jueves, 17 de septiembre de 2009

EL GUERRERO DE MIS SUEÑOS(CAPITULO3)

Algunos días después.

Mariella se sentó en el sofá lejos de él, procuraba cruzarse lo menos posible en su camino, estaba visto que no se iban a llevar bien, él era todo lo que ella odiaba en un hombre, grosero, mal educado y desde luego estaba claro que no le iba a poner las cosas fáciles, no quería que estuviera allí y no hacía el mas mínimo esfuerzo por disimularlo. Sí, sin duda era una pérdida de tiempo, quizá debería llamar a Eleazar y que viniera a recogerla, estaba cansada y harta, no quería luchar por evitar lo inevitable, lo mejor era que se rindiera, total, ya que más daba.

Khons se fijó en la mujer que estaba sentada en el sofá con la cabeza gacha y perdida en sus pensamientos, tal vez debería haber sido más amable con ella, pero él no sabia ser amable, hacía mucho que se le olvidó, su vida era la de un soldado de elite que protegía a los suyos, le gustaba luchar con los que amenazaban las razas y acabar con ellos, le gustaba pelear, enfrentarse al peligro, sentir el olor de la sangre después de una buena batalla, le sacaba de sus casillas tener que cuidar de aquella mujer, él no sabía cuidar a una mujer, no sabía cuidar a nadie, nunca supo, apenas si sabía hacerlo de él mismo, y no tenía ni la más remota idea ni de quien era ni de qué debería protegerla, las instrucciones de Eleazar aún no habían llegado, se levantó y se acercó hacia ella.

- Escucha, si quieres podemos salir -le dijo haciendo una mueca, en lo que pretendía ser una sonrisa.
- No, prefiero que no, pero tú puedes irte si quieres, no me importa -levantó los ojos y los clavó en los suyos-, en serio, vete si quieres, la verdad es que me gustaría estar sola un rato.

Khons se fijó por primera vez en la mujer que tenía enfrente, era bonita sin ser excesivamente guapa, en la profundidad de sus ojos brillantes pudo ver un gran dolor, tenía la nariz cubierta de diminutas pecas que le daban un aspecto infantil y los labios, que en el despacho de su amigo le parecieron besables, ahora se entreabrían ante sus ojos de forma sensualmente tentadora, se imaginó como sería besarla, en tumbarla en el sillón y demostrarle lo que era un hombre, tal vez gritaría aferrada a él, o tal vez lloraría escandalizada de que su delicada piel fuera asaltada por sus manazas, suspiró al sentir como se iba excitando, dio un paso atrás ante sus propios pensamientos, ¿estaba loco? Debía salir de allí, alejarse de ella, Mariella no era el tipo de chica con las que solía acostarse, ella era de las delicadas e inocentes, de las que pedían todo por una noche de sexo, se había topado con algunas de esas a lo largo de su vida, y se alejaba de ellas como de la peste, lo último que deseaba era estar atado a una mujer, a la misma mujer para siempre.

- ¿Estas segura? -preguntó, la vio asentir-, está bien, no te pasará nada si no te mueves de aquí.
- No tengo intención de ir a ninguna parte -ni lo miró-, puedes irte tranquilo.
- De acuerdo, volveré pronto -agarró su chaqueta y se marchó.

Mariella se agarró sus rodillas y se balanceó, de nuevo estaba sola, odiaba estar sola. Se tumbó en el sofá, y lloró.

Khons tenía que apartarse de ella, esa mujer tenía algo que lo atraía sin remedio, tal vez era sus tristes ojos, o la manera de ser dulce a pesar de sus continuos desplantes o la forma en que se calentaba su cuerpo cuando ella lo recorría pensando que no se daba cuenta, y eso no podía ocurrir, él era libre, ninguna lo ataría, ninguna lo domesticaría, lo tenía claro, y esa chica que estaba en su casa tenía toda la pinta de ser decente, demasiado quizá, estaba seguro que no era de las que abría las piernas sin más y él huía con todas sus fuerzas de ese tipo de mujer; y además, parecía que estaba profundamente enamorada de Eleazar, lo que la convertía en intocable. Cogió el coche y fue hasta uno de los garitos de moda, se tomaría un par de copas, encontraría una rubia y echaría un par de polvos, con eso se le pasaría el dolor que sentía en la entrepierna y todas las tonterías que le estaban llenando la cabeza. Así que una hora después estaba sentado en el almacén de un bar con los pantalones por los tobillos, y una chica pelirroja de rodillas entre sus piernas, llevó ambas manos a la cabeza de la muchacha y las enterró en su cabello, cerró los ojos mientras ella se lo metía en la boca, suspiró dejándose llevar por el placer, suspiró imaginando que era otra boca la que lo tomaba.

