miércoles, 3 de noviembre de 2010

CONQUISTADO POR UN SUEÑO CAPÍTULO 30 (3ª parte)




Desde lo alto de la colina flanqueada por Baldulf y Aldair que la tenía asida de la mano, Liana observó el profundo agujero donde yacerían los restos del malogrado Cromwell.
Una punzada de congoja le agarró el estomago mientras su mente vagaba por las entrañas de la tierra, era cierto que ese hombre la había tratado mal, pero aún así le entristeció la vil manera de morir, nadie se merecía acabar degollado como un cerdo..., un leve apretón la trajo a la realidad giró la cabeza y vio acercarse a la comitiva que portaba el cuerpo del finado.
Abría la larga procesión Abdallach y Cuddle, tras ellos 4 fornidos highlanders, portaban sobre una yacija de ramas al fallecido, vestido con una impoluta tunica blanca que ondeaba ligeramente con el movimiento y la suave brisa, tras este una hilera formada por el pueblo McRea y miembros de otros clanes cercanos que se habían acercado a presentar sus últimos respetos.
Al llegar a la base de la loma los ancianos y los porteadores se detuvieron, la gente se fue abriendo en filas avanzando en dos silenciosas columnas hasta llegar a la cumbre. Una vez el cortejo funerario estuvo en la cima, se revolvieron para esperar al difunto, a su llegada los encargados de trasladarlo descansaron con gran solemnidad la plataforma sobre el suelo, sólo entonces Aldair dio un paso al frente tirando de ella que  no se movió ni un ápice y cuando él buscó su mirada hizo un breve gesto negativo con la cabeza, soltó su palma y prosiguió su camino. Era el Laird y debía ocupar una posición especial debido a la categoría del exánime.

A pesar de no desear acercarse al difunto, el ligero empujón de  Baldulf la hizo avanzar. Sus ojos se clavaron en la tez blanquecina de Cromwell, aun con la muerte habitando en su cuerpo sus amoratados labios mostraban un rictus de determinación y las huesudas manos, a pesar de la rigidez con que descansaban sobre su pecho, parecían querer moverse y volver a señalarla como lo habían hecho escasas horas antes marcándola como la intrusa que siempre se empeñaba en recordarle que era.

 El graznido de un cuervo al posarse sobre una de las ramas que poseían los inmensos  árboles de la zona la hizo sobresaltarse, algunos alzaron la vista buscando al animal y asintieron complacidos, Morrigan venía a por el alma de uno de los suyos, el sabio anciano era bendecido por los dioses. Liana entrecerró los parpados tratando como otros de localizar al pajarraco, que para ella siempre había sido de mal agüero, sin éxito. Nerviosa paseó la vista por los presentes que continuaban en su afán de encontrar a la diosa, detuvo un instante la mirada en la figura enjuta vestida de negro, que se escondía tras uno de los troncos y que reconoció como a Moira. La mujer asomaba la despeinada cabeza con recelo mientras las lágrimas bañaban sus mejillas, la parte más sensible de ella quiso acercarse a consolarla, debía ser terrible perder al ser amado. Buscó a Aldair que le daba la espalda, si lo perdiera el dolor la abatiría al instante, si él moría sería como sesgarle la vida aunque su corazón continuara palpitando eternamente. Pestañeó para apartar esos absurdos pensamientos y para evitar que la húmeda que comenzaba a abnegar sus retinas acabara por derramarse.
El silencio sepulcral que la rodeaba junto con sus últimos razonamientos la estaban inquietando. << ¿Por que no lo entierran ya y acaban de una vez?>>.

—Hay que esperar a que el sol esté casi oculto —susurró el hombre al que empezaba a querer como a un padre, cerca de su oído, lo que le hizo saber que había murmurado sus ideas en alto.

Avergonzada, alzó la testa al cielo teñido de naranjas, azules y violetas por las ultimas luces del día que se resistían a rendirse a las sombras que iban lentamente iban posicionándose en la bóveda celeste, del astro solar apenas quedaba un arco de fuego de su antes llena e incandescente esfera.

