martes, 2 de marzo de 2010

AHORA Y SIEMPRE (CAPÍTULO 11)



Unas semanas después, tras arreglar el papeleo necesario y realizarse los análisis de sangre, Colt y Megan se convirtieron en marido y mujer, ante los ojos de Dios y de todos sus paisanos. Aunque Megan quería algo íntimo y sencillo, en un pueblo tan pequeño como aquel fue algo menos que imposible, y sin ninguna duda, supo que Colt tenía mucho que ver en que todos los habitantes de Rothstone abarrotaran la pequeña iglesia.

Al acabar la ceremonia se vio sorprendida por un pequeño banquete del que no tenía ni idea, que sus vecinos prepararon en su honor, incluso algunos sacaron sus instrumentos y formaron una pequeña orquesta. Megan bailó con Colt que no dejaba de decirle palabras de amor mientras giraba con ella, bailó con Fred, con Bob y con todo el que se acercó a pedírselo, incluso el seco Rob tuvo unas palabras agradables. Vio bailar a Colt con todas las mujeres e incluso niñas sin dejar de sonreír. Horas después se vieron rodeados por todos para desearles toda la felicidad del mundo. Estaba tan contenta que las lágrimas rodaron por sus mejillas de puro gozo, tenía al hombre que amaba a su lado y había sido aceptado como un miembro más. Parpadeó cuando Colt le acarició el hombro y le señaló algo, observó al grupo que se había formado un poco más allá, eran las solteras que reían y gritaban que tirara el ramo. Sonrió, tomó el pequeño puñado de rosas color melocotón que Colt le tendía, se dio la vuelta y lo lanzó, las risas y los gritos de alborozo le llegaron antes de poder ver quien lo había conseguido. Nicky Preston alzaba las flores entre sus manos como si de un trofeo se tratara, con la consiguiente mirada de disgusto de las demás. Tras despedirse de todos y agradecerle el precioso detalle, Colt la sujetó por la cintura y se encaminaron a su hogar.

Habían decidido vivir en la casa de Megan, la cabaña estaba algo retirada del pueblo y el rancho estaba descartado, Colt había contratado a varios hombres para realizar el trabajo, pero aún faltaban meses para que estuviera habitable. Al llegar a la puerta, Colt la alzó en vilo y cruzó el umbral con ella en brazos, antes de depositarla en el suelo la besó apasionadamente hasta dejarla sin aliento. Antes de soltarse de su abrazo levantó la cabeza para encontrarse con su espectacular sonrisa de su marido.

-Voy a cambiarme –dijo Colt, soltándose la corbata –es hora de ponernos cómodos.
-Sí, ha sido un día agotador –respondió ella pasándole las manos por el pecho.
-Un día que no ha acabado aún –contestó con picardía besándole la punta de la nariz, antes de dirigirse al dormitorio –lo mejor está por llegar, así que espero que hayas guardado algunas fuerzas.
-Ya veremos –susurró empujándole para que entrara –ve tú, estaré contigo en un minuto.

Megan lo vio perderse en el cuarto y cerrar la puerta, en unos segundos se reuniría con él pero ahora deseaba permanecer a solas unos instantes. Estaba tan contenta que apenas podía creer que aquello no fuera más que un sueño como los que solía tener de niña. Bajó los ojos a sus manos y vio la alianza rodear su dedo anular derecho, el pequeño aro dorado brilló, con cuidado lo sacó y leyó la inscripción “Ahora y Siempre”. Colt había querido que grabaran eso en ambos anillos. “Es el tiempo que durará nuestro amor” le susurró bajito, mientras daba instrucciones al joyero. Lo miró a los ojos y vio su promesa en ellos, lo amó más si eso era posible. Volvió a colocarse la joya para ir a su encuentro, cuando sintió como sus brazos la rodeaban por la cintura.


