martes, 16 de marzo de 2010

AHORA Y SIEMPRE (CAPÍTULO 14. 2ª PARTE)


En cuanto giró las llaves en la cerradura al regresar de su trabajo, supo que Colt no encontraba ahí, de todas maneras lo llamó varias veces y recorrió la casa que estaba extrañamente silenciosa, fue recogiendo la ropa esparcida por el suelo, hizo la cama, fregó los cacharros del desayuno y arregló un poco el salón. Cuando creyó que todo estaba más o menos en orden fue al aseo, se desnudó y se metió bajo el chorro de agua caliente que como un bálsamo, comenzó a destensarle los músculos, después de la larga ducha se secó y se puso un cómodo chándal rosado; con el secador de pelo en la mano fue hacia el lavabo, antes de enchufarlo restregó el espejo con la palma, para apartar el vapor condensado en su lisa superficie y se quedó pasmada con su propio reflejo, sus ojos estaban hinchados y enrojecidos por el llanto, se percató entonces que había llorado inconscientemente mientras se bañaba.

Dejó el secador en un cajón, y comenzó a pasarse el peine con movimientos bruscos para desenredarse el cabello, sin dejar de observar su rostro en el ovalo del espejo, las lágrimas rodaron libres y por cuenta propia por sus mejillas, las apartó de un manotazo antes de soltar el peine, que hizo un sonido sordo al caer sobre la cerámica blanca. No podía continuar en ese estado de nervios, con la incertidumbre de no saber que pasaba y viendo como su marido se alejaba de ella un poco más a cada minuto.

Tenía que hablar con él, que le explicara su actitud cada vez más distante, si algo lo preocupaba o molestaba. Renunciaría a su trabajo si ese era el problema, después de todo en unos pocos meses iba a hacerlo de todos modos, se quedaría en casa, limpiaría, cocinaría y sería una perfecta ama de casa, haría lo que fuera necesario para acabar con aquella situación. Sí, era una buena idea pensó yendo al sofá, esperaría su regreso y conversarían hasta aclarar las cosas, eran un matrimonio, una pareja enamorada que compartían sueños y esperanzas, y no dos desconocidos viviendo bajo un mismo techo, a pesar que en los últimos días apenas si se habían dirigido la palabra y las pocas horas que se habían visto no fue de forma muy amigable.
Se llevó la mano al vientre aún plano, ellos tenían amor y algo muy importante por lo que luchar, un hijo que el próximo verano abriría sus ojos a la vida.

Colt llegó pasadas las once a su casa, dejó su abrigó en el perchero y fue directamente a la salita, la luz estaba encendida y por lo tanto Megan estaría allí. Se frotó las manos en los pantalones para secar el sudor que le inundaba las palmas, debía hablar con su esposa. La vio dándole la espalda en el sillón, se acercó con pasos lentos y alzó la mano para tocarle el cabello aún húmedo, pero la dejó caer sin tocarla. La rodeó y se paró frente a ella, que se arrebujaba en una manta con un libro en las manos.

