miércoles, 14 de septiembre de 2011

EL PRECIO DEL AMOR. Capítulo 26


Perpleja ante la maniobra de Charlie volvió la vista atrás para ver por la luna de cristal alejarse la calle a toda velocidad. Maldiciendo se aferró a los asientos delanteros para acercarse más al conductor.

—¡Para! —gritó junto a su oreja pero él parecía haberse vuelto sordo— he dicho que pares maldita sea.
—Deja de chillar como una loca, acomódate y disfruta del viaje —indicó haciendo caso omiso a sus demandas—, no todos los días dispones de chofer particular.
—No tiene gracia —respondió clavando las uñas en el cuero—, ¿Qué te crees que estás haciendo?
—Conducir.
—Estoy hablando en serio Charlie, si es una broma ya está bien, da la vuelta tengo que coger un tren en una hora —dijo adoptando un tono más conciliador.
—No creo.
—Y además Amy tiene que estar preocupada al ver que desaparecimos —añadió nerviosa al ver que no le hacia caso.
—No te preocupes por ella, estará bien.

Bufando se echó hacia atrás y respiró profundamente en un vano intento por calmarse, pero le resultaba imposible. Los edificios iban pasando ante ella como manchas borrosas debido a la celeridad mientras en el espejo retrovisor podía contemplar una sonrisa burlona que la sacaba de quicio. Tomó aire y volvió a incorporarse para hacer un nuevo amago de hacerlo entrar en razón.

—Charlie estás haciendo una tontería, cuando Amanda vea que no estamos va a pensar que me has secuestrado y avisará a la policía.
—Quizá piense que hemos huido juntos —dijo buscando su mirada a través del pulido cristal.
—No me hagas reír, precisamente ella sabe que no iría contigo ni a la esquina —barruntó cada vez más enfadada al ver que se burlaba de ella.
—Mmm tal vez te sorprendería saber lo que pasa por la bella cabecita de tu amiga —dejó caer mientras ponía el intermitente al llegar a un desvío.
—No trates de confundirme ni de cambiar de tema, o paras ahora mismo o te juro que me tiro en marcha —amenazó agarrando la manilla de la puerta que para su asombro no hizo nada— mierda.
—Seguridad para niños.
—Te odio —gritó frustrada mientras las lágrimas comenzaban a rodar por sus mejillas—, te detesto con todas mis fuerzas.
—Rae
—Ojala no te hubiese conocido nunca —sollozó impotente.

Durante unos minutos el silencio se instaló entre ellos, se llevó las manos a la cara para que no la viera llorar cuando, sin dejar de conducir, la miró por encima del hombro, ya estaba bastante sofocada con la situación como para que encima él se burlara al verla con los ojos enrojecidos. Soltó un gritito cuando el frenazo la hizo inclinarse violentamente hacia delante y no fue lo suficientemente rápida en reflejos por lo que se golpeó con la parte trasera del asiento del copiloto. Iba a protestar cuando oyó como él abandonaba el auto, por la ventanilla lo vio pasear de un lado a otro y por las zancadas que daba parecía bastante cabreado, encima como si fuera culpa de ella. Apartó la vista al verlo acercarse.

Sólo quería ayudarla maldita fuera, su intención era sacarla de la ciudad durante unos días mientras sus compañeros investigaban el asunto de su agresión y de las amenazas, pretendía poner tierra entre el desalmado y ella. Mierda, quería que se sintiera segura no que pasara un calvario por estar a su lado, pensaba que gastando bromas llegarían a su destino sin apenas darse cuenta y con sus gilipolleces había conseguido hacerle sufrir. Estaba enfadado por que últimamente siempre metía la pata, pero estaba mucho más cabreado con las palabras que ella le había lanzado a la cara, lo cierto era que esos vocablos no lo habían enfurecido podría con eso, pero no con el dolor que le causó escuchar de sus labios que lo odiaba. Se mesó el cabello para tranquilizarse y tomando la manija abrió.

—Baja —ordenó contemplándola hipar repetidamente—, baja Rae.

Se apartó para dejarla salir sin dejar de observarla y se dio un puñetazo mental al verla tan triste.

