martes, 12 de octubre de 2010

CONQUISTADO POR UN SUEÑO CAPÍTULO 28



Entró en el castillo como un vendaval y subió los escalones de dos en dos, con la vista borrosa por las lágrimas que afloraban sin cesar y el corazón sangrando por las palabras de Aldair.

Fueron muchos los que abandonaron sus quehaceres al verla pasar y la miraron con extrañeza al ver su rostro surcado por el llanto, si algo caracterizaba a su señora era la alegría que la envolvía constantemente. Los murmullos dieron paso a un espeso silencio cuando como un animal salvaje vieron aparecer a su Laird, estos se intensificaron tan pronto desapareció en pos de la mujer.

Dispuesto a dar su paseo diario, Baldulf abandonó su estancia y se encaminó por el pasillo, no era que le apeteciera mucho arrastrar sus cansados huesos de un lado a otro, pero tenía que reconocer que seguir los consejos que Brianna le había dado antes de su partida lo estaba fortaleciendo y poco a poco iba recobrando la plenitud de sus facultades, bueno al menos las que se esperaban de un hombre de su edad. Distraído en sus propios pensamientos no se percató de la joven que se dirigía hacia él hasta que ambos chocaron. Baldulf apenas tuvo tiempo de observarla unos segundos antes de que ella con una breve disculpa continuara su camino y se encerrará en su cuarto, mas ese breve instante fue suficiente para percatarse de la tristeza que bañaba el bonito rostro de su nuera y de sus oscuros ojos.
Preocupado por Liana se olvidó de su hora de aire fresco y cálidos rayos de sol que tanto bien hacían a su cuerpo y a su alma y se giró para aliviarla de sus pesares. Era muy probable que quisiera estar sola, pero quizá también necesitara un hombro sobre el que llorar. Apenas se había movido cuando unos enérgicos pasos a su espalda lo detuvieron, se volteó para encontrarse con un alterado Aldair que con el rostro desencajado y la respiración acelerada avanzaba con la vista al frente y sin el más leve parpadeo, podía apostar su vida que la falta de aliento no se debía al ejercicio.

—Aldair.
—Ahora no, padre –espetó con la mano en el postigo.
—Ahora sí, hijo –recalcó acercándose a él—, sobre todo si la tristeza de Liana se debe a vuestra culpa.

Aldair apretó fuertemente los párpados y la palma que apoyaba en la madera se cerró en un apretado puño.

—La hice daño y debo arreglarlo.
—Por todos los dioses exclamó empalideciendo al ver los despellejados nudillos, ¿acaso habéis osado golpearla?
—¿Y vos decís conocerme? Sabed que cortaría mi brazo antes que golpear a mi mujer —bufó iracundo flexionando los magullados dedos bajó la voz—, aunque las moraduras en su rostro no hubiesen sido tan dolorosas como la contusión que dejé en su interior con mis viles palabras.
—Perdonadme hijo por haber dudado de vuestra integridad le dio un leve apretón, mas debéis solucionar las desavenencias. Liana es una dama especial que ha demostrado el amor que siente por vos abandonando todo lo que hasta ahora conocía por seguiros, eso la hace única y digna de todo mi respeto y de la confianza de nuestra gente que ha ido ganando día a día con su gentileza y su alegría, de repente alzó la palma que había dejado reposada en él y la descargó sobre su antebrazo, además, si llego a perder la nuera que me tocó en gracia no me haré responsable de mis actos contra vuestra persona.
—No la perderemos –afirmó mientras un escalofrío recorría su columna al recordar la última sentencia de ella antes de escapar de su lado—, si eso ocurriera yo...
—Dejad de divagar y entreteneos con un viejo e id a contentar a vuestra dueña instó Baldulf al percatarse del intenso pesar que cubría el semblante de su hijo, y procurad que no vuelva a verla llorar a menos que sea de felicidad.

