo no necesitaba acompañarte.
—En ningún momento dudé de vuestra lealtad y nunca fue mi intención decir lo que dije, pero los celos me impidieron darme cuenta de las absurdeces y crueldades que salían por mi boca –pasó un brazo alrededor de su cintura atrayéndola hacia él—. Debéis tener en cuenta que soy un hombre posesivo y no me gusta que toquen lo que es mío.
—No soy ningún objeto –arqueó una ceja a la defensiva.
—De eso me percaté hace mucho tiempo –musitó mirando sus pechos y alzando enseguida la vista para fijar sus verdes y hambrientos orbes en los negros y brillantes de ella—, mas os rogaría que hicieseis memoria y recordarais lo que nos dijimos la noche de nuestro regreso.

Liana sonrió recordando todo lo que se dijeron e hicieron esa noche, pero sabía perfectamente a que se refería.

—Te pertenezco, Aldair –repitió los vocablos exactos.
—Yo os pertenezco a vos –atrapó sus labios, deslizando la lengua por ellos hasta que los de ella se abrieron con un tembloroso suspiro.

Liana dudaba que alguna vez llegase a saciarse de él. Sus manos así lo confirmaban porque era incapaz de dejarlas quieta, las deslizó una y otra vez a lo largo de sus brazos y de su ancha espalda, rodeó su cuello para terminar enredando los dedos entre su largo cabello. Él arqueó las caderas contra su vientre y realizó un movimiento circular que le arrancó un gemido, Liana se apretó contra él y deslizando una palma entre sus cuerpos presionó el erguido miembro.

De pronto Aldair interrumpió el beso, soltando un gruñido se agachó, se la echó al hombro y caminó hacia las escaleras.

—¿Qué haces? ¿Te has vuelto loco? –preguntó con la risa entrecortada.
—Estoy loco de deseo desde que os conocí, señora mía.
—Bonita manera de demostrarlo.
—Me temo que esta es la única forma de llegar cuanto antes a nuestros aposentos –aminoró la marcha acariciándola las nalgas—, a no ser que queráis que os haga mía bajo la dura y fría piedra del suelo.
—Mmmm, es tentador, pero prefiero la mullida cama.

En cuanto Liana expresó sus deseos, echó a correr con su preciada y risueña carga en dirección al paraíso.



Un incipiente y molesto rayo de sol justo sobre sus cerrados párpados la despertó. Se desperezó ruidosamente intentando desentumecer los doloridos músculos. Con pereza se bajó de la cama y fue hacia la jofaina, se lavó como buenamente pudo, tomando nota mentalmente para hacer algo al respecto, se negaba a seguir viviendo ahí bajo esas condiciones tan prehistóricas, necesitaba su ducha diaria para quitarse en como era debido los restos de las pasiones nocturnas y no tener que estar esperando a que subieran el gran tonel que hacía las veces de bañera y calentaran toda esa cantidad de agua para llenarla. Definitivamente tenía que hacer algo al respecto.
Abrió el baúl y se quedó mirando su contenido, Aldair había mandado que la hicieran unos pocos vestidos que a decir verdad le quedaban perfectos, pero no tenían nada que ver con sus adorados y cómodos vaqueros. Echó mano de estos y los dejó encima de la cama, como todas las mañanas se disponía a dar su paseo a caballo -suspiró encantada al recordar la magnífica yegua que Aldair le había regalado unos días antes- y nada mejor que ir con unos buenos pantalones ajustados en vez de con esas incomodas faldas que se enredaban en sus piernas. Se vistió rápidamente y salió para ver como estaba Baldulf.
Llamó a la puerta y esperó a que le abrieran, no quería importunarle si estaba ocupado con el orinal, ya que conocía los efectos de la olorosa hierba, al poco esta se abrió y una criada le dejó pasar, no sin antes ponerse los dedos en los labios para que no hablase en voz alta. Se acercó hasta el lecho y le vio dormir placidamente, su respiración parecía ser la de una persona sana y su vientre apenas hacía forma bajo las mantas.