Colt se quitó el traje que usó para su boda, se quedó en calzoncillos y se sentó en la cama esperando a Megan, su esposa. Sonrió al recordarla entrar del brazo de Bob por el pasillo de la iglesia radiante y hermosa, mirándolo como si fuera el único hombre del mundo. Le costó convencerla para que se comprara un vestido de novia, ella quería ir con cualquier cosa y los dos solos con un par de testigos.
Organizó su boda en secreto con ayuda de Bob y Nicky, conforme fue consultando al resto se dio cuenta de lo querida que era Megan entre sus conciudadanos, todos se volcaron en preparar una ceremonia y un banquete como ella se merecía todos aportaron su granito para que tuviera todo lo que sueñan las mujeres en un día tan especial. Y lo habían logrado, la vio llorar y reír de felicidad, pronunciar sus votos emocionada y divertirse al bailar. La vio dichosa y eso era lo único que quería y le importaba, hacerla feliz el resto de su vida.
Salió del cuarto y la observó parada en el centro del salón, lucia bellísima con aquel vestido color marfil palabra de honor, que se pegaba a su busto y a su cintura y caía suavemente por sus caderas hasta el suelo, estaba guapísima con aquel moño suelto que dejaba su rostro totalmente libre, respiró profundamente y se acercó por la espalda a ella, la rodeó con sus brazos pegándola a su cuerpo.

-¿Cómo se siente señora Elliot? -preguntó besando su coronilla.
-Feliz -sonrió dejando reposar la cabeza en hombro-, feliz señor Elliot.
-Me alegro –la tomó de la mano-. Ven, tengo algo para ti.
-¿Para mi? -entrelazó los dedos con los de Colt y se dejo guiar hasta el sofá. -¿Qué es?
-No seas impaciente, espérame aquí –se levantó y fue a la habitación al momento estuvo frente a ella -. Ten -dijo tendiéndole un gran sobre marrón -, es mi regalo de bodas.


Megan cogió el sobre con manos temblorosas, sacó los folios que había dentro y leyó con atención, Colt sentado a su lado, la observaba cambiar el semblante, de la sorpresa a la emoción, de la duda a la alegría mientras leía, ella alzó la cabeza lo miró parpadeando y luego siguió leyendo.

-¿Qué es esto Colt?
-Ya te dije mi regalo de bodas –contestó con calma -, es la escritura de la cabaña, sé lo que te gusta aquel lugar y ahora es tuyo.
-No puedo creerlo –soltó los papeles y se abrazó a él-. Gracias, gracias.
-No tienes por que dármelas, ese lugar es un paraíso -le pasó las manos por la espalda, atrayéndola a su cuerpo-, y nadie mejor que tú para tenerlo.
-Te amo -murmuró.
-Ummm..., eso me gusta -dijo poniéndose en pie, tirando de ella-. Me gustaría seguir charlando contigo preciosidad, pero acabo de casarme, es mi noche de bodas y estoy deseando llevar a mi esposa a la cama.
-¿Pues a que estas esperando? –añadió paseando la vista por aquel hombre semidesnudo.

Colt la levantó en brazos y la llevó al dormitorio, la dejó lentamente en el suelo antes de comenzar a besarla con avaricia. Buscó los pequeños botones de nácar del vestido, con mucho esfuerzo fue soltándolos poco a poco, eran tan pequeños que se perdían entre sus dedos, las manos de Megan recorrían su espalda suavemente, cuando llegó a sus nalgas las apretó pegándolo más a ella, notando la dureza de su erección a través de la tela.

Colt gimió estaba muy excitado y los botones parecían no acabarse nunca, su paciencia estaba agotada y la necesidad por hundirse en el cuerpo de Megan crecía por momentos, casi lanza un grito de jubilo cuando consiguió sacar el ultimo por el ojal y el vestido cayó al suelo formando un círculo satinado a sus pies, dio un paso atrás y sin prisas admiró a su mujer, le brillaron los ojos al ver el sujetador de encaje blanco sin tirantes, unas braguitas a juego, tragó sonoramente saliva al ver las medias de seda sujetas por el liguero, ascendió hasta su rostro y la vio morderse el labio inferior llena de dudas, sonrió burlonamente y volvió a descender por su cuerpo, fijándose en las delicadas piezas de lencería, le hervía la sangre por el deseo de arrancárselas una a una.

-Santo cielo Megan -murmuró con voz ronca-, vas a acabar con mi cordura.
-¿No te gusta? –preguntó sonrojándose violentamente, verlo mirarla con los ojos negros llameando contestaba a su tonta pregunta.
-Sabes opih -susurró empujándola para que cayera sobre la cama, ella rebotó sobre el colchón bajo su hambrienta mirada-, creo que no voy a tener suficiente con una sola noche de bodas.