-Ya estoy en casa.
-Ya veo –alzó la vista un momento antes de continuar con su lectura.
-Mírame Megan -ella lo hizo, sus ojos estaban humedecidos
-¿Por qué lloras?–, preguntó agachándose a su lado-, ¿te encuentras mal?
-No –giró la cabeza.
-¿Qué ocurrió anoche? -demandó sosteniéndole la barbilla con la mano obligándola a mirarlo.
-Bob te trajo a casa completamente ebrio.
-¿Y qué más? –Colt necesitaba saber, así que continuó al ver que ella no decía nada-, ¿te hice daño?
-No.
-Maldita sea, no consigo recordar –gruñó–, dime la verdad por favor, ¿te pegué?
-¡No! –aseveró espantada al ver el dolor en sus ojos–, no me pegaste ni me hiciste daño, al menos no físico.
-Gracias a Dios –soltó el aire contenido–, llevo todo el día reconcomiéndome pensando que pude…-, se detuvo un instante-. ¿Qué quieres decir con no físico?
-Me dolió llegar y ver que no estabas en casa –murmuró–, me horroricé al verte llegar en ese estado.
-Salí a tomarme unas cervezas con los amigos –explicó incorporándose-, algo muy común.
-Lo entiendo, pero eso no evita que me preocupe -tragó saliva-, pudiste dejarme una nota.
-¿Por qué no me pones un cascabel? –bufó dándole la espalda-, así sabrás siempre donde estoy.
-No seas sarcástico -se puso en pie y se acercó a él.
-¿Sarcástico? –se giró hacia ella–, joder Megan, me dejas todo el día solo porque necesitas sentirte ocupada y realizada con tu trabajo, y lo acepto sin pedir explicaciones.
-Tú trabajas en el rancho, pasas el día con los muchachos –susurró acariciando su brazo.
-Sí, pero necesito mi espacio, mis momentos de calma y tranquilidad –se apartó de su caricia–, siento si te molesta, es lo que hay.
-Soy tu esposa, es lógico que me preocupe por ti.
-¿Mi esposa? -sonrió sin ganas–, sí supongo, aunque difiramos en el significado.
-¿Cómo dices?
-Tu idea de esposa es mujer a la que hacer la cena y compartir cama, aunque no siempre –manifestó dibujando el signo de las comillas con los dedos–, ah, añadamos a la mezcla un poco de preocupación.
–¿Qué nos está pasando? –lo vio encogerse de hombros–. Colt, tenemos que hablar.
-No tengo tiempo para discutir ahora –se encaminó hacia la habitación-, tengo que hacer la maleta.
-¿La maleta? –corrió tras él-. ¿Por qué?
-He de coger un avión dentro de 4 horas –comenzó a sacar ropa de los cajones.
-¿Dónde vas?
-A Nueva York.
-¿Puedo ir contigo? –rodeó la cama y se puso a su lado–, la otra vez fue divertido.
-No, esta vez no puedo ocuparme de ti, -respondió sacando varias camisas del armario-, te aburrirías.
-Entiendo –le acercó un par de pantalones y se armó de valor-, hay algo que me gustaría decirte antes de que te marches.
-Tendrá que esperar a mi vuelta –se revolvió y agarró un puñado de corbatas que echó sin ningun cuidado sobre la cama. – Megan está vez voy por asuntos de negocios.
-Sí –le tendió el neceser–, supongo que ahora se llama así.
-¿Qué quieres decir? -preguntó tomando lo que le ofrecía.
-¿Aún me quieres? –espetó sin pensarlo
-¿A que viene esa tonta pregunta? –guardó los zapatos y cerró la cremallera.
-¿Hay alguien más Colt? –Apartó la mirada cuando vio crisparse sus dedos sobre el asa de la maleta-, ¿el motivo de tu viaje es otra mujer?
-¿Otra vez esos estúpidos celos? –gritó rabioso.
-No me has contestado –dijo ella.
-Porque no suelo hacerlo cuando no merece la pena –la vio parpadear para aguantar las lágrimas mientras abría la boca sin decir nada–, ¿que quieres que te conteste, qué sí o qué no?
-La verdad –chilló.
-La verdad es que pensarás lo que te apetezca pensar –agarró el equipaje y caminó hacia el salón–, si quieres mortificarte es cosa tuya y es lo que harás aunque te jure sobre la Biblia.
-Llevas más de una semana sin ponerme la mano encima –se exasperó–, no me buscas por las noches, ni siquiera me besas y me evitas cuando me acerco a ti. ¿Qué quieres que piense?
-Estás insatisfecha, discúlpame por no haber cumplido con mis deberes maritales, tal vez no sólo sea culpa mía, ¿no crees?

Permaneció callada, sintiendo cada palabra como puñales atravesar su cuerpo, pero lo que más le dolía, lo que realmente le hería era que él no hubiese afirmado que todavía la amaba, que no negara que iba a ver a otra. Una pequeña mentira era todo lo que pedía, lo hubiese creído a ojos cerrados, pero él ni siquiera le brindó eso.

Colt observó el dolor y las dudas en los ojos de su mujer y quiso golpearse mentalmente por idiota, pero en vez de eso gruñó de malos modos y la agarró por los hombros.