—Parece que se encuentra mejor –susurró sin dejar de mirarle.
—Así es señora.
—¿Qué tal durmió? ¿Tosió mucho?
—Durmió poco debido a su incesante ganas de orinar y apenas tosió, si lo comparamos con estos días atrás.
—Eso es una buena noticia –se volvió hacia ella preocupada—. ¿Y qué me dices de ti, Kirsty? Debes estar agotada.
—No os preocupéis por mi, señora, soy fuerte, no tenéis más que verme –se golpeó en el muslo para confirmar sus palabras—, y mi madre vendrá enseguida a reemplazarme.
—Yo vendré más tarde para quedarme con él –se agachó, rozando apenas su frente con los labios temiendo despertarle. Fue hacia la puerta y antes de irse le dirigió una última mirada a su querido Baldi.

Bajó las escaleras al trote, feliz porque parecía que por fin todo se estaba solucionando. Entró al salón para dirigirse hacia las cocinas,
<<todo sería perfecto si tan solo tuviesen un poco de café>> suspiró apesadumbrada por lo mucho que echaba de menos ese brebaje.

—¿Pensando en lo que dejasteis atrás, Liana de Edimburgo?

Torció la cabeza para ver como Cromwell se levantaba de su asiento junto a la gran chimenea y se acercaba a ella, sin dejar de observarla con sus ancianos e inicuos ojos azules.

—No es de tu incumbencia saber en lo que estoy pensando –le respondió con un tono seco.
—Vuestras reflexiones no me interesan, al fin y al cabo sólo sois una hembra –espetó gesticulando con la mano—, y es bien sabido que vuestras mentes carecen de contenido.
—Si eso fuera cierto, apostaría a que tú estás disfrazado de hombre.
—¿Veis lo que os digo? No decís más que absurdeces –indicó fulminándola con la mirada.
—¿Por qué me odias tanto? Y no me digas que sólo porque soy mujer, porque no me lo trago.
—No sois adecuada ni para mi Laird ni para el clan. A mí no me habéis engañado ni conseguiréis hacerlo nunca. Sé como sois –escupió mirándola de arriba abajo—, lleváis la desgracia y el mal escrito en vuestro rostro. Jamás debisteis haber venido, no pertenecéis a este lugar. Por vuestro bien—, amenazó en voz baja—, deberías regresar.
—¿Regresar? –preguntó con el ceño y la frente fruncidos.
—Veo que mi señor, con quien alegremente retozáis como una vulgar mujerzuela, no confía plenamente en vos –aseveró con los ojos rebosantes de maldad—. Quizá no es tanto el amor que dice teneros.
—¿Y qué sabrás tú del amor? No eres más que un ser añejo y carente de sentimientos, que seguramente no recibió ni el cariño de su madre.
—¡Cómo os atrevéis! –gritó enfurecido alzando la mano.
—¡Deteneos!

La temblorosa mano del druida quedó suspendida a escasos centímetros de la mejilla de Liana, la dejó ahí durante unos instantes para luego bajarla y darse la vuelta despacio hacia la voz que le había interrumpido.
  
Continuará...






15 comentarios:

Ade dijo...

Perdonad el retraso, pero entre el trabajo y el sueño, imposible subirlo antes.

Espero que os guste el detalle que tuvimos con vosotras al nombraros en el capi. Ya nos contaréis.

Besos.

AKASHA BOWMAN. dijo...

Tranquilas chicas, mejor que nunca os entiendo, y he aquí mi lealtad que aún muerta de sueño he esperado para leerlo el mismo día de la publicación jejejjejeje

Debo decir que no contaba con Kai, aunque me alegra que hubiera sido él que que surgiera de entre las sombras. Por primera vez lo he visto desde otra perspectiva (sería la descripción de esos hombros, esos brazos fuertes y el torso amplio...)puesto que hasta ahora para mí era un simple muchachito imberbe. Me alegra haberme equivocado, cuantos más galanes apuestos mejor que mejor...

Me gustó que Liana abriera su corazoncito ante él, pues me cae muy bien, pero temo que tanta fascinación acarree consecuencias funestas. No me gustaría que el joven acabara enamorado de Liana, con lo que ello supondría para todos.