—¿Por qué lloras?
—¿Tu que crees? —demandó secándose con el dorso—, me engañas, me secuestras y no solo te ríes de mi, sino que además me tratas como a una estúpida.
—No te secuestré —murmuró rozando con la yema del pulgar el húmedo pómulo.
—¿Y como llamas a meter a alguien en un coche y llevársela en contra de su voluntad?
—No te obligué a subir —terció apartando un mechón de pelo que caía sobre su frente— y en cuanto dejes de comportarte como una idiota yo dejaré de tratarte como si lo fueras.

Boqueó perpleja ante su comentario, de un manotazo se separó de él.

—¿No ves que quiero ayudarte? ¿Qué todos queremos que estés a salvo? —preguntó clavando la vista en ella—,nos preocupa que algo malo pueda llegar a ocurrirte. Fui a por ti porque Amanda me avisó que seguías recibiendo llamadas —confesó al verla parpadear repetidamente como si no entendiera nada—, me telefoneó y me contó que al poco de irme el otro día de tu casa ese individuo volvió a las andadas —tragó saliva—, y después de la agresión que sufriste a las puertas de tu negocio trazamos un plan entre los dos, ella te convencería de hacer un viaje y luego yo me encargaría de velar por tu seguridad.
—¿Por qué no me dijisteis nada?, habéis maquinado a mis espaldas, tu y la que creí mi amiga que ahora resulta que es una traidora.
—Sabes que eso no es cierto, te quiere y está muy asustada, no es justo que pienses así de ella y yo…, bueno no creímos que contártelo fuese una buena idea, como bien has dicho conmigo no irías ni a la esquina —su voz sonó un tanto estrangulada—, no te voy a imponer mi presencia si tanto de molesta Rae.
—Yo…, lo siento Charlie —miró al suelo avergonzada—, sabes que no es cierto, es solo que estaba disgustada y aún lo estoy, me siento como una niña tonta a la que hay que guiar.
—Déjame ser tu perro lazarillo, tontita.
-¿No te da miedo que pueda llegar a ahogarte con la correa por tus halagos? —preguntó intentando disimular una sonrisa.
—Solo si me soltases —dibujó la línea de la boca con el pulpejo del índice— y te diré lo que eres, una preciosa mujer que me tiene..., que está atemorizada.

Curvó la comisura al verla bajar la testa mientras un ligero rubor la cubría. Su instinto le indicó que ya casi la tenía, nada más debía presionar un poco para conseguir que ella lo acompañara hasta donde tenía previsto.

—Bien —susurró acunando su cara para que lo mirará—, ¿proseguimos viaje y dejamos a los chicos hacer su trabajo durante unas jornadas o te llevo a casa? Aunque te advierto que decidas lo que decidas voy a estar pegado a ti como una lapa.

Durante unos segundos de incertidumbre dejó vagar sus pensamientos, conociendo los sentimientos nada agradables que su amiga tenía hacia el policía debía estar muy asustada por ella para dar el paso de ponerse en contacto y acabar siendo cómplices en algo como aquello. Sintió una profunda vergüenza por haber pensado que era una traidora. En cuanto a él era cierto que se portó como un bastardo, pero también era verdad que día tras día intentó explicar el por qué de su actitud sin que se lo permitiera y a pesar de sus desplantes, de sus insultos regresaba una y otra vez a su lado y nuevamente ahí estaba dejando atrás sus cosas, su trabajo, su vida para sacarla del infierno al que un mal nacido la arrastraba sin remisión.
Apretó con fuerza los párpados como si con ello pudiera borrar la miseria que ocupaba sus días y sobre todo sus noches, faltas de sueño y descanso a causa de las pesadillas. Tenía miedo, horror de estar en casa y que sonara el teléfono, a salir a la calle y que ese monstruo volviera a atacarla, pero también sentía pánico de ir con Charlie por que a pesar de todo seguía siendo el dueño de su corazón.

—Rachelle —su nombre le llegó con dulzura, como la suave caricia que le dedicaba a sus labios con el pulgar—, confía en mi por favor, déjame protegerte.

Abrió los ojos y observó los orbes color chocolate, que a su vez la contemplaban. Una sutil tristeza brillaba en ellos pero también una gran determinación y supo que a su lado estaría segura.


—¿Dónde me llevas? —musitó mientras cierta dosis de placer iba tomando sus terminaciones nerviosas ante los tiernos toques.
—Es una sorpresa —afirmó depositando un beso sobre la frente antes de soltarla con desgana e indicarle el auto—, vamos sube.