-Te llamaré cuando llegue y me instale, he dejado órdenes al capataz para que sigan con los trabajos del rancho –buscó sus ojos en vano-, volveré en dos o tres semanas, depende de lo que tarde en solucionar las cosas, cuando regrese hablaremos y escucharé eso que querías contarme.
-De acuerdo -vio como bajaba la cabeza para besarla, ella volteó la suya y el beso fue a parar a su mejilla-, que tengas un buen viaje.

Colt la soltó maldiciendo por lo bajini su rechazo, cogió su maleta y partió sin volver la vista atrás, Megan no pudo reprimir el dolor que le arañó el corazón al verlo marcharse. Se apoyó en la pared y deslizó el cuerpo por el muro hasta acabar sentada en el suelo, sin dejar de mirar la puerta por donde se había ido. Una soledad inmensa se instaló en su interior, se frotó los brazos para apartar el frío que la hacía tiritar, pero dejó de hacerlo al darse cuenta que ese helor provenía desde dentro de su cuerpo. Le faltaba el aire y los ojos le ardían pero no lloró. No tenía fuerzas para nada más que para mirar esa puerta que continuaba abierta, se arrastró hacia ella y con toda la furia que todavía era capaz, la cerró.


El viaje le resultó pesado e incómodo, así que se relajó cuando por fin llegó a su alojamiento, se duchó y pudo instalarse. Pensaba llamar a Megan en cuanto desembarcó, no había apartado de su cabeza su imagen de derrota al verlo salir, pero era mejor así, mejor para todos. Ya hablarían con calma cuando volviera.
Miró el salón atestado de gente, dejó su copa sobre la mesa y fue al teléfono, con él en la mano salió a la pequeña terraza todo lo que le permitió el cable y cerró un poco la cristalera para conseguir algo de intimidad. Marcó el número de su casa, al segundo timbrazo la voz dulce y tristona de su mujer le contestó al otro lado.

-¿Megan?
-Si.
-Hola, soy yo -un silencio-, bueno ya estoy aquí.
-¿Estás en el hotel? -preguntó al escuchar música y voces al fondo.
-No, me quedo en casa de unos amigos.
-¿Y que tal el viaje?
-Bien, sin problemas –respondió-. Espera un segundo, por favor.

-¿Qué haces aquí escondido? –interrogó una mujer.
-Hablo con Megan –lo oyó contestar.
-Ah, hola querida, soy Bárbara –la voz sonó burlona y más cercana, como si se hubiese pegado al auricular–, te envío saludos.
-Dame el teléfono –la risa de Colt le llegó clara.
-De acuerdo, en cuanto acabes de hablar con tu campesinita te estaré esperando junto a la piscina, he preparado un par de margaritas.
-Iré enseguida –aseguró él.

Megan se aferraba al teléfono con tanta fuerza que tenía los nudillos blancos mientras oía la conversación en la lejanía, el coqueteo descarado de esa mujer y la satisfacción de sus atenciones en las notas de la voz de su marido, se ahogaba, iba a desmayarse, la voz de Colt pronunciando su nombre la sacó de su pensamientos.

-Megan ¿sigues ahí? -preguntó él ante el silencio-, ¿Megan?
-Sí –confirmó carraspeando para evitar reflejar su pena en su voz.
-Toma nota de este número por si necesitas algo –se lo dictó-, cualquier cosa me llamas, ¿de acuerdo?
-Ya lo tengo.
-Bueno, ahora tengo que dejarte, me están esperando, te llamaré pronto.
-Claro, llama cuando quieras -contestó-, adiós.
-Megan… -Colt colgó lentamente cuando oyó el incesante tututututu al otro lado.

Megan colgó violentamente el teléfono arrugando el pequeño trozo de papel entre sus dedos, era idiota, imbécil sin remedio, había derramado litros y litros de lágrimas preocupada por como se habían separado, culpándose de haberle negado aquel último beso, echándolo de menos y mientras él se lo pasaba en grande con aquella rubia. Ni siquiera se molestó en averiguar como se encontraba, ¿para qué la había llamado? ¿Para demostrarle lo poco que le importaba? ¿Para hacerle saber que lo suyo estaba muerto y él ya tenía a otra?
Se acarició la barriga, estaba de poco más de dos meses.