Oculto en la distancia y con una plena sonrisa dibujada en su rostro, Donald apartó un rubio mechón tras su oreja y se retiró dispuesto a lograr su cometido.
Había esperado unos minutos desde que la corte funeraria pasara cerca de él. Ahora el castillo apenas contaba con unas pocas personas en su interior, así pues no le fue difícil burlar la guardia, el joven encargado estaba más complacido en coquetear con una joven sirvienta que en sus deberes de vigilancia, además el vestir los colores del clan McRea le facilitó aún más el acceso. Dios, estaba deseando terminar con aquello para desprenderse de esa asquerosa prenda y volver a ser él mismo.

Una vez dentro del edificio principal se apostó tras el muro que daba paso a las escaleras y aguardó a estar seguro que no había nadie por los alrededores. Nunca antes había apreciado tanto el silencio como el que regía ahora en el lugar, una auténtica delicia para sus oídos. Subió los escalones con inusitada rapidez y con tiento fue abriendo una a una las puertas que iba encontrando en su recorrido, según lo dicho por el bastardo de Cromwell, el preciado objeto que atesoraba obraba en poder del Laird. Se detuvo en el umbral de uno de los dormitorios al ver ciertas prendas femeninas que llamaron su atención, negó con la cabeza no tenía tiempo para eso ahora, ya iba a cerrar cuando el brillo de una insignia le llamó la atención, una sonrisa curvó sus labios y satisfecho cruzó el dintel, acababa de encontrar el aposento de Aldair McRea.

Dirigió sus pasos hacia el baúl con el estómago oprimido, con un firme pulso levantó la tapa y rebuscó en su interior. Maldijo al no encontrar más que ropa y algún utensilio inservible, frustrado cerró los ojos y apresó en un puño una suave tela, el tacto aterciopelado le hizo levantar los párpados y fijar la vista en su posesión. Una diminuta prenda, como ninguna parecida que hubiese visto antes, se enredaba entre sus dedos, sin dudarlo se la acercó a la nariz y aspiró profundamente al percibir el suave aroma de Liana. Su miembro palpitó cuando sus fosas nasales se llenaron de ella y se la imaginó sobre el lecho retorciéndose de placer bajo él. Desplegó las falanges y dejó caer el motivo de su perturbación, no tenía tiempo para soñar. Con la vista nublada por el deseo y la furia paseó la mirada por las desnudas paredes, por la mesa del fondo y como último recurso alzó el pesado colchón, allí no había nada ¿Dónde diablos estaría oculto el maldito medallón? ¿Dónde lo pondría él si quisiera mantenerlo a buen recaudo? se mesó el cabello nervioso tratando de dilucidar y contempló una vez más la estancia, desesperado se cubrió el rostro con las manos intentando sosegarse cuando un nombre vino a su mente: Baldulf.
¿Cómo no se había dado cuenta antes? Ese anciano por ley de los hombres continuaría siendo un Laird hasta el día que exhalara su ultimo aliento y quien mejor que un viejo achacoso que apenas salía de sus habitaciones para custodiar el preciado talismán.

Embargado por la euforia ante su descubrimiento salió de la cámara donde se hallaba. Empezó una nueva búsqueda que se vio pronto recompensada cuando unos pocos cuartos más allá la visión de una enorme espada —reposando orgullosa contra el muro— lo detuvo, por el tamaño del arma y el intrincado dibujo de su empuñadura sólo podía pertenecer a un hombre poderoso, un guerrero que por debilidad ya no tendría la fuerza suficiente para elevarla contra sus enemigos.
Sin peder tiempo procedió a buscar su anhelada joya siguiendo la misma rutina de antes, hundiéndose cada vez más al comprobar que seguía sin obtener resultado alguno.