Aldair asintió y exhalando ruidosamente para infundirse valor, abrió la puerta. El panorama que encontró le desoló el alma haciéndolo sentir el peor de los miserables. Cerró con suavidad tras él no sin antes recibir una reprobadora mirada de su progenitor en cuyos añiles iris bailaba una velada amenaza, parpadeó y se concentró en Liana, esta yacía boca abajo en el lecho, con el rostro enterrado en la almohada y su hermoso cuerpo agitándose por los quejumbrosos sollozos. Dubitativo acortó los pasos que lo separaban de tálamo y se sentó en el borde, aun temiendo su rechazo estiró la mano y con lentitud le acarició la espalda. Ella se sacudió el gesto como si su contacto la hubiese quemado, sorbió por la nariz en un vano esfuerzo por disimular su llanto.

—Liana...
—Déjame en paz –murmuró con la voz ronca—, ya hablaste demasiado antes.
—Perdonadme, era mi orgullo y el dolor por vuestro rechazo lo que afloró a través de mis labios.
—¿Rechazo? ¿De qué me estás hablando?
—Repudiasteis ser la madre de mis hijos.
—¿Tu eres sordo además de idiota? –volteó la cabeza para mirarle—. ¿Es que no me prestas atención cuando te hablo?
—Siempre os la presto. Veo como os esmeráis en intentar hacer cosas que antes para vos sería inconcebible, como os habéis ganado a la gente de este clan y como ya formáis parte de esta gran familia.
—No fue eso lo que me diste a entender antes.
—Antes sólo dije insensateces –afirmó elevando el tono.
—Estupideces que me hicieron daño.

Aldair posó los dedos sobre la sonrosada mejilla intentando secar las saladas gotas que la cubría.

—¿Y pensáis que con vuestra actitud no me lastimáis? –le retiró un mechón que le cayó en ese momento sobre el rostro, colocándoselo tras la oreja—. Por un instante deberíais poneros en mi lugar y sabríais como me siento.
—No creo que te sientas peor que yo –se incorporó sentándose al otro lado de la cama dándole la espalda—. No has hecho nada para comprenderme.
—Me es muy difícil hacerlo cuando en lo único que puedo pensar es en que preferís envenenaros a darme un heredero.

Liana suspiró antes de girarse y mirarlo fijamente.

—Yo sería la mujer más feliz sobre la faz de la tierra si pudiese darte un hijo –levantó el índice para evitar que le interrumpiese—, pero no quiero tener ese bebé ahora, no cuando todavía no estamos casados, ni cuando apenas hemos disfrutado de nuestra relación.
—Aunque con esfuerzo, comprendí muchas cosas de vuestra época, con el mismo ahínco os permito que os pongáis esos pantalones a pesar de que así tentáis a mis hombres y me volvéis con ello loco de celos y de pasión, hice y hago muchas concesiones, pero no concibo que una mujer no anhele tener hijos en cuanto encuentra el amor, como es vuestro caso, por la nimiedad de no estar desposados fijó la vista en ella y sentenció, aunque creo que tampoco querriais tenerlos aunque nuestro matrimonio se hubiera llevado a cabo.

—¿Estás acusándome de utilizar un embarazo para que te cases conmigo?
—No confundáis mis palabras, Liana.
—Quien anda apabullado eres tú –se levantó para mirarle desde arriba—. Las mujeres somos personas con raciocinio y no tenemos por qué estar bajo el yugo del género masculino. Tenemos voz y voto. No necesito que ningún machito me de autorización para vestir como a mí me de la gana, ni tengo porque quedarme preñada sólo porque tú lo desees—, le señaló con el dedo—. Ser padres es cosa de dos no de uno y si yo ahora digo que no quiero ser madre, no lo seré—, enfatizó lo última frase dando un golpe con el pie en el suelo—. Ningún hombre manda sobre mí, ninguno.

Aldair se incorporó furibundo y con ganas de cometer una locura, para evitar caer en la tentación se dirigió hacia la puerta con grandes zancadas, pero antes de abrirla se paró.

—Deberíais estar agradecida de haber encontrado un escocés como yo, ningún otro os concedería tantas libertades—, volteó la cabeza para mirarla—. Perded cuidado en quedaros grávida—, la miró asqueado de arriba abajo—. En estos momentos el sólo hecho de pensar en tocaros me enferma.
—Tu indisposición tiene fácil solución, llévame a mi época.
—Olvidaos —exclamó entre dientes cerrando tras de si con un portazo.