Mariella estaba hambrienta, así que después de ducharse y ponerse un corto pantalón rojo de algodón y una camiseta de tirantes negra, cogió su móvil y llamó a Eleazar, al segundo tono le contestó.

- Eleazar ¿eres tú?
- Mariella ¿estás bien? -preguntó.
- Sí, sí estoy muy bien -contestó ella-, pero te necesito, estoy famélica.
- Está bien, en media hora estaré allí -contestó-, en cuanto acabe un asunto que tengo entre manos.
- De acuerdo, te espero -sonrió, Eleazar estaba con una mujer, siempre le decía que tenía un asunto entre manos cuando estaba con alguna, ojalá conociera una que lo hiciera feliz, iba a necesitar a alguien cuando ella ya no estuviera.

Eleazar besó a la guapa morena de ojos verdes que yacía satisfecha en su cama, no recordaba ni su nombre, pero reconocía que la hembra lo sabía llevar a lo más alto, en un par días sin duda se le pasaría el capricho, era lo normal en él, pero todavía disfrutaría de ella un poco más, le acarició el rostro.

- Espérame aquí preciosa -le dijo-, volveré enseguida.
- No tengo ningún interés en salir de tu cama -contestó ella seductora.
- Ni yo de que lo hagas -le guiño el ojo y salió.

Cuando llamaron a la puerta, Mariella abrió sin pensarlo, un Eleazar sonriente estaba frente a ella.

- ¡Eleazar! -se lanzó a sus brazos, que la envolvieron en un tierno abrazo-, te he echado tanto de menos.
- Cariño -le sonrió-, ya estoy aquí. ¿Qué tal te va?
- Mal -contestó francamente-, Khons es un tipo…, digamos diferente.
- Sí, lo es -dijo Eleazar sonriéndole y quitándose el jersey negro que recubría su espectacular torso -, sin duda es tu tipo peculiar.
- Es grosero -dijo ella-, y antipático.
- Lo sé -contestó-, no le gusta demasiado la gente, no está acostumbrado a ser amable, ni a que lo sean con él, toma lo que quiere cuando quiere, es su forma de ser, y le gusta ser así Por cierto ¿dónde está?
- Salió -vio rabia en los ojos del hombre-, no te enfades, tenía que comer y no me gusta hacerlo delante de otra gente, le pedí que se fuera.
- Está bien -le acarició la mejilla-, sabes que no puedo enfadarme contigo.
- Bueno -ella fijó la vista en el palpitante pulso del hombre en la muñeca y sus colmillos se alargaron inmediatamente-. Umm tengo hambre.
- Pues toda tuya cariño -alargó el brazo y cerró los ojos cuando sintió hundirse los colmillos en su piel.

Cuando sintió la sangre bajar por la garganta suspiró extasiada, succionó una y otra vez de la vena, deleitándose con el sabor del rojo líquido en su paladar, realmente estaba hambrienta, cuando estuvo completamente satisfecha levantó la vista y se relamió los labios limpiando los restos de sangre que quedaban en ellos.

Eleazar la miró y la atrajo hacia él, ella descansó la cabeza sobre el duro y bien formado pecho del hombre y cerró los ojos, disfrutando, tal vez por última vez, de la calidez de aquel abrazo.

Cuando Khons regresó a las dos de la mañana, lo último que se esperaba era encontrar a Eleazar en su casa, y mucho menos a medio vestir y abrazado a Mariella, cerró la puerta y dejó las llaves sobre la mesa antes de quitarse su cazadora de cuero. Eleazar levantó la vista y le hizo un gesto para que no hiciera ruido, con mucho cuidado se levantó y tumbó delicadamente en el sofá a Mariella, después la cubrió con una sábana, Khons lo observaba hacer, la extraña mirada de amor que le dedicaba y la ternura de sus movimientos, sin duda aquella chica era muy importante para su jefe, cuando hubo terminado se acercó a él tomando el jersey del respaldo del sillón para ponérselo.

- Vaya -dijo Khons-, no esperaba verte aquí.
- Yo a ti si -le dijo terminándose de vestir.
- Salí -cruzó sus poderosos brazos en el pecho y le lanzó una mirada interrogante-, por cierto ¿qué haces aquí?
- Si ya -contestó Eleazar mientras se colocaba la chaqueta-, ella me llamó.
- Bien -dijo alzando los hombros quitándole importancia-. ¿Ya te vas?
- Sí, me esperan -murmuró girando la cabeza para mirar a la mujer que dormía plácidamente ajena a ellos.
- ¿Y qué le digo cuando despierte? -preguntó Khons con un deje de burla.
- No hace falta que le digas nada, ella comprenderá -contestó-. Nos vemos.
- Claro -dijo-, nos vemos.