Unos pasos acercándose lo alertaron, era demasiado pronto para que regresaran del óbito, quizá fuese alguno de los sirvientes.
Con rapidez se situó tras la puerta, alguien parecía haberse detenido al otro lado, su corazón palpitó frenéticamente y su palma descendió hacia su arma dispuesta para sesgar la vida de quien quiera que osara importunarlo, cuando las pisadas volvieron a resonar perdiéndose por el corredor, se apoyó en la pared soltando una exhalación. Un anómalo movimiento contra su espalda le hizo girarse. Ante él se encontraba un tapiz mostrando una hermosa mujer de cabellos dorados y unos preciosos ojos verdes, que le resultaban extrañamente familiares, mientras recolectaba flores.
Con calma pasó un dedo por el perfecto bordado justo donde su columna había sentido el extraño roce, antes de apartar la tela y encontrar lo que había supuesto, una de las piedras estaba suelta. Haciendo uso de la punta de la daga que escondía en su bota la sacó, ante él apareció un hueco que para su asombro escondía varias piezas de gran valor, apartó todas y tomó el saquito estratégicamente colocado al fondo. Con manos trémulas aflojó el cierre y dejó caer el contenido sobre su palma, el medallón de los McRea brilló para él con toda su magnificencia. Lo cerró dentro de su puño y se lo llevó al pecho, ya nada se interpondría en su camino, el poder y la hembra que ocupaba sus pensamientos noche y día serían suyos  en breve.

Tras colocar el adobe en su sitio, alisar el tapiz y borrar cualquier rastro de su presencia, se encaminó hacia el exterior con su valiosa carga guardada en el sporran, empleando la misma cautela que a la hora de entrar.
Con la espalda pegada a los muros, para evitar que nadie se percatará en él, se fue deslizando hacia la salida como una serpiente oculto por las sombras que le proporcionaban las paredes, fijó la vista en el joven que hacia guardia y que continuaba entretenido con las atenciones de la misma moza, si él fuera el jefe del clan no dudaría en pasarlo por su estoque y acabar con su vida por tan grave falta. Tomó nota mental y grabó los rasgos del chico en su cerebro, quizá algún día tuviera la oportunidad de llevarlo a cabo. Sin más perdida de tiempo, abandonó la fortaleza y corrió hacia el bosque. Casi sin resuello llegó al claro donde había establecido su escondite, abrió la bolsa de piel que colgaba de su cintura y acarició la alhaja que reposaba en su interior, la frialdad del metal le calentó el alma y sin poderlo evitar soltó una carcajada que reverberó entre los árboles.

Un silencio atronador reinaba en lo alto de la cima mientras se llevaba a cabo el sepelio mas un murmullo in crescendo fue tomando forma cuando Cuddle se agachó, tomó el báculo de poder de Cromwell y lo alzó sujeto por ambas manos sobre su cabeza, donde lo mantuvo unos segundos antes de confiarlo firmemente entre los dedos del finado tras esto, fue Aballach quien se inclinó y depositó una pequeña y abultada bolsa sobre su vientre, enredando el fino cordón en el meñique para que quedara sujeto. Una vez los dos druidas acabaron con la tarea de proveer al muerto con sus bienes más preciadas para su viaje al más allá, la tarima donde reposaba fue alzada. Los ancianos unieron sus palmas y  con voces firmes ensalzaron una plegaria ante el mutismo y el recogimiento de los miembros del clan.

Ta se dul as,
Ta se dul as,
Cuaigh se an cnoc
Cuaigh se an cnoc
Leis fanacht,
Leis fanatch,
Ta an la imeacht
Ta an imeatch

Una vez que los sabios acabaron de elevar su oración al cielo, uno a uno y con una lentitud pasmosa fueron tomando un puñado de tierra y con gran ceremonia la arrojaron sobre el frío cuerpo que dos de los hombres se habían encargado de meter al agujero.