Se marchó dejando a Liana con la boca abierta y la respiración atascada en la garganta. <<¿Se pone malo con sólo imaginarse tocándome? ¿Qué me da muchas libertades?>>

—¿Quieres enfermar de verdad, cariñín? –preguntó por lo bajo a la gruesa madera recién cerrada—, pues no te preocupes que lo harás, vamos a ver que tal te sienta cuando veas a otros babeando por mí y cuando más mujeres exijan tener las mismas condiciones que vosotros.


El gran salón se encontraba atestado. Las criadas iban y venían cargadas con grandes bandejas a rebosar de apetitosos y jugosos manjares disponiéndolas en las numerosas mesas para el deleite de los comensales. A pesar de que el delicioso olor de los asados llenaba la estancia, lo único que podía hacer Aldair era beber un trago tras otro de cerveza, pues su estómago se negaba a admitir nada sólido.
La pelea con su dama le había enfurecido y le dejó más confundido de lo que ya estaba. La última petición antes de salir del dormitorio acrecentaron las dudas que estaban cuajando en su interior agarrándose firmemente a las entrañas sobre si sus sentimientos eran compartidos.

Miró hacia Liana, pero verla reír y bromear con sus hombres lo encolerizó todavía más.

Había pensado castigarla y hacerle ver que aunque ella seguía siendo una señora, por el momento y hasta que no recapacitase, no tendría los privilegios de la dueña del castillo. Por ese motivo en el asiento que ella ocupada en cada comida a su derecha obligó a que se sentara su lugarteniente Keith, ya que su padre se negó a hacerlo fulminándole no sólo con la mirada sino también con las palabras y se quedó a su izquierda, como siempre. Lo que jamás se le pasó por la cabeza es que cuando ella entró al salón y vio lo que había hecho, en vez de sentarse con ellos en la mesa principal prefirió hacerlo en otra cercana junto a los elocuentes primos y sus amigos, todos iguales y cuyo único pensamiento eran mujeres, mujeres y por supuesto, mujeres. Y ahí estaba ella, encantada al verlos deshacerse en elogios y atenciones hacia su persona. Justo en ese momento Roy, el peor de ellos porque no había una moza en el pueblo que no cayese rendida a sus pies con que sólo les guiñase un ojo, disponía en su plato una gran tajada de carne y procedía a cortársela, para su asombro pinchó uno de esos trozos y se lo acercó hasta su boca, ella sonrió y la aceptó de buen agrado, echándose a reír tras tragarlo poniéndole una mano en el hombro. Las tripas se le retorcieron. ¿Cómo osaba tener semejante intimidad con su esposa?

Se había jurado mantenerse al margen, ignorarla el mayor tiempo posible, hacerle notar su desprecio logrando así que cambiase de opinión, pero su orgullo y los malditos celos le impedían quedarse quieto y no agarrar por el cuello a Roy y a cualquiera que se acercase a su Liana.

Apoyó las manos en la mesa y retiró la silla hacia atrás, mas unos débiles dedos alrededor de su muñeca le impidieron levantarse.

—Si hubieseis seguido mi consejo –masculló Baldulf—, ahora seriáis vos quien estuviese alimentándola.
—¿Y he de consentir que otro lo haga en mí lugar? –preguntó sin perder detalle de la escena que se representaba ante él.
—Me temo que sí, os merecéis el castigo por no haber sabido tratarla como se merece.
—Habláis como si no supierais nada.
—La edad y el haber estado al borde de la muerte me hacen ver las cosas de manera distinta.
—Ya que aún tengo un largo camino hasta llegar a vuestros años, quizá tenga que salir a buscar a Morrigan para que me ilumine –espetó acercando el asiento a su lugar.
—No tentéis a los dioses masculló Baldulf molesto, podrían revolverse contra vos, además Morrigan es una mujer y sin duda se pondría del lado de la bella Liana.

Soltando un bufido Aldair cogió la jarra con fuerza volcando parte de su contenido y se la acercó a los labios.