Por supuesto el momento reconciliación ha sido fascinante. Soy una dama a la que el decoro la obliga al recato, pero me encantan estos ex abruptos en los que el caballero muestra cierto salvajismo de antiguo homo erectus para mostrarse posesivo con su mujer. Aaaay, no me importaría quedarme con las enaguas al aire si un hombre como Aldair me echara al hombro con la feliz promesa de lo que me ofrecerá en el dormitorio jejejejjejeje.

Crowmwell, por otro lado, es odioso. Me pregunto de quién será la voz regia que lo obliga a detener su mano en el aire, puesto que la primera impresión es que sea Aldair o incluso Niall.

PD. Una curiosidad, si no es descortesía preguntar : ¿la novela la tenéis ya escrita y trazada o váis improvisando semana a semana? Igual lo habéis dicho ya en alguna ocasión, pero perdonad mi despiste.

MUCHOS BEEEEEESOS

INFECTADA X dijo...

Braviiiiiiisimo. Kai cada vez me cae mejor. La escena de Aldayr de cogerla y llevarla a cuestas eso fue realmente buff. Que tiorro el Aldair, culaquiera se resiste. Que le vendrá a contar ahora el druida cojonero? Ay esta historia me tiene enganchada. Y otra cosa, me he fijado en la cantidad de vocablo que utilizáis. Es genial. Besos mis almejas. De la chirli jajjaja que bueno

pepis dijo...

hello mis ninas bonitas .tremendo cap. es que segun lo escriben yo lo voy leyendo siento que lo estoy viendo como si yo estuviese pegadita a ellos.
tengo q decir q Kai me cae rebien y sus comentarios me hacen reir PLEASE consiganle una novia , no se ...una prima de Lianita o una hermana del LObito hermoso de Niall .
waaaaaaaaaaaaaaaaaooooooooooooo q reconciliacion tan linda ... hermosa.
yOMG !!!! ese vejestorio de la prehistoria Cromwell de verdad que me cae como una patada en el trasero , es un odioso , creo que es mas AMARGADO QUE UN LIMON.
y ahhhhhhhhh se me olvidaba gracias por mencionarnos y elogiarnos en el cap. jiji se me cuidan Diosas de la lectura besossssssssssss. :) .

KaRoL ScAnDiu dijo...

¿Por donde empezar? A, si... QUE EL CAPI HA ESTADO INCREÏBLEEE;D

Lo adoré. Kai cada vez me gusta mas. Es tan tierno como no puede ver llorar a una mujer. Y como la hace reir... es moniiiisimo;D

Luego que subidón con las disculpas de MI Aldair, y como se la lleva a cuestas, jajaja:;D

Ese Cromwell es un verdadero... ¿como decirlo de manera suave? ¿Cabrón? No, me quedaria corta, pero mejor me lo trago, jajaja;D

Ahora a saber quien le impidió el abofetear a Liana... una vez mas, sois maaaalaas, y me dejáis "muerta" hasta el siguiente capi...

y, el nombramiento estuvo muuuuy bien, pero que sepáis, que no soi una "golfa mas", soy la "golfa por excelencia", y Aldair es mio, solo miiiio;D kakakak

"cosa que no me extraña, vamos, que si esto fuese una historia todas las golfas que la leyesen se morirían por él"... que graciosillas que sois;D

Os kiero mis queridas;D kisses...

Citu dijo...

Kai es un sueño todas lo quieren el capitulo como siempre hermoso chicas. Cada vez esta mas interesante su historia. les mando un beso

veronik dijo...

Hola nenas...se les pasa el retraso porq aveces tambien nos retrasamos nosotras en escribir jejeje y porq la calidad de las historias es como para darse el lujo de hacer lo q ustedes mis niñas quieran (siempre y cuando no nos dejen esperando mucho ¬¬ )hooo q bonito capitulo porq los hombres no reaccionan asi siempre como Aldair¡¡¡ esas disculpas pasaran solo a la historia jejeje en fin...por cierto siiii nos mencionaron en el capitulo yeiii mil gracias por eso... nunca me habian dicho golfa ¬¬ pero solo porq son ustedes y porq es cierto nos morimos por el¡¡¡¡ jajajaja un besaso nenas

PD. pasando lista¡¡¡¡¡¡ que tengan un excelente fin de semana y con muchas ideas para esta historia

krlitalabeba dijo...