Colt se tumbó sobre ella, besando delicadamente su cuello, lamió sus clavículas antes de mordisquear uno de erguidos sus pezones por encima del encaje, luego cerró la boca sobre él y succionó suavemente, Megan dejó escapar un gemido, Colt dedicó al otro las mismas caricias, mientras buscaba el cierre del sujetador para liberar aquellos preciosos senos y darse un banquete con ellos sin nada que le estorbara, cuando los dejó libres, comenzó a torturarlos con los pulgares y la lengua produciendo un torrente de placer por las terminaciones nerviosas de Megan que lanzaba pequeños y entrecortados gritos aferrada a sus nalgas tirando de sus calzoncillos. Colt resbaló los labios por el valle de sus senos, por su estomago hasta que llegar a su ombligo, que repasó con la lengua, sonrió al sentir las uñas de su mujer clavarse en sus hombros.

A Megan le costaba respirar, las caricias de la boca y las manos de Colt la estaban volviendo loca, cuando le rozó con sus largos dedos la cara interna de los muslos mientras jugueteaba con su ombligo alzó las caderas anhelante por que le diera lo que necesitaba, sollozó cuando le abrió las piernas suavemente y acarició su sexo húmedo cubierto por sus braguitas, chilló cuando sintió como posaba sus labios en su centro de placer por encima del encaje.
Detuvo sus caricias y la miró, tenía los ojos apretados, oyó sus protestas y casi suelta un carcajada antes apartar lo suficiente la prenda y rozar con la punta de la lengua su hinchado clítoris.
Megan creyó estallar, cuando la lengua de Colt repasó su zona más intima con suavidad, se agarró al cabecero de la cama, elevando las caderas buscándolo y ofreciéndose. Él incrementó el ritmo de sus lamidas e introdujo la lengua en su interior una y otra vez, matándola de placer, cuando no pudo resistir por más tiempo gritó su nombre y se dejó arrastrar por las olas del clímax.

Colt la sujetó por las nalgas y enterró el rostro en su entrepierna, disfrutando de los espasmos que comenzaron a recorrer a Megan sin detener sus caricias, lo enloquecía su olor, su sabor, su entrega. Con los últimos temblores sacudiéndola, besó la porción de piel que las medias dejaban libre y comenzó el recorrido ascendente por su cuerpo, rozando con sus labios cada centímetro de su abrasadora piel, hasta que estuvo nuevamente sobre ella que lo miraba con los ojos velados.

-Estás preciosa después de tener un orgasmo -murmuró sobre sus labios-. Me encanta como sabes, como hueles...
-Colt- acarició los anchos hombros -, yo también quiero probarte.
-Otro día- su voz sonó aún más ronca por el deseo que le produjeron sus palabras, se puso en pie y se quitó los calzoncillos rápidamente-. ahora necesito envolverme en el calor de tu cuerpo.

Megan observó con lujuria el enorme miembro de su marido que se erguía poderoso ante sus ojos, estiró la mano para tocarlo, pero él le sujetó la muñeca y negó con la cabeza, se incorporó y buscó los enganches del liguero para soltarlo.

-¡No!- exclamó-, déjatelo, quiero hacerte el amor con él puesto.
-Pero… -alzó la vista hasta él, sus ojos la recorrían una y otra vez-, tengo que quitarme las.…
-Yo lo haré – sentándose a su lado agarró las bragas y las rasgó, tirándolas lejos.
-¡Colt! –aquel primitivo gesto de fuerza masculina le pilló por sorpresa, excitándola y sonrojándola completamente.
-Jajaja –rió divertido por su asombro mientras se acostaba a su lado-, también me gustas cuando te sonrojas.