óóóóó

Con la bolsa de viaje al hombro, donde guardaba las pocas cosas que trajo de su apartamento, salió del cuarto. Al llegar al salón se detuvo y echó una ojeada. Todo estaba en su sitio, cada detalle le otorgaba a aquel lugar ese toque hogareño que jamás desprendería su casa. Sus retinas se clavaron en una de las fotos que descansaba en la balda del mural, se acercó y la tomó. En ella un par de jóvenes sonrientes enlazaban a una chica que parecía un alma en pena entre ellos. Deslizó el dedo por el rostro de la muchacha y por un instante dudó en si había hecho lo correcto, luego se fijó en el más mayor de los chicos y se convenció que actuó bien. Detestaba a ese arrogante y no le dolían prendas en hacérselo saber y mucho más después de que se comportara como un cerdo con Rach, pero para su asombro y eso era algo que no reconocería ni bajo tortura, cierto aprecio por el fue naciendo poco a poco. No era cariño, quizá podía llamarlo afecto por que aunque no entendía como pudo hacer algo tan bajo, también se percató de su arrepentimiento y de que realmente le importaba su amiga. Quizá debían darse una nueva oportunidad.
Pero no todo fue bondad, se dijo, había una parte más oscura y egoísta en todo aquello llamado Theo. Sufría por ese hombre mientras él apenas la miraba pendiente como estaba de una mujer de la que jamás lograría más que amistad. Quizá con aquello no conseguiría tenerlo con ella, pero al menos le abriría los ojos.

El sonido del timbre la sobresaltó, tanto que estuvo a punto de dejar caer el marco al suelo. Lo colocó en su sitio y se giró apresurando el paso ante la insistencia de la visita. Casi de mal humor abrió la puerta dispuesta a soltar una charleta a quien fuera pero las palabras quedaron atascadas en su garganta al ver la imponente figura frente a ella. Como si lo hubiese invocado Theodore Lewis vestido con su uniforme, una rosa blanca en la mano y una deslumbrante sonrisa parecía sacado de una revista de modelos masculinos. Se apoyó en el marco cuando le flaquearon las rodillas, pero al segundo se recuperó al ver la desilusión dibujada en su rostro.

—Hola.

La tentativa de sorprender y alegrar el día de Rachelle quedó en nada al ver que era la temporal compañera de piso quien estaba en el umbral, la sonrisa desapareció de su boca y el brazo donde portaba la aromática flor que le compró cayó a su costado. No era que no le gustara ver a la guapa morena que descansaba contra la moldura, con el jersey gris de cuello cisne marcando sus turgentes senos y los gastados y ceñidísimos vaqueros que le sentaban como una segunda piel a sus torneadas piernas, era una delicia erótica para la vista, una delicia que quedaba muy lejos de su alcance.

—Hola —respondió rozándola levemente al adentrarse en el piso—, he venido a ver a…
—No está —interrumpió Amy caminando tras él— se ha ido.
—Bueno la esperaré.
—Se marchó de viaje —dijo deteniéndose a cierta distancia.
—¿De viaje? —se revolvió como un resorte— ¿Sola?
—No —negó bajando la mirada temerosa de la reacción—, se fue con O’ Sullivan.
—Con… —acercándose a ella al percatarse que le ocultaba algo la aferró de los antebrazos— ¿Ese hijo de puta la forzó a irse con él? ¿Dónde la llevó?
—No sé donde fueron —contestó tironeando—, y no la obligó, de echo yo le pedí que se la llevara.
—¡Tú! —exclamó soltando el agarre como si se quemara—, maldita sea, te volviste loca.
—Déjame explicarte por favor —suplicó al ver como se alteraba.
—De acuerdo habla.

Mordiéndose la lengua para no interrumpirla, cerrando los puños para no estamparlos contra algo o alguien escuchó presa de una creciente furia sus pobres razones. No cabía en si cuando ella acabó, se sentía un inútil al que habían echado a un lado, un imbecil con el orgullo vapuleado. Con el fuego de la ira brillando en sus verdes iris se inclinó hacia ella, que tras soltar la diatriba permanecía cabizbaja.