Holaaa chicasssss dios yo quiero un amigo como Kai cada vez que sale me rio de sus palabras ajajjaja y el sigue con q ojala liana tenga una hermana xD mas lindooo como es con liana aunq la desea jejejeje... Diossss tan belloo es Aldair apesar d elos celos y lo burro q essss pero todo eso junto lo hace casi perfecto y dios ese viejooo Cromwell dios me saca de las casillas kien legara a intervenirrr sera kai aldair OMG esta excelente el cpaitulo hasta el martes ahhh y esa palabra que mencionaron

"cosa que no me extraña, vamos, que si esto fuese una historia todas las golfas que la leyesen se morirían por él"..... me hizo graciaaa aunq yo igual q todas no me considero golfa ¬¬ pero q mas igual me rei y cuidanseee chicasss

Ade dijo...

Veo que os gustó la mención que hacemos de nuestras lectoras en el capítulo, jajaja, pero tened siempre en cuenta que es en plan de cachondeo, jamás como insulto.

Os habéis quitado la duda de quien salió de la oscuridad y veo que a muchas os sorprendió y eso que la palabra sorpresa es signo característico nuestro ¿eh?, ahora os queda resolver quien impide el golpe de Cromwell. Se admiten apuestas.

Besos a todas y feliz fin de semana.

Iris dijo...

Yo pensé que la persona que saldría de las sombras sería Brianna, no se, creo que estás dos juntas harían un buen equipo. Kai me encanta, cada vez se está haciendo un hueco más grande en nuestros corazones. Y mi apuesta para quien impide que Cromwel, arrrrrrr, que hombre dios, creo que nuevamente será Kai, aunque no se si el chico tenga autoridad como para detener al druida, así que apuesto por Niall, quizá quiera hacer algo por ella después del lío que le montó con el beso.

Besos y feliz domingo

Anónimo dijo...

Me alegré que fuera Kai, ese chico me gusta mucho, es divertido, sincero y ahora ademas buen amigo.
No soy buena con las apuestas aun asi me voy a arriesgar y diré que quien para al druida es Nial.
Cada vez lo haceis mejor.
Gracias por este nuevo capitulo.

Silvia dijo...

La anonima soy yo, Silvia.

LuZ dijo...

Hola!
Pues yo me voy a tirar pa'l monte, quien le pide al viejo chocho ese que se detenga es el propio Baldulf, ala!! llegados a este punto creo que sería el único capaz de pararle esa acción con tan solo una orden.
Bueno, el capi como siempre, genial! con esa reconciliación y sus consecuencias.
Por cierto, creo que son más golfas el par de dos que escriben la historia, que las pobres inocentes que las leemos. Nosotras solo entramos aquí a alimentar nuestra vena literaria, ¿y qué culpa tenemos al llegar aquí y encontrarnos con todo este mundo y sus habitantes que nos engatusan?

Besos!!

Mariola dijo...

Hola chicas, no saben como me alegra que les haya gustado el capítulo.

La verdad que Kai es un cielo de hombre ¿a qué si?, tendremos que hacer algo con él ya veremos. Y estamos con vosotras que el druida es pelin hijo de su madre, que le vamos a hacer.

Como ya dijo Ade la mención que les hicimos fue desde el cariño y por supuesto sin plan de molestarlas, pero nos pareció divertido y por otra parte que se merecían ese pequeño homenaje por estar siempre ahí apoyándonos y animándonos día a día.

Por cierto Akasha no vamos improvisando y escribiendo día a día, la historia está casi lista en nuestros pcs.

Ahhhh, y yo sé quien detiene al druida jejeje es..., bueno mejor me callo y se enteran el martes.

Muchas gracias a todas por vuestros comentarios.

Un besazo enorme.

Lady Sandal / Kar dijo...

"... vamos, que si esto fuese una historia todas las golfas que la leyesen se morirían por él"

Golfa argentina, presente, uhuu!!!

Eso me ha hecho reír mucho, luego me emocionó la reconciliación y luego me enojé mucho con ese horroroso druida... que es el gemelo de Moira... entendí bien??

Me voy a leer el próximo capi, yyyuuumm!!

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