Sin saber como Liana se vio arrastrada por la marea hasta el borde de la fosa, incómoda ante la situación en que de repente se vio inmersa, miró a ambos lados, todos esperaban expectantes su reacción, inquieta reparó en  Aldair que le hizo un leve gesto de asentimiento, apretó los parpados y con un leve suspiro se acuclilló para tomar entre su puño un porción del terreno que había bajo sus plantas.
Sintiéndose como una hipócrita volvió la vista hacia la gente que no dejaba de observarla, no se alegraba de la muerte de Cromwell, pero tampoco le apenaba en demasía su perdida, contempló el sudario que le cubría el rostro ya casi oculto con el pardo polvo de sus antepasados, abrió la palma y dejó que su carga cayera sobre él. Se revolvió hacia la muchedumbre que la estudiaba y se percató de que ese simple ademán había sido de su agrado.
Entonces comprendió que lo que para ella no era más que una burda actuación, para los que algún día podrían convertirse en sus súbditos era una aceptación plena de sus costumbres.
Aldair se percató del choque de emociones que recorrían a Liana, era consciente que su mujer a pesar de estar allí con el resto de su clan, no sentía simpatía alguna por el viejo druida. Al verla a la orilla de la oquedad, con el recatado vestido de lana marrón mirando al exánime y deseando echar a correr se le encogió el corazón, quiso acercarse y llevársela lejos,  mas como la futura señora debía aprender y respetar las costumbres reinantes. Con un imperceptible asenso la incitó para que  procediera a realizar el rito por el cual cada miembro del pueblo ayudaba a dar sepultura al pobre difunto,  si se negaba nunca sería admitida del todo, jamás dejaría de ser una extranjera irrespetuosa que no valoraba la tradición. Cuando vio la trémula mano abrirse y la tierra golpear el rígido cuerpo del anciano lo invadió un gran alivio. Liana ya era querida por los suyos, mas desde ese momento supo que además se había ganado la confianza y la admiración de los McRea.

Continuará...




11 comentarios:

irene dijo...

Hay madre mis que capitulo mas mortecino, pero fantastico, mis chicas, es que todavia me debato en mente , como podeis escribir como lo haceis, me cago en to lo que se menea, que no hacel las centenares de editoriales que no estan buscadoos por doquier para publicar vuestras historias? a ver que me lo expliquen, porque si esto no es un talento digno de dioses , en tonces ¿que coño lo es?
cuantos libro s me habre leido que han sido una puta mierda empatatada, a comparacion esta historia se merece estar en los librerias de tol que se menea
ok, ya lo dejo que al final me vais a prohibir la entrada al blog por mis constantes monologos ceñudos y enervantes, estupidos si lo preferis, jajajajaj
un beso que no se como vais a continuar esta historia cuando ahora ya les robaron el medallon y dema, me pica la curiosidad en demasia
esperare con mi inexistente paciencia

os adoro mis chicas, ya lo sabeis
Irene

KaRoL ScAnDiu dijo...

Ains, hasta a mi me dio pena el curvo-viejo-asqueroso... pero pobrecico, nadie se merece morir como un cerdo, según la misma Lianna ha dicho..

Ahora tengo la piel como escarpia imaginando los siguiente pasos de Donald. Tiene la joya, y necesita a Lianna, aun que deja claro que está más que colgado de ella....;D

El capi como siempre un dulce para mi paladar:D

Que os quiero muuucho:D

Mariola, mañana sale el envío del libro:D

Ade, muchos besos y cariño a tu mamá... y si te interesa, ya hay capi de Pecado, y atendiendo a tus peticiones, chocolate a montones... jaja, hasta ha rimado y todo:D

os kiero:D kisses

Citu dijo...

Genial capitulo chicas me encanto el final . Liana ya es aceptada . Se me cuidan chicas y ojala todo salga bien con tu mama ade un beso Mariola

Silvia dijo...

Muy bien detallado el entierro y el muerto y el que Liana ganase la confianza y admiracion de su pueblo.
Donald ya tiene el medallón, mala señal.
Gracias por el capitulo.

INFECTADO CERO dijo...

Hermoso capítulo. chicas, cada día me asombráis más. Cuidáis cada detalle y esa ceremonia funeraria ha sido muy emotiva. Y esas frases, son inventandas ó existen de verdad? Geniallll!!!! Esperemos que que Donald no se salga con la suya. Aunque hay que decir que cada vez que aparece, todo se pone más emocionante. ¡Qué me gusta sufrir, por dios!
Besos, mis almejas doradas
INFECTADA-X

Iris Martinaya dijo...