—Hijo mío –musitó siguiendo su ejemplo, aunque sin verter ni una gota del dorado líquido—, hubiese jurado que erais un muchacho inteligente, siento mucho haberme equivocado.


Cada vez que hablaba con Roy o con cualquiera que estuviese a su derecha, aprovechaba para lanzar disimuladas miradas hacia Aldair. Ver las distintas emociones que pasaban por su rostro le estaba alegrando la noche y bien sabía hasta el mismo diablo que lo necesitaba. Ese tontaino era un cabeza hueca que sólo escuchaba lo que le interesaba escuchar y con esa actitud le estaba amargando la existencia.

Examinó a sus compañeros de mesa. Todos eran simpáticos y no estaban nada mal, ni uno solo de ellos tenía un gramo de grasa debido a los continuos ejercicios que realizaban todas las mañanas y los músculos que la escasez de tela dejaban ver, hacía volar su imaginación. Lástima no ser una casquivana para ir de flor en flor. Echó un vistazo al impresionante pelirrojo que se encontraba a su lado y que tanto le estaba ayudando en sus perversos planes. Era un hombre sin pelos en la lengua y lo primero que le preguntó después de saludarla era si había problemas en el paraíso. Le pareció absurdo negarlo cuando las pruebas eran tan evidentes. Acto seguido le dijo, con una ladina sonrisa reflejada en ese rostro de portada, que si necesitaba su ayuda para conseguir conquistarle de nuevo estaba a su entera disposición y a partir de ahí empezó la representación. A pesar de eso, cuando le vio trocear la carne y ofrecerle un bocado estuvo a punto de rechazarlo, pero las llameantes pupilas de Aldair casi lograron que se le escapara una carcajada así que un instante después, ya había atrapado el suculento manjar entre los dientes.

Como que se llamaba Liana que conseguiría, de una manera o de otra que ese asno del que se había enamorado entrase en razón y si no... Bajó la mirada hacia su regazo para que nadie se percatara de la humedad que se había adueñado de sus ojos. Si no lograba que cambiase no merecía la pena seguir por más tiempo allí.


Hacia mucho tiempo que no era tan feliz. Le había costado un esfuerzo sobrehumano no reír a pleno pulmón llenando la gran sala con ese sonido que apenas podía recordar como era, así que para evitarlo se había pasado toda la cena clavándose constantemente las uñas en sus delgados muslos. Esa pequeña tortura fue bien recibida por el regocijo que le produjo ver a aquella mujerzuela relegada a un lado.
No había sido el único que disfrutó de aquella circunstancia, durante unos instantes, antes de elevarlos al cielo y rogar para que se produjera el milagro de que el amor se marchitase entre ellos y ella desapareciese para no volver jamás, sus ojos se clavaron en los de Moira que tampoco podía disimular su satisfacción.
Bien sabían los dioses que si la simple mención de su nombre lo exacerbaba, su presencia le generaba un cúmulo de odio sin igual, mas prefería que se fuera por las buenas, lo cierto era que aunque no le importaba en absoluto la vida de aquella ramera detestaba manchar sus manos de sangre.

Un repeluzno le dominó al sobrevenirle la imagen del extraño del bosque, la buena estampa que ostentaba luciendo los colores del clan cuando no le correspondía llevarlos, no hacía más que agrandar las sospechas del buen hacer con el que se había presentado.
Se revolvió en el asiento intentando desentumecer las horas pasadas en él, con un lánguido suspiro se incorporó dejando atrás el solitario salón. Ya era medianoche y seguro que le estaría esperando. No pudo evitar que un escalofrío atravesase sus viejos huesos al recordar su cerúlea mirada. Quizá debería dar media vuelta, subir los escalones que le separaban del hogar y deslizarse en el lecho para dejar reposar su cansado cuerpo, a la espera de que esa zorra entrometida desapareciese de sus vidas.
Obligó a sus pies a ponerse en marcha para encontrarse con el único ser que podría ayudarle a conseguir que su sueño se hiciese efectivo.

Continuará....



12 comentarios:

INFECTADA X dijo...