La besó apasionadamente, mientras separaba sus piernas con las rodillas, agarró su miembro y lo guió a la entrada mojada y caliente del cuerpo de Megan, la miró a los ojos y la penetró muy lentamente, ella le mantuvo la mirada y abrió la boca ante tan placentera invasión, cuando estuvo completamente llena osciló levemente las caderas, haciéndolo gemir.
Colt permaneció quieto en su interior, embebiendo el brillo de sus ojos, la lascivia de su rostro cada vez que lo oía jadear, su tímida esposa era un volcán entre sus brazos y lo que era mejor, lo hacía erupcionar a él como jamás lo había hecho ninguna otra, ella volvió a mover las caderas y él volvió a gemir, el calor de Megan y sus sinuosos movimientos le estaban haciendo perder el control. Empujó y salió muy despacio antes de enterrarse profundamente una vez más, ella subió las piernas y las enredó en su cintura impulsando sus caderas, el roce del cálido cuerpo de Megan contra el suyo, la fricción del ligero contra su piel, la seda de las medias restregándose sobre sus nalgas, lo estaban matando lentamente. Embistió más rápido y con más fuerza, estaba a punto de llegar, apretó los dientes tratando de aguantar un poco más, quería que lo acompañara en su viaje hasta la cima del placer. Aprisionó uno de sus pezones con la boca y succionó, deslizó la mano donde sus cuerpos se unían y acarició su caliente punto. Sintió como alzaba sus caderas y como apretaba los pies sobre su trasero empujándolo más adentro, como los músculos internos femeninos se contraían alrededor de su verga y con las primeras convulsiones del cuerpo de Megan y se dejó ir vaciándose en su interior.

Aún temblando se giró y la dejó encima, buscó su boca y la besó con pasión, ella respondió con las mismas ganas enardeciéndolo al instante, rodó dejándola debajo y le abrió las piernas.

-Te amo Megan -susurró mientras se enterraba en ella por segunda vez.
Continuará...

5 comentarios:

Enamorada delas letras dijo...

Hay que dulces se casaron. No se que mas decir amo esta historia.

Sabry Sandal dijo...

Aaaaaaaaawwww, me encantó!!

Que bonita boda tuvieron, que dulce el detalle de los anillos.
Y debo decir q me emocioné con el regalo, snif...

Ahora una cosita que me dejo oO... Nicky ayundando con la boda?!
Nicky atrapando el ramo de la novia?!?!

Doble oO Oo !! Por favor, dame una pista de lo q sucederá con ella! (Ya te dije en el comment del capi anterior que es loq eu creo...)

Que viva el amor, me encanta esta historia!! Saludos a todas!!

Ade dijo...

Ayer no puede comentar, el tiempo se me echó encima y si lo hacía, no hubiese podído hacer lo que tenía planeado.
Hay que ver, esto me recordó a Liana, porque además no hacía más que mirar el reloj del ordenador, sólo me faltó verlo todo carmesí (aunque pasó después, pero no sólo vi el rojo, sino el azul, el verde, el blanco..., toooda la gama de colores pasó ante mis ojos, jeje).

No sé tu pamela, Mariola, pero la mía acabó destrozada de tanto sacudirla en el aire cuando se casaron y afónica perdida con tanto ¡vivan los novios!
Ayysss, que bien me lo pasé.
Colt si que sabe preparar una boda, además de otras cosas, ejem, ejem.

¿Y qué me dices de los anillos con la inscripción de “Ahora y Siempre”, porque “Es el tiempo que durará nuestro amor”. Ohhhhhh, que bonito, ayer hiciste que regresase Mimosín, pero es que ahora al recordarlo volvió de nuevo.

Esa si fue una noche de bodas como Dios manda, ¡SÍ! Me fundí al leerla.
Y esta vez si que tengo que agradecerte que lo subieses ayer, por fin acertaste con el día, ¡carajo, ya era hora! Jajaja.
Espero que siga la racha y aciertes también con la próxima ;-)

Realmente sospechoso lo de Nicky, voy a tener que apoyar a Sabry, hmmm.

Sigue así Mariola.
Besos.

Maria dijo...

Bueno ya estoy aqui,y hoy me pegare un atracon con Colt y Megan,lo estoy deseando despues de este cap.11....digo lo mismo q las demas compañeras comentaristas,la inscripcion del anillo y el regalo de bodas(no la escenita, tan bien relatada por ti,Mariola,)si no por tan bonito detalle del regalo.

Oye y eso que Nicky este ayudando en la boda....uhmmm,seguire leyendo....

Ani dijo...

Oh!!q bonita la boda y la noche de bodas claro jijiji
sigo sigo sigo

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