Este capítulo me costó leerlo. Me explico. Toda la ceremonia, el entierro, el cortejo fúnebre, esa procesión trasladando al cadáver, me trajo recuerdos, bueno recientes y...

Pero estupendo como siempre.

Un beso

AKASHA BOWMAN. dijo...

Ante todo mis felicitaciones por haber resultado ganadoras de ese concurso "Bellas y bestias", un talento como el vuestro tenía que ser recompensado.

Segundo disculparme por ultimamente estar llegando tan tarde a mi lectura habitual, estas ultimas semanas se me ha intensificado el trabajo y llego a casa al atardecer, y no siempre me apetece ponerme al ordenador, por mucho que me fascine este mundillo. De todas formas jamás dejaré de pasarme, que os quede claro.

Y ahora bien, el capítulo de hoy me resultó deliciosamente Burtoniano, y me explico: una colina oscura, la suave brisa del crepúsculo, la presencia siempre majestuosa de un cuervo y esas sombras que inundaban la bóveda celeste de naranjas, azules y violetas... y para más inri detrás de un árbol la siniestra de Moira, totalmente despeinada y llorando sus penas (esta vez voy a ser compasiva, pues me imagino que la "brujilla" tendría el corazón roto tras perder a su amor).

Habéis cuidado cada detalle acerca de esa cultura funeraria (y sabéis que me fijo mucho en los detalles). Morrigan personificada en la presencia agorera del cuervo, viniendo a buscar el espíritu del difunto druída, la espera de la puesta de sol y esos rezos tan característicos... ¡chapeau, mis niñas!

He padecido con Donald y su búsqueda infructuosa (aunque me he reído un rato mientras él se "deleitaba" con las prendas íntimas de Liana y luego, volviendo en sí "...Desplegó las falanges y dejó caer el motivo de su perturbación, no tenía tiempo para soñar" jajajjajajja qué poder de concentración tiene el tipo, madre mía, capaz de controlar su cerebro y el del "cabeza de bala".

Al fin consiguió su objetivo, ahora sucederá lo peor, despertará ese ente malévolo y sabe Dios qué terribles avatares se sucederán.
Espero ansiosa

Besitos

PD. igualmente me disculpo por mi "brevedad", llevo en pie desde las 4.00 a.m. y necesito dormirrrrrrr

Ade dijo...

Gracias a todas por vuestra animosas palabras, me alegra saber que os gustó tanto este capítulo.

Iris, siento que te trajese tan malos recuerdos, si es que todavía está muy reciente.

Besos enormes.

Soñadores dijo...

Por fin hemos terminado de ponernos al día con vosotras. El capi genial, esperamos la siguiente parte con ganas ^^ un beso

pepis dijo...

Hello mis diosas hermosas el cap. me puso ufff casi ha ""llorar """... pobre viejillo aunque tengo que decir que el era como tener un grannnnnnnnnnnnnnnnn grano en el trasero , da pena lo que le sucedio uffff (que blandengue soy ).
ese cuervo que aparecio hummmm eso no me gusto ufffffff es como dar spoooookie de miedo .me alegro que al fin aceptaran a Lianita , aunque creo que quisiera volver a matar al petardin del druida. Pobre Moira se quedo sin su amorcito PREGUNTA MORBOSA que les hago jiji era virgen todavia ??? ?????????????????????????????????.
es una pregunta imporrrrrrrrtante .jiji. bueno chiquilinas que gran capitulazo se botaron . se me cuidan hasta el martes o cuando pueda entrar besitos.

Ade dijo...

PEPIS, ¿¿Qué si era virgen Moira?? Joderrr con la pregunta, quizá cuando pueda dejar de reír pueda contestarte jajajajajajajaja.
No cambies nunca guapa.
Me meo jajajajaja.

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