—¿Y tu te llamas amiga suya? —gritó conteniéndose para no agarrarla y zarandearla—, joder ¿que clase de persona eres que la lanzas al tipo que la usó como a una basura?
—Hice lo que creí mejor para ella —respondió tragando saliva al ver el gesto adusto en el apuesto semblante—, él era la mejor opción la cuidará bien.
—Por todos los Santos —se mesó el cabello una y otra vez dando largas zancadas por la habitación—, no puedo creer lo que estoy oyendo.
—Theo por favor —alargó la mano hacia él y este la apartó casi de un manotazo—, la quiere la protegerá.
—Me importa una puta mierda lo que él sienta o deje de sentir —bufó como un animal—, es Rachelle la que me preocupa, dime ¿no tiene bastante con ese acosador como para que encima la víbora en la que confía ciegamente la engañe y la obligue a irse con un hombre que detesta?
—¡Deja de insultarme! —exigió sacando el genio encarándolo—, yo jamás haría nada que la perjudicara y lo sabes, además ella lo ama.
—Eres una zorra mentirosa —asiéndola la sacudió con fuerza—, dime ¿que te dio ese patán para que ahora lo defiendas con tanto afán? —estaba tan fuera de si que no percibió como una ligera capa de pesadumbre y humedad embadurnaban los oscuros orbes—, no mejor no me digas nada, sé como es él y sé como eres tu. Un cabrón sin escrúpulos y una fulana sin corazón.
—¡Basta! —chilló dándose la vuelta cuando se vio libre para intentar retener las lágrimas que reclamaban salir ante sus crueles palabras—,no tienes ni la más minima idea de quien soy, no me conoces una mierda para hablarme así, no eres más que un mamón llorica que se está engañando a si mismo —lo miró por encima del hombro sacando fuerzas de donde sólo había aflicción—, no eres más que un amigo para Rae y lo que es peor, tú tampoco la amas te aferras a ello como un niño a un caramelo y no sé el motivo.
—Que sabrás tú de sentimientos —sentenció despectivamente mientras caminaba hacia el pasillo—, tú que lo único que sabes es abrir las piernas.

Aquello fue como si la golpearan en el centro mismo del plexo solar dejándola sin aire, se sintió morir mientras lo veía marcharse. Se dejó caer de rodillas y enterrando la cara entre las manos dio rienda suelta al llanto anhelando ahogarse en los ríos salados que inundaban sus mejillas. Dios Santo como iba a soportar amar a un hombre que sentía por ella un asco y un odio tan intenso que no dudaba en hacérselo saber.

óóóóó

Después de varias horas de viaje, algunas de ellas por unas mal asfaltadas carreteras llenas de baches que los hacían saltar en el asiento y en las cuales el silencio o el sonido de alguna antigua canción era lo único que se oía, la cabaña apareció ante ellos. Una pequeña construcción de madera de una sola planta enclavada en un diminuto claro de un inmenso bosque de gigantescos abetos. Lentamente, debido a la gran cantidad de nieve, recorrieron los últimos metros hasta aparcar en un lateral de la casita que de cerca parecía de cuento. Bajaron del coche y mientras Charlie abrió sin dificultad la puerta, prendió la luz y regresó por las maletas ella se dedicó a contemplar el bucólico paisaje. Una postal de navidad, era lo único que se le ocurría para describir lo que tenía ante si, miles de árboles centenarios cuyas ramas estaban cuajados del congelado elemento, unas altas montañas que se quebraban contra el horizonte y cuyas blancas cimas parecían dar dentelladas al sol que ya se ocultaba tras ellas tiñendo de un rojo anaranjado el cielo del atardecer. Lanzó un largo suspiro y reposó la espalda sobre el amplio torso de Charlie cuando este se acercó a ella y posó las manos sobre sus hombros.

—Esto es precioso —murmuró soñadora—, se respira paz.
—Sí lo es —afirmó resbalando las palmas por los brazos hasta rodearla por la cintura—, pero será mejor que entremos ahora, ha sido un viaje largo y debes estar cansada, además hace mucho frío.
—Es verdad —se separó de él y se encaminó hacia la vivienda.

Charlie la contempló alejarse hacia el interior de la cabaña, había disfrutado de aquellos segundos en que la tuvo pegada a él sin tensiones. Ella debía estar tan ensimismada con el entorno que seguro ni se percató como el corazón se le desbocó en el pecho al sentir su contacto. Se miró los dedos, que aun conservaban el tacto de la lana de su abrigo y fue tras ella.

Con los nervios a flor de piel por la situación vivida entró en el inmueble, este se componía de una estancia amplia que servía de salón y cocina, amueblado con un marcado estilo rustico, un aparador con cristalera donde se divisaban algunos platos, un sofá tapizado con un alegre floreado y una mesita eran los únicos muebles de la sala en la que una enorme chimenea de piedra y que casi le provoca un suspiro coronaba el lugar. En el hogar, un hornillo un tanto oxidado, varios armarios de un tono más oscuro que las paredes, varias alacenas y una nevera como las que habían en algunos hoteles, supuso que debía disponer de un generador para que funcionara la red eléctrica, una puerta cerca del frigorífico le llamó la atención, abrió era un baño de escasas dimensiones pero bien equipado con un retrete, un lavabo y un pie de ducha sobre el cual colgaba una simpática cortinilla de plástico salpicada de patitos amarillos. Regresó al salón y sonrió a Charlie que de brazos cruzados la veía ir y venir, se encaminó hacia el fondo donde un marco sin puerta parecía llamarla, con la luz del ocaso observó la única habitación decorada con una cama de matrimonio, un ropero y una mesita de noche, frunció el ceño antes de ir al encuentro de su amigo.

—¿Te gusta? —demandó él al verla aparecer.
—Oh si me encanta —afirmó sinceramente—, ¿de quien es?
—De un compañero, la usa para la temporada de caza —tomándola de la mano la llevó de nuevo a la cocina y fue abriendo armarios y la nevera—, mira tenemos provisiones —luego fue al fregadero y giró la llave del grifo— también agua fría y caliente, leña cortada en la parte trasera para la chimenea, varios barriles de gasóleo…
—Veo que te has ocupado de todo —contestó alegremente contagiada por el entusiasmo masculino—, pero hay un problema, solo hay una cama.
—Y un sofá —aclaró él.

Una vez acomodados y tras una frugal cena compuesta por unos sándwiches con queso que trajeron con ellos, una manzana y un par de tragos de agua, decidieron que estaban agotados y lo mejor era irse a dormir.
Charlie permaneció en la sala mientras Rae se daba una rápida ducha, se lavaba los dientes y se acostaba, luego fue su turno, permaneció bajo el agua más tiempo del aconsejable, pero prefería apartar la imagen de ella con aquel pijama de corazoncitos rojos sobre fondo negro que no dejaba ni un centímetro de piel al aire y que precisamente por ser ridículamente inocente lo había puesto a mil a la velocidad de la luz. Cuando el fluido se tornó helado dio un respingo, cerró, tomó la toalla y se frotó vigorosamente, después agarró el pijama —él siempre dormía desnudo— y a disgusto se lo colocó. <<Si alguien te viera de esta guisa>> se dijo a si mismo mientras iba hacia el cuarto, al llegar a la altura del sofá sonrió al ver las dos mantas dobladas sobre el respaldo, las cogió y fue hacia el dormitorio. Sin prender la luz estiró una de las prendas de abrigo sobre la cama, se obligó a ponerse serio al escuchar un suspiro justo antes de que la estancia se llenara con la amarillenta vida de la bombilla. Sin hacer caso de la mirada asombrada de una Rae que sentada se tapaba hasta el cuello, añadió la otra manta. Se acercó, desplegó el embozo y se dispuso a acostarse.

—¿Qué haces?
—Voy a dormir.
—Pero pensé…, yo creí que lo harías en el salón —masculló tirando más arriba de la sábana.
—Ese sillón es demasiado pequeño para mí —explicó tumbándose y cubriendo su cuerpo—, si duermo ahí mañana me levantaré con dolores y los huesos hechos papilla.
—Si pero…
—Cariño, no seas tontita, no es la primera vez que dormimos juntos —no sin trabajo fue apartando los dedos uno a uno que se cerraban como garfios y la invitó a echarse—, no va a pasar nada, duérmete.

Era una idiotez comportarse como una virginal adolescente y más con un hombre con el que había hecho el amor, no una sino varias veces, pero no podía evitarlo, sentir su cercanía era más de lo que podía soportar. Para no rozarlo siquiera se desplazó todo lo que pudo hacia el borde del lecho, cerró los ojos y esperó poder dormir aunque mucho se temía que iba a ser otra noche en vela. Se tensó cuando una palma se posó sobre su vientre y la empujó hacia el centro del tálamo.

—¿Qué estás haciendo?
—Dios Rae, trato de evitar morir de congelación por que estás a punto de caerte y llevarte toda la ropa contigo —indicó tratando de parecer divertido.
—Lo siento —replicó quedamente mientras sentía el cuerpo de Charlie pegado al suyo.
—Vale, quédate donde estás y los dos sobreviremos esta noche sin lamentar desgracias —la soltó y se puso boca arriba— relájate cielo y descansa.

Era la hostia dar ordenes y que te obedecieran pensó cuando oyó como la respiración de la mujer se regulaba hasta saber que estaba dormida, tan profundamente que se giró y se abrazó a él, sonrió satisfecho, le gustaba sentirla cerca, notar sus delicadas manos sobre su estomago y su pecho. Oh una delicia cuando ella colocó una pierna sobre las suyas. Pero lo que comenzó siendo el paraíso para sus sentidos era ahora un jodido infierno, bajó los parpados para disfrutar del sueño pero le era imposible conciliarlo con aquella hembra voluptuosa, a la que deseaba con todo su ser, frotándose contra él. Por los clavos de Jesucristo, tenía el cuerpo en llamas y la polla tan dura que iba a reventar. Gimió cuando las falanges descendieron por su tripa hasta la cinturilla del pantalón <<Vamos bonita, sigue bajando>> inquirió mentalmente lo que casi lo hace sollozar al imaginar aquellos largos dedos cerrarse sobre él, o mejor aún sus seductores labios. Señor, tenía que dejar de pensar en eso o se abalanzaría sobre ella, le arrancaría la ropa sin importarle si la asustaba o no y la penetraría una y otra vez hasta oírla gritar su nombre. 

Con cuidado de no despertarla bajó de la cama y fue al salón, se paseó un par de veces en un vano intento de aplacarse. Masculló una blasfemia y se dirigió al baño. Prendió la bombilla que colgaba del techo y se miró el bulto que se dibujaba en su entrepierna, genial tendría que esperar un buen rato o darse una ducha fría, casi mejor lo segundo después de todo se lo tenía merecido por gilipollas. Se arrancó la camisa del pijama y de un tirón se bajó los pantalones y los sacó por los pies, desnudo bajó la vista hacia la erguida y palpitante verga que desafiante se extendía ante sus ojos, con una maldición cerró el puño sobre la calida y endurecida piel. Jadeó y apoyó la cabeza sobre la pared, la ducha iba a tener que esperar pensó mientras con una pausada lentitud iba deslizado la palma arriba y abajo oscilando las caderas, mordiéndose el labio para ahogar los gemidos que pugnaban por salir de su garganta.

Un leve chasquido le hizo girar el cuello, entre la neblina del placer que se estaba dando contempló a la dueña de sus desvelos que boquiabierta tenía los ojos prendidos en él.

Continuará…



13 comentarios:

Caco dijo...

¿Y se supone que tenemos que aguantarnos una semana completa después del final de este capítulo? Honestamente no sé como lo haré, porque ya me estoy mordiendo no sólo las uñas, sino que también los nudillos y las palmas... incluso las muñecas.

El capítulo ha estado genial y demás está decir que la historia me encanta, aunque no comente todas las semanas.

Una vez más, gracias por la historia, que está buenísima.

Un besote.

Rouge dijo...

nOOOOOO!!!!

Porque nos dejan así... mi mente está a toda máquina!!!!

Chicas yo no aguantaré hasta el próximo miércoles.... por fis, por fis, una dósis más de Charly y Rae!!!!


Y Theo, que dolido que está... pobre Amy... les tocará pasar por oscuro para llegar a perdonarse y ser feliz.


Niñas, son divinas!!!

pepis dijo...

hello , hello wipiti ja este capi estuvo de lo mas entretenido ,y suacatas se acabo , por Dios que mi corazon palpitaba como loco segun leia , leia y leia jiji.
Este Theo es un hijo de la gran guayaba hum , me cae mal desde ahora jiji. ahora quien me da pena es la pobre Amy , ay como me hubiese gustado que le diera un bofeton al Theo este hum , sangano.y ademas le hubiese metido la flor en las narices jiji.tremendo florero hubiese sido jiji.
wepria yo creo que Raecita se lo va ha pasar en grande con semejante policia . al principio lo llegue ha odiar , pero ya se que existe el perdonnnnnnnnnnnn jiji. pero chikkkkkkas si son malukkkkitas como van y me dejan con el ojo cuadrado y me ponen el odiado
"continuara " jiji les quedo buena .............................plissssssss publiquen antesssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss jiji , me van ha ser sufrir una barbaridad jiji. chikkkas las amooooo pues me alegran el dia con sus historias .besosssssssssssss.