Lo vio acercarse a la puerta y, sin volver la vista atrás, salir. Se volvió y observó a la chica, "¿así que querías estar sola?" le preguntó, sabiendo que no obtendría respuesta alguna; estaba claro que estaba deseando perderlo de vista para llamar a su amante, muy lista, sí señor.

Mariella se sentó asustada en el sofá, ya no sentía el calor de los brazos que la envolvían, pero se topó con los ojos verdes, fríos como el hielo, que la miraban fijamente, ella buscó por la estancia.

- Se ha marchado -le dijo tranquilamente.
- ¿Sin despedirse? -preguntó.
- Por lo visto lo esperaban -se quitó la camiseta y la tiró sobre una silla.
- Está bien -ella se volvió a tumbar y se tapó con la sábana.
- Dijo que entenderías -le comentó antes de quitarse los pantalones y meterse en la cama.
- Que duermas bien -contestó ella y cerró los ojos, no obtuvo ninguna respuesta.

No podía respirar, tenía que seguir corriendo, no podía cogerla, la bestia la perseguía, estaba cerca, la oía tras ella, ya no tenía fuerza, cayó al suelo y se levantó con dificultad.

- No corras muchacha -la bestia se reía-, eres mía, me perteneces.
- No, no me toques, no te acerques a mí.
- Es inútil, no huyas -le repetía aquella cosa.
- No, no -gritó desesperada

Cuando oyó los primeros gritos, Khons se levantó con el cuchillo en la mano y corrió hacía el sofá, sin duda estaba teniendo una pesadilla, fue hasta la cama, tiró de la sábana y se envolvió en ella antes de tratar de despertarla, la sacudió con bastante fuerza, pero sin ningún éxito, sin pensarlo le dio un bofetón, ella abrió los ojos llenos de terror y le empujó apartándolo de su lado, la miró sorprendido, pero se quedó helado al ver el miedo que se dibujaba en su cara, estaba completamente aterrorizada. Se acercó y se sentó junto a ella, le temblaba todo el cuerpo y parecía que no lo veía, "¡joder, lo que faltaba!" Volvió a tomarla por los hombros y sacudirla, Mariella parpadeó y fijó la vista en el hombre que tenía enfrente, sin pensarlo se abrazó a él. El dejó caer los brazos a los lados sin llegar a tocarla.

- Gracias -murmuró con la respiración acelerada-, gracias por salvarme.
- No te salvé de nada -gruñó al sentir el aliento calido sobre la piel-, estabas teniendo una pesadilla.
- Pues gracias por despertarme -contestó ella.
- Bueno, ya está -dijo separándola de su cuerpo-, ya ha pasado.
- No, por favor -volvió a abrazarse a él-, no me dejes, no te vayas.
- ¡Escúchame! -gritó apartando las manos de él y poniéndose en pie alejándose de ella-, ha sido sólo una jodida pesadilla, ya ha pasado.
- Sí, es verdad -las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas-, lo siento.

Él fue hasta la cama para ponerse los pantalones. Mierda, sentir la calidez de las manos de ella en la espalda había sido fantástico, algo parecido a una descarga eléctrica le recorrió la columna vertebral, cuando sintió su cuerpo pegado al suyo abrazándolo, deseó tumbarse sobre ella y arrancarle la ropa. Miró el bulto que se formaban en sus pantalones y maldijo. Volvió a su lado, seguía llorando.