Almejas, me he quedado con la boca abierta. Primero que nada con las palabras de Adair: "Sólo la idea de tocaros me enferma". Este Aldair necesita un buen escarmiento. No sabe la pedazo mujer que tiene a su lado. Es increíble lo que llegan a distanciar a veces las diferentes costumbres de dos personas. El hace lo que puede, pero ella va a revolucionar esa época con sus ideas y me parece justo.
He sufrido con la escena en la mesa. Dios, que ganas de que el reaccionara. Y la Moira y el otro capuyo disfrutando de lo lindo.
Esto está cada día mejor. A ver que se le ocurre a la mosca cojonera que va tras el misterioso y calenturiento caballero que salvó a Liana.
Besos, mis almejas ingeniosas. Vuestra chirli forever.

Zeta dijo...

Aldair no hace mas que empeorar la situacion con esa bocaza de hombre de antigua civilización!
Debería comerse un poco de todo ese orgullo que tiene y darse cuenta de que no a elegido a alguien "normal" para compartir su vida. Y que por mucho que se quieran sus mundos son muuy diferentes y tendran que hacer un pequeño-gran esfuerzo MUTUO para que desaparezca.
Espero que todo se arregle pronto y que Aldair no vuelva a soltar un comentario de esos, o muy a mi pesar le pateare ese grandioso culo que tiene!
Besoss ^^

irene dijo...

Hay madre como echaba de menos vuestras letritas, esta historia me quita el sueño la verdad, y es que verlos discutir me enferma, que no quiero que esten asi ya, hombre, pero si es verdad que esa mente obtusa y machista que tiene necesita un escarmiento, aunque me da un poco de miedo de que se le pase por la cabeza que la tipa pelleja y puta esa se quiera meter ente sus piernas ahora que ha discutido con su mujer, mmmm, espero que no se le pase por la cabeza, bueno a ver como pasan esta noche que seguro sera muy intensa, unbeso y por Dios no me hagais de esperar mucho para mi proxima dosis, que os digo lo mismo que la Karol, que me muerooooooooooo de puro mono joder

besos mis chicas que os adoro, (aaaaaiiissss, que si no lo digo rebiento coño)jajajajajaj

Irene

Citu dijo...

Ay chicas , primero Aldair ya esta de zopenco y Liana tb. Los dos necesitan oirse ambos parecen nulos a escuchar y solo miran su punto de vista.
Y para colmos Aldair es tan baboso que la reta.

Sigan escribiendo y les mando un gran beso mis nenas cuidensen

KaRoL ScAnDiu dijo...

AHHHHHHHHHHHH... empiezo a tener ganas de hacerle a Aldair que se como el Kilt...

Sois las mejores, nadie lo escribe y describe como vosotras;D

Me encanta esta historia, y Balduf es un todo un cielo, que suegro mas bueno la ha tocado, jaja;DD

Espero que los planes y el encuentro con el "malo malísimo" del druída salga mal, sino, me espero lo peor...

Os quiero mis chicas;D

Kisses

Iris dijo...

Si ya es difícil convivir con un hombre de tú tiempo, con uno de la prehistoria ya debe ser... Y claro con el carácter que se gastan los dos.


Que tal estáis? Ade, que tal tú madre? Hasta diciembre ingresada? Madre mía.

Muchas gracias por vuestras palabras, por el apoyo de estos días. Espero poco a poco ir recuperando el ritmo. Haber si consigo juntar dos lineas y puedo publicar pronto.

Besos

AKASHA BOWMAN. dijo...

Mil disculpas por la tardanza en mi lectura habitual, y es que la existencia de un día de fiesta entre semana me ha descentrado y por un instante me olvidé de que ayer fue martes, día de publicación. Hoy estuve todo el día convencida de que era Lunes...

Este Bandulf sin duda es un pozo de sabiduría, quizás si Aldair se rigiera más por sus consejos otro gallo le cantaría, pues con su carácter impulsivo y enérgico a menudo empeora las cosas más de lo que están. No puedo culparlo enteramente a él, sin embargo, pues Liana es terca como una mula y no acepta que alguien le esté pidiendo perdón (a su modo, claro). ¡Es un hombre de otra época, debería tratar de entender su postura machista y arrogante!