Emilia dijo...

Hay que ver como nos tienen chicas, con todos nuestros sentimientos a flor de piel, nos llevan y nos traen como quieren, antes Charlie era un cerdo, ahora bebemos otra vez los vientos por él. Antes theo era un amor y de pronto tiene un estallido de cólera y unas muy duras palabras para Amy y aquí nos tienen preguntándonos como nos ha engañado así...
Repasando capítulos anteriores, aunque no todos, me doy cuenta como se pierde la perspectiva, al leer cada capítulo y comentarlo, la mayoría lo hacemos como si de la novela completa se tratase... Digo esto porque repasando la primera conversación que Rae tiene con el acosador, me doy perfecta cuenta de que lo conoce, sabe quién es, lo que ocurre es que no puede creerlo, pero cuando Charlie le pregunta por él nos parece una novedad... No he encontrado referencia al tal Devon...
El capítulo de hoy genial caliente, caliente que me gusta más que "hot" y suscribo lo dicho por mis predecesoras y supongo que las que nos sigan. CÓMO COÑO SE LE OCURRE IDEAR SEMEJANTE ESCENA, ENCONTRAR LAS PALABRAS JUSTAS PARA PLASMARLA Y ENCENDERNOS A TODAS Y ACABAR EL CAPÍTULO...

ana dijo...

dios eso ha sido caliente como el infierno espero que nos den mas sexo la semana que viene y theo se a comportado como un capullo etc
muerte a los hombres

Loli dijo...

Pero bueno como lo dejais así. Esta semana teneis que poner capitulo el sabado... bueno, ha estado genial.
En este momento Charlie me cae bien y Theo no tanto ha sido muy duro con Amy, lo que ha insinuado de ella es feo, pero que muy feo.

Espero que Rae perdone a Charlie porque creo que ya ha sufrido bastante.

Genial chicas.

Laura dijo...

Chicas q capitulo mas bueno hubo de todo, Theo no tenia q haber tratado tan mal a Amy ella lo hizo x su amiga para q se recuperara y le fuera bien no tenia q tratarla tan mal q le pasara, q siempre q la ve siempre piensa mal de ella.
Y Charlie todo lindo como trato a Rae y la llevara a la cabaña para q disfrutara de todo y lo mejor quedo al final no se vale me dejaron la intriga de q pasara!!!

vangelis28 dijo...

No pueden ser yan crueles niñas y dejarnos en ascuas con este abrupto final de capitulo porfavor denos una dosis este sabado es que no aguanto hasta el miercoles sibre todo imaginandome a Charlie desnydo y con una tremenda....... OMG.....
me encanto este capitulo se esta poniendo hot nuevamente.......
gracias

Citu dijo...

Oh que dios me dejaron mordiéndome las uñas, haber que pasa. Les mando un beso.

AKASHA BOWMAN. dijo...

Mis disculpas por llegar tan imperdonablemente tarde, pero como os dije una vez: mientras vosotras escribáis yo seguiré aquí presta para leeros.

Veamos, realmente esta vez admiro la determinación de Charlie y está más que comprobado que el hombre no deseaba otra cosa que ayudar a Rae; pero una vez más le han fallado las formas. Posee buenas intenciones pero resulta demasiado brusco en sus actos... y encima Rae ya está más que prevenida contra él de tal forma que todo lo que hace lo recibe ella con el escudo protector por delante.

Me ha dolido el comportamiento de Theo, por más que a primera vista apareciese bajo el umbral en plan "oficial y caballero". ¿Cómo puede estar tan ciego como para hablarle así a alguien por quien hasta hace poco deliraba de pasión? ¿Cómo puede ser tan cruel para herir con sus palabras no a una mujer cualquiera, sino a "esa" mujer? ¿Cómo puede actuar de forma tan vil y rastrera? ¿O será acaso que las palabras de Amy son tan ciertas que llegan a doler?

Aaay, me encanta ese paraíso idílico a donde Charlie la ha llevado: un refugio de caza perdido en mitad del bosque: romántico y erótico al mismo tiempo, quizás demasiado a juzgar por los percances sufridos por Charlie jijijji ¿Sabéis? Me da ya hasta pena el pobre hombre, pues parece no salir de Guatemala para meterse en Guatepeor jejejjejejej No quiero ni imaginarme lo que pensará Rae de él al sorprenderlo en semejante pose; o mejor sí me lo imagino: "¡Serás pervertido y obsceno que no puedes pasar ni una noche sin entregarte a la lujuria!" jajajjajajajaj si es que lo veo venir.

Un beso y buen finde, mis niñas.

vampiresa dijo...

Mis niñas queridas yo ahora tengo la temperatura a 10000 xrk?

De verdad el capi ha estado sensual, intrigante, maravilloso.

Al principio Rae estaba enfadadisima, con tanto daño que le habia hecho él y ahora se queda pasmada con la casa emocionada.

Me ha encantado la escena de la habitación. Pero el no iba a dormir en el sofaa? Al final los dos que majicos en la cama dormidicos y hasta Rae se ha sujetado aél y le ha pasado las piernas por encima y le ha recorrido con los dedos su torso y mas abajooooo....... uuuuuuuuuuufffffff!!!!! que calores me estan entrando, me esta subiendo la temperatura, la adrenalina y la bilirrubina y to el cuerpo a 10000 jijijijiji no a 1000 sino a 10000 jijijijejjejejijijejejejjiji.

Que lokuela que estoyjijiji. Pero ese cuerpazo escultural tan perfecto, mis niñas, me lo he imaginado quitando ese pijama con esas manos........ e intentando relajarse cuando su aparato viril se ha hinchado como un globo. Lo habeís descrito muy bien, se me ha revolucionado el cuerpo. Y como se ha quedado Rae, boquiabierta al verlo desnudito en el baño.

mis niñas queridas, os quiero mucho pero......... sois malas malisimas, dejarnos con la intriga hasta que día....... Miércoles puede ser.

No se si mi cuerpo podra aguantar hasta ese día ahora esta ardiendo, Fueeegooooo!!!! tengo en mi magnífico cuerpo por no decir perfecto jijijiji. Necesito a unos bomberos para que me apaguen el fuego que llevo dentro.

Y Theo, Que pensara Theo? Ira a buscarla a la cabaña? Se volvera a pelear con su compañero?

Y a Amy, la amiga de Rae o supuesta amiga como le dice ahora Theo, LLamara a él para saber que Theo ha ido visitarla? LLamara a su amiga? Que hara de ahora en adelante con los insultos que le ha dicho Theo, que es el que le gusta en estos momentos?

Esperaremos a la siguiente publicación del siguiente capítulo con muchas energías y muchas calenturas.

Saludis vampi

Noelle dijo...

CHICAS!!!!!!!!


POR FAVOR!!!!!


CAPITULO NUEVO!!!!!!

Pd: Espero pase algo entre estos dos o me va a dar algo!!!!!

Irene Comendador dijo...

A ver.... que me recompongo, despues de un viaje, que por cierto se me hizo eterno por las ganas de verlos en la cabaña juntos, y de enfadarme como una condenada con Theo por ser tan sumamente gilipollas y llamar a la pobre chica puta y cosas peores (mamón de mierda ¬¬) ahora esto? !!!!
Que se acuestan en la misma cama, él despues de una super ducha que tiene que oler a las mil maravillas, ella ahí toda con frio y queriendo calentarse, que se queda dormida y se abalanza "inconscientemente" sobre él (ya ¬¬)
Y que cuando el pobre ya no puede mas y se va a "aliviarse" llega tan oportuna ella, y lo dejais ahí, joder joder joder joder, que si abro yo ahora mismo mi baño y me encuentro esa estampa, ya no le ampara ni la caridad !!!!!!!!!
jajajajajaj
Vale, ya lo dejo que me paso tres pueblos lo sé jajajaj
Un beso guapetonas, a ver si puedo con el siguiente o lo tengo que dejar pa mañana :DDDDD

DIPLOMA CONCURSO BELLAS Y BESTIAS CON "EL BESO DE LA MUERTE"

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DIPLOMA CONCURSO EL BIEN Y EL MAL CON "EL ROSTRO DE LA INOCENCIA"

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PREMIOS LITERARIOS

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