-Tú te lo pierdes –murmuró en voz alta, aunque nadie la iba a oír.

Colt no llegó a ir a la piscina, no le gustó la forma en que Bárbara habló a Megan ni que la llamara campesina, aunque no hizo nada al respecto. Al llegar a las escaleras, vislumbró a la chica con un escueto bikini rojo en la tumbona, escultural, preciosa y dispuesta. Sin vacilar, subió las escaleras de mármol gris que lo conducían a su habitación.
Continuará...

10 comentarios:

Sabry Sandal dijo...

Ahhh, no!!!

Pero si este tipo en vez de solucionar las cosas, las embarra, maldito bastardo!!

Ojalá que cuando vuelva a su casa no encuentre allí a Megan y sufra por su estupidez!! Y q Megan se las haga paagar biiiien caras!

Ay, nena, como aguanto la intriga hasta el viernes?! :S ...

Saluditus!!

Sandra dijo...

Pero se puede saber que le pasa a Colt? es imbecil o que no se da cuenta que solo conseguirá perder a Megan y a su hijo así? aunque ni siquiera sabe que va a ser padre. Lo dicho Colt es imbécil.

Y barbara? como la odio, os lo juro. Ojalá que termine dejándola su marido.

Hay chicas, lo estais haciendo tan bien que me voy a morir esperando hasta el viernes. Esta vez con esta historia os habeis superado, de verdad.

Ade dijo...

El comportamiento de Colt no es normal, le duele verla sufrir, pero luego verbalmente menudos palos le pega a Megan.

¿Por qué? ¿Qué está sucediendo?

Como le esté poniendo los cuernos, me arrepentiré de haber tirado una sartén el otro día a la basura, porque estampada en su cabeza hubiese quedado monísima. La tenía que haber guardado por si las moscas ¡leche!

¿Esa Bárbara que carajo pretende y sobre todo por qué Colt no la mandó callar?

Muchas preguntas me parece a mí y que por desgracia todavía se quedarán sin responder. Argggggg.

Que buen capítulo, prima, aunque estás consiguiendo que coja manía a mi guapísimo indio, snif.

Sandra dijo...

No solo tu le estas empezando a coger mania Ade porque tal y como se esta comportando hasta yo estoy empezando a cogerle mania.

Enamorada de las letras dijo...

¿Que le pasa a Colt?, se esta comportando como un tonto. Espero que pronto vuelva por el buen camino y confie en Megan o esta le de una patada haber si reacciona

Vane!! dijo...

Esperando impacientemente a que Colt se tenga que arrastrar a los pies de Megan por ser tan idiota U_U

Para cuando el próximo capítulo?

Maribel dijo...

A ver, a ver... me despisto unos dias y estos dos andas con estas????

Que le pasa a este chico??? Por qué no habla a las claras? La verdad, Megan puede ser una chica indecisa e insegura, pero esa actitud mosquearia a cualquiera.

Mariola, deja de hacerme sufrir que me sube la tension y se me hincha la vena...

jajajajaj...

Besos guapa.

Lara Dark dijo...

Y yo q me preguntaba cuando vendrian los dramas.... finalmente llegó.
Hay que ver que le pasa a colt.
tendre que esperar a los siguientes capitulos para ver que sucede

besos ^^

Maria dijo...

No lo entiendo,de verdad q no lo entiendo....Colt no es asi..entonces pq este cambio tan abismal......ainsss.....q suspense dios mio........pero saben lo q me alegrara mas adelante,cuando el cerdo(o sease Colt)se arrastre pidiendole perdon a Megan.........joder espero ansiosa ese cap.

Un beso chiquillas.

Yelania Sammet dijo...

Colt: qué poca ##$%$% Por dios! es que si te tuviera cerca te daba unos cuantos golpes!!! Cómo la tratas de esa manera y encima de todo, no la defiendes de esa perra, arggg...

Megan, sé fuerte, y cuando regrese aviéntale una silla encima cielo, se lo merece por idioota...

Ay Marioly, me haces enojar con ese hombre tan, tan... estúpido!!!

Muy buen cap

Besos

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