Y este Aldair, que ante las disputas conyugales solo se sacia con beber y beber y beber... menos mal que es de fuerte constitución, sino estaría todo el día besando el suelo jeje

La coquetería de Liana me gustó y no, al mismo tiempo, auqnue supongo que los celos sean una opción válida.
¡qué osados los hombres del clan, que se atreven a coquetear con la mujer del laird ante sus propios ojos! Eso es tener poco apego a la vida...

Y ¿qué decir de Moira y Cronweell? Pues que ojalá y se mordieran la lengua, pues seguro morían envenenados.

Besos mil y disculpas de nuevo

Silvia dijo...

Y siguen sin poder hablar son como 2 niños y el unico que es inteligente es Baldulf.
Me gusto el arranque de celos que tuvo y como su padre le frenó.
Gracias por el capitulo y denada por haber comentado donde el concurso, os lo mereceis.

Patricia O. (Patokata) dijo...

Tengo mucho para leer aquí!!
Gracias por visitarme y por dejarme sus palabras. Obvio que yo también me llevo el enlace de éste rincón tan apasionado!!

Hasta prontito!!

Adela/Mariola (SokAly) dijo...

-PATRICIA O., un placer tenerte entre nosotras, no dudes que esta es tu casa.

-SILVIA, nuestra vergonzosa particular, ojalá muchas tomaran ejemplo de ti y dejarán atrás su timidez y pereza.
Yo adoro a Aldi, pero Baldulf con su frescura y su buen hacer ocupa un lugar bien grande en mi corazón.

-AKASHA, te comprendo perfectamente, los festivos que me toca trabajarlos o los domingos me acaban descolocando y no sé al final en que día vivo.
¡y por Dios! No tenemos nada que perdonarte, si eres una seguidora acérrima y que nunca nos fallas.
Porque Baldulf ya es muy mayor el pobre, que sino le escribíamos una historia, es un hombre perfecto ¿verdad?
Tanto Liana como Aldair son muy cabezotas y lo mismo eso les lleva por mal camino.

-IRIS, bienvenida y gracias por pasarte por aquí.
Espero que ya estés un poco mejor y algo más animada.

-KAROL, tu quieres que Aldair se coma el kilt para verle desnudo ¿verdad? Anda que no sabes ná.

-CITU, tienes razón, tanto Liana como Aldair necesitan sentarse y hablar, pero tienen demasiada tozudez encima.

-IRENE, no me digas que nuestra historia está contribuyendo a que tengas más insomnio todavía, que cargo de conciencia más malo me vas a generar.
Veo que Fiona te cayó muy bien jajaja.
Yo también te adoro, guapa.

-ZETA, ¿bocazas mi Aldi? Si tiene una boquita de pitiminí, ayysssss.
El orgullo me temo que es po ambas partes, menudos dos se juntaron.

-INFECTADA, si llegas a estar tú en la cena la que hubieses liado, ya te veía en plan "aquí se acata lo que yo digo" y les hacías arrejuntarse a la orden ya.
Tú siempre serás nuestra chirli forever.

Ayyysss si no llega a ser por vosotras que poquísimo aguantaríamos Mariola y yo con el blog abierto.

BESOS ENORMES.

krlitalabeba dijo...

Dios que terqueda la de Aldair aunque liana tambien ambos tiene que entender que son de epos distintas y la verdad que esa epoca descriminaban mucho a las mujeres gracias a dios naci en esta donde tenemos voz y voto :) me encanta el plan de liana espero que siente cabeza aldair no quiero que se valla y diosss ese viejo que va hacer ahora que plan trmara :S

manzanitha Parthenopeaus dijo...

ay! por Dios! menudo blog el que tienen aqui chicas! me he quedado :D- babeando con tantos tíos buenos *_* me encantaria leer algo de ustedes!! de verdad!! No tendran por casualidad una historia mas reciente, una que no este tan avanzada... porq de seguro y conociendome como me conosco, empezare a leer del capitulo 29 hasta el 1 U_U Bueno, espero que estes bn :) Las sigo ahora mismo y añado el blog a mi lista para no perderme una actu. Ojala puedan seguirme tambien :) Que estes bn.

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