- Siento de veras haberte despertado -le dijo ella.
- Da igual -alargó la mano y capturó con sus dedos una de las lágrimas que corrían por sus mejillas, rápidamente se limpió en los pantalones-, ¿necesitas algo?
- ¿Puedo dormir contigo? -preguntó inocentemente.
¡Ni hablar! -gruñó, esa tía se había vuelto loca, no sabía lo que le estaba pidiendo, tenía una erección que le hacía sentirse dolorido, si hubiese bajado la vista se habría dado cuenta, o era tonta o se lo hacía, si le pedía que la metiera en su cama.
- ¿Por qué?- preguntó confusa.
- Yo duermo solo -le espetó incrédulo y sacó el móvil del bolsillo-, si quieres llama a Eleazar, os dejaré la casa si es necesario, aunque tendrás que esperar unas horas.
- No entiendo -hablaba completamente en serio.
- Te lo explicaré claro y sencillo para que lo entiendas, no voy a dormir con una de las mujeres de mi jefe, que por otra parte es mi amigo -la miró con furia, Eleazar era uno de sus pocos amigos, tal vez el único-, ¿lo entiendes ya? ¡Llámalo!
- No te pedí nada raro -dijo ella asimilando lo que le acababa de decir, sonrojándose y enfureciéndose al mismo tiempo-, sólo quería dormir.
- Vale -se encogió de hombros-, lo que tú digas.
- Mira, estúpido engreído -se puso de pie y le dio un empujón-, puede que estés acostumbrado a que todas las mujeres abran las piernas ante tu presencia, pero ni se me ocurriría acostarme contigo aunque fueras el último hombre sobre la tierra. Antes prefiero…
- Mejor para mí -la cortó él asombrado ante su ira y enfureciéndose también-, lo último que deseo es acabar liado con una de las putas de Eleazar.
- ¡Cabrón! -fue directa hasta la puerta y salió dando un portazo.

Khons se quedó con la mirada fija por donde ella había salido, no iría lejos, por un lado era pleno día y no se aventuraría a salir y por otro no podría hacerlo, sólo él conocía el código para abrir las puertas de seguridad de la casa cuando el sol brillaba en el cielo, así que por mucho que lo intentara estaba atrapada. Joder, la chica tenía agallas, le había replicado, insultado e incluso se atrevió a empujarlo. Fue hasta la cama, y se tumbó, no tardaría más de un minuto en volver a entrar.

Mariella estaba furiosa con él, bajó a toda prisa las escaleras que conducían al garaje y tiró de la puerta para abrir, estaba cerrada, volvió a tironear inútilmente, tras varios intentos se rindió, además, tampoco podría salir, el sol estaba en lo más alto, lo que significaría un suicidio. Fue hasta un rincón y se sentó en el suelo doblando las rodillas, como odiaba a ese tipo, no tenía la más remota idea de por qué siempre trataba de humillarla, ¿qué le había hecho ella?, trataba de ser amable con él, limpiaba su casa, estaba encerrada día tras día para evitarle cualquier molestia… y lo único que sacó en claro es que él creía que estaba loca por tirarse a sus brazos, por acariciar aquel cuerpo duro y perfecto, por hundir los dedos en su larga y oscura cabellera, por besar aquellos labios increíblemente sexys…, mierda, se estaba acalorando pensando todo aquello y lo peor de todo es que sí deseaba todas y cada una de las cosas que estaban pasando por su cerebro, y algunas más, lo deseó desde que lo vio en el despacho aquella noche, y se moría por tocarlo desde que lo vio desnudo, tragó saliva, cerró los ojos y lo dibujó en su mente, se relamió los labios, "eres una mentirosa Mariella" se dijo, "te has mostrado ofendida ante él, pero si te pone una mano encima le hubieses quitado la ropa a tirones", ¿a quién quería engañar? Deseaba a ese maldito bastardo con toda su alma.

CONTINUARÁ...

5 comentarios:

JuanM. dijo...

Me gusta el ritmo que vas tomando, y lo de bastardo va por alguien especial?

Solo pregunto. Besos.

Ade dijo...

JuanM se está emocionando ya, jajaja.

Este capítulo estuvo muy bien, Knons empieza a verla con otros ojitos.
Fue muy divertido cuando ella le pide dormir con él, es que le faltó el canto de un duro para caerse de culo.

Me da mucha pena Mariella con las pesadillas que sufre.

Y cuando Eleazar se quita el jersey, uff, no pude evitar imaginármelo.

mara dijo...

bueno Mariola me encanto este capi.
Algo esta claro se sienten muy atraidos el uno por el otro JA JA JA.
Lo que no tengo tan clara es la relación de proteccion casi posesiva que tiene Eleazar con Mariella Hummmmmm ¿Es su papi?
Yo es que soy igual de protectora con mi fillet (Hijito) ja ja ja
no tardeis en publicar. Me agobia la espera. XOXO

Ade dijo...

¡Que bien aprendiste a comentar, mara! ;-D

¿Verdad que es sospechosa la relación de esos dos?

Ya verás, ya.

Mariola dijo...

Bueno, me alegro que os vaya gustando, JuanM lo de bastardo no va por nadie especial.

Gracias Ade, tu siempre viendo la parte comica jajaja, me encanta.

Mara me alegro que te guste y si atracción hay, pero Eleazar anda por ahí, ¿que pasará?. Gracias por leer y comentar.

Prometo subir nuevo capi en un rato, saludos y besos para todo el mundo y gracias por leer